Víctor de la Serna: El adiós a una leyenda del periodismo y la crítica gastronómica en España
El 18 de octubre de 2024, el mundo del periodismo español perdió a una de sus figuras más icónicas, Víctor de la Serna, a los 77 años, tras sufrir un infarto a las puertas de la redacción de El Mundo, diario del que fue uno de los fundadores. A lo largo de una extensa y versátil carrera que abarcó seis décadas, Víctor dejó su huella en diferentes facetas del periodismo, desde la crónica internacional hasta la crítica gastronómica y deportiva, bajo diferentes seudónimos que llegaron a ser tan conocidos como su propio nombre.
Formación cosmopolita y legado familiar
Nacido en 1947 en Madrid, Víctor pertenecía a una familia profundamente vinculada al periodismo y la cultura. Su bisabuela fue la escritora Concha Espina, su abuelo, Víctor de la Serna y Espina, periodista y diplomático, y su padre, Víctor de la Serna Gutiérrez-Répide, fue un destacado periodista gastronómico y diplomático. Este linaje le permitió acceder a una educación en el extranjero durante el franquismo, un privilegio que lo convirtió en un periodista cosmopolita.
Víctor fue el primer español en graduarse en la prestigiosa Escuela de Periodismo de Columbia en Nueva York, lo que cimentó su vínculo con la cultura estadounidense, especialmente con el jazz, el baloncesto y los medios de comunicación. Esta formación le permitió adoptar un enfoque multidisciplinario en su carrera periodística.
Una carrera multifacética
De la Serna comenzó su carrera en 1968 en el diario Informaciones, uno de los medios más aperturistas de los últimos años del franquismo. Fue en esa época cuando comenzó su vinculación con el periodismo deportivo, cubriendo los Juegos Olímpicos de Invierno en Grenoble y desarrollando una pasión por el baloncesto que lo acompañaría durante toda su vida.
Además de su labor como corresponsal en Estados Unidos y redactor jefe en Informaciones, también fue jefe de prensa de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE). Su carrera alcanzó su apogeo en El País, aunque las diferencias con la línea editorial del diario, particularmente en torno al escándalo de los GAL, lo llevaron a unirse a Diario 16 y, posteriormente, a convertirse en uno de los cofundadores de El Mundo en 1989 junto a Pedro J. Ramírez.
El crítico gastronómico y el amante del baloncesto
A lo largo de su vida, Víctor de la Serna utilizó dos seudónimos que se hicieron famosos: Fernando Point, su alter ego como crítico gastronómico, y Vicente Salaner, nombre bajo el que firmaba sus crónicas de baloncesto. Con Fernando Point, De la Serna se consolidó como una referencia en la crítica gastronómica a través de su columna La mesa y el mantel en el suplemento Metrópoli, siendo implacable en sus reseñas y ganando tanto seguidores como detractores. Recibió en tres ocasiones el Premio Nacional de Gastronomía.
Por otro lado, con Vicente Salaner, De la Serna mostró un conocimiento enciclopédico del baloncesto, convirtiéndose en uno de los comentaristas más influyentes cuando la NBA comenzó a ganar popularidad en España. Sus crónicas reflejaban una pasión inquebrantable por el deporte, y fue comentarista para Televisión Española en la retransmisión de partidos de la NBA.
Un innovador del periodismo español
De la Serna fue un pionero en varios aspectos del periodismo español. Creó el primer suplemento semanal de comunicación en la prensa nacional y fue clave en la redacción del libro de estilo de El Mundo, que aún hoy sigue vigente. Además, fue un ferviente defensor de la libertad de prensa y se opuso a cualquier intento de censura, incluso dentro de su propio periódico.
Fundó la exitosa web elmundovino, dedicada a la enología, y se mantuvo activo en las redes sociales hasta que, en 2021, decidió abandonar Twitter debido al ambiente tóxico que la plataforma empezaba a adquirir.
Víctor de la Serna no solo destacó por su habilidad con las palabras, sino también por su capacidad para abordar temas complejos de manera accesible. Como miembro de la Academia Internacional del Vino y de la Real Academia de Gastronomía, su influencia trascendió las fronteras del periodismo y llegó al ámbito culinario y enológico.