«No en nuestro nombre»: las familias de Adamuz fuerzan al Gobierno a retirarse del funeral tras el rechazo masivo
La ausencia de Pedro Sánchez en el funeral religioso por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz vuelve a levantar ampollas. Mientras los Reyes, líderes autonómicos y miles de ciudadanos honran a los fallecidos en Huelva, el presidente opta por mantenerse al margen de un acto impulsado por la Iglesia tras el rechazo de las familias al homenaje gubernamental.
El homenaje religioso, presidido por los Reyes y organizado por el Obispado, reúne a Feijóo, Juanma Moreno y Montero, pero deja en evidencia al presidente del Gobierno, que no acudirá tras el fracaso del acto institucional previsto por Moncloa.
Este jueves, Huelva acoge un funeral multitudinario en memoria de las 45 víctimas mortales del accidente ferroviario de Adamuz. Aunque no está declarado oficialmente como funeral de Estado, el acto tendrá una dimensión institucional indiscutible, presidido por los Reyes de España y con la presencia de los principales líderes políticos del país. El gran ausente: Pedro Sánchez.
El acto, promovido por el Obispado de Huelva, se celebrará en el Palacio de Deportes Carolina Marín y será concelebrado por el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, y el obispo Santiago Gómez. Acudirán, entre otros, María Jesús Montero, Alberto Núñez Feijóo, y Juanma Moreno.
Fracaso del homenaje oficial del Gobierno
La iniciativa surge tras el fracaso del homenaje previsto por el Gobierno para el 31 de enero, suspendido tras el rechazo masivo de las familias de las víctimas. Estas se negaron a asistir a un acto laico promovido por el Ejecutivo y a "compartir espacio" con responsables políticos a los que responsabilizan del accidente.
El intento de Moncloa de liderar un homenaje institucional terminó en un descrédito público y político. El PSOE ha tenido que aceptar un papel secundario frente al acto impulsado por la Iglesia, que ha acabado ganando relevancia social y simbólica.
Ausencia de Sánchez y última hora desde Moncloa
Inicialmente, Sánchez solo envió a Montero como representante del Ejecutivo. Sin embargo, tras conocerse la asistencia de los Reyes y la elevada presencia institucional, Moncloa reaccionó a contrarreloj incluyendo a los ministros Luis Planas y Ángel Víctor Torres.
La maniobra revela el temor del Gobierno a verse desplazado y señalado como ausente en un acto de enorme sensibilidad pública. La descoordinación política y la gestión comunicativa contrastan con la serenidad y unidad institucional que reclama un suceso de esta magnitud.
Una ceremonia que desborda lo previsto
La misa estaba prevista inicialmente en la Catedral de Huelva, pero ante la gran afluencia esperada y el simbolismo adquirido, fue trasladada al Palacio de Deportes, con capacidad para más de 3.000 personas.
Solo los familiares de las víctimas y los Reyes ocuparán la pista central. El resto de autoridades, incluidos ministros, líderes políticos y alcaldes de los municipios afectados, ocuparán las gradas.
La Virgen de la Cinta, patrona de la ciudad, presidirá el altar junto a una cruz usada en la visita del Papa Juan Pablo II en 1992. La Coral Polifónica de la Diócesis pondrá la música a una jornada de dolor colectivo.