continúan las labores de rescate

La tragedia se agrava en Venezuela: ya son 920 los muertos

Escombros caídos en una calle venezolana, mientras los habitantes miran desconsolados la destrucción. / RTVE

El balance oficial asciende ya a 920 fallecidos y 3.360 heridos. Cinco españoles han perdido la vida y otras 119 personas continúan desaparecidas, mientras la ayuda internacional comienza a llegar a las zonas devastadas.

La tragedia provocada por los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela no deja de empeorar. El Gobierno venezolano ha elevado este viernes a 920 el número de fallecidos y 3.360 el de heridos, convirtiendo el desastre en una de las mayores catástrofes naturales registradas en el país durante el último siglo.

El terremoto ha devastado especialmente la zona norte del país, donde miles de personas permanecen sin hogar y centenares continúan desaparecidas entre los escombros. La tragedia se produce mientras la comunidad internacional moviliza ayuda humanitaria y equipos de rescate para colaborar en las labores de emergencia.

Estados Unidos, bajo la Administración de Donald Trump, figura entre los países que participan en la respuesta internacional, mientras continúa reforzando su presencia diplomática en América Latina. Paralelamente, Washington mantiene la presión sobre los regímenes autoritarios de la región, como el cubano, en una estrategia que busca fortalecer la estabilidad continental.

Las primeras previsiones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ya advertían que el número de víctimas podía alcanzar varios miles, un escenario que desgraciadamente comienza a hacerse realidad.

Cinco españoles fallecidos y 119 desaparecidos

El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha confirmado la muerte de cinco ciudadanos españoles, mientras que otras 119 personas continúan sin localizar.

Las autoridades españolas mantienen activado el dispositivo consular para atender a los familiares y coordinar la información con las autoridades venezolanas.

Mientras tanto, los equipos de rescate han conseguido localizar con vida a varias personas atrapadas bajo edificios colapsados, aunque muchas de ellas todavía no han podido ser evacuadas debido al enorme volumen de escombros.

Las opciones de encontrar supervivientes disminuyen

Más de 48 horas después del doble terremoto, los especialistas reconocen que las posibilidades de localizar nuevos supervivientes disminuyen con el paso del tiempo.

Aun así, miles de efectivos continúan trabajando sin descanso junto a familiares, voluntarios y vecinos que siguen retirando escombros en busca de desaparecidos.

Según las autoridades venezolanas, más de 2.200 familias se han visto afectadas y al menos 250 edificios han quedado destruidos o presentan daños estructurales muy graves.

La mayor parte de los daños se concentra en La Guaira, Caracas, Miranda, Carabobo y Yaracuy, donde continúan registrándose réplicas que complican las operaciones de rescate.

El terremoto más fuerte registrado en más de un siglo

Los dos seísmos, de magnitud 7,2 y 7,5, se produjeron con apenas 39 segundos de diferencia, convirtiéndose en el fenómeno sísmico más potente registrado en Venezuela desde comienzos del siglo XX, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Los expertos explican que el denominado «doblete sísmico» multiplicó el impacto destructivo sobre unas infraestructuras ya muy deterioradas por años de falta de mantenimiento.

Las autoridades también han contabilizado más de 200 réplicas desde el inicio de la emergencia.

La ayuda internacional comienza a llegar

Al menos 16 países, junto con Naciones Unidas, han enviado aviones cargados con material sanitario, equipos de búsqueda, hospitales de campaña y ayuda humanitaria.

España, Estados Unidos, México, Catar y otros países participan en la operación internacional destinada a reforzar las capacidades de rescate sobre el terreno.

Mientras tanto, el drama humano continúa creciendo en las zonas devastadas, donde miles de familias esperan noticias de sus seres queridos entre edificios completamente derrumbados.

La tragedia vuelve a poner de manifiesto la enorme vulnerabilidad de un país profundamente deteriorado tras años de crisis política, económica e institucional.


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