Amenazas terroristas

Sicarios del comunismo: la venganza del mal perdedor en Ecuador

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, durante una inspección de seguridad en instalaciones militares, escoltado por fuerzas armadas en plena alerta máxima ante la amenaza de atentados orquestados desde el exterior.
La izquierda radical no acepta la derrota: Ecuador entra en alerta máxima tras la llegada de sicarios extranjeros | Daniel Noboa ganó limpiamente las elecciones del 13 de abril, pero los ecos del correísmo no cesan. Mientras la candidata perdedora habla de fraude, el Gobierno denuncia un plan orquestado desde el exterior para desestabilizar al país y asesinar al presidente. Los sicarios del comunismo ya están en suelo ecuatoriano.  

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Daniel Noboa ganó limpiamente las elecciones del 13 de abril, pero los ecos del correísmo no cesan. Mientras la candidata perdedora habla de fraude, el Gobierno denuncia un plan orquestado desde el exterior para desestabilizar al país y asesinar al presidente. Los sicarios del comunismo ya están en suelo ecuatoriano.

El precio de ganar a la izquierda: Noboa, en la mira del correísmo

“La venganza de los malos perdedores”, así lo ha definido el ministro de Gobierno, José de la Gasca. Tras la contundente victoria del joven presidente Daniel Noboa sobre la correísta Luisa González, el oficialismo denuncia un intento de magnicidio orquestado desde el extranjero, con sicarios enviados desde México y otros países para acabar con la vida del mandatario.

No es ficción. Es Ecuador en 2025.

¿Democracia? Solo si ganan ellos

La derrota del correísmo en las urnas ha sido humillante. Más de 12 puntos de diferencia cuando en la primera vuelta apenas separaban 17.000 votos. La población dio la espalda al discurso del resentimiento, del autoritarismo disfrazado de justicia social, y eligió un camino nuevo.

¿La reacción de Luisa González? No reconocimiento de los resultados, acusaciones de “fraude grotesco”, y una campaña para “calentar las calles” con protestas violentas.

¿El objetivo? Deslegitimar al ganador e incendiar el país.

Terrorismo como método: del relato del fraude al envío de sicarios

El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas ecuatorianas ha sido claro: se han detectado movimientos de sicarios extranjeros hacia Ecuador con la intención de cometer atentados contra el presidente, su gabinete y su equipo de trabajo.

El Gobierno ha declarado la alerta máxima nacional, activando todos los protocolos de seguridad e inteligencia. Los campamentos militares se han desplegado en cárceles estratégicas como Guayaquil y la Penitenciaría del Litoral, donde operan las bandas que sirven de brazo armado al crimen organizado… y a ciertos sectores políticos.

México, Petro, Maduro: los aliados del caos

La tensión diplomática se agrava. México, país del que supuestamente proceden algunos de los sicarios, rompió relaciones con Ecuador hace un año, tras la incursión policial en su embajada para detener al exvicepresidente Jorge Glas, hoy prófugo y cobijado por el correísmo.

Tampoco Petro ni Maduro han reconocido la victoria de Noboa. El primero, por tibieza. El segundo, por conveniencia. El presidente ecuatoriano les ha respondido con contundencia:

“¿Acaso entiende Maduro lo que es democracia? Que primero transparente sus propias elecciones, ampliamente cuestionadas por los venezolanos y la comunidad internacional”.

El futuro en juego: entre la ley y la barbarie

Daniel Noboa ha recibido un mandato claro del pueblo ecuatoriano: orden, autoridad, democracia. Pero los enemigos de ese mandato no están solo en las cárceles ni en las calles. Están en los micrófonos de ciertos partidos, en el activismo que disfraza violencia de protesta, y en los despachos extranjeros donde se cuecen los atentados.

El presidente ha evitado caer en provocaciones, pero no puede gobernar con un cuchillo en el cuello. La comunidad internacional, especialmente desde Europa y América Latina, debe alzar la voz.