crimen

Del rancho Izaguirre a San Fernando: la brutal realidad de los cementerios clandestinos en México

El Cártel de Jalisco Nueva Generación niega su vinculo con el caso. / X
Los Zetas en Tamaulipas, el Cártel de Sinaloa en Baja California y el CJNG en Jalisco han convertido diversas regiones del país en zonas de desaparición y muerte

Desde el inicio de la llamada guerra contra el narcotráfico en 2006, México ha sido escenario de hallazgos aterradores que revelan la brutalidad con la que operan los grupos del crimen organizado. Durante casi dos décadas, diversos puntos del país se han convertido en campos de exterminio, utilizados para la tortura, ejecución y desaparición masiva de personas.

El reciente hallazgo del rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, donde el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) presuntamente entrenaba sicarios y ejecutaba a víctimas, es solo el último eslabón de una larga cadena de sitios donde el horror ha quedado al descubierto. La violencia sistemática y la impunidad han permitido la proliferación de estos lugares, donde el número de cuerpos encontrados se cuenta por centenas.

Los sitios del horror: una lista creciente

La crisis de violencia en México ha dejado una huella imborrable en el territorio. Durante los últimos 20 años, han salido a la luz múltiples puntos donde los cárteles han ejecutado, enterrado o incluso desintegrado cuerpos de sus víctimas.

Periodo 2006 - 2012: el inicio de la barbarie

La administración de Felipe Calderón (2006-2012) marcó el inicio de la guerra contra el narcotráfico, una estrategia que trajo consigo un recrudecimiento de la violencia. Durante estos años, los siguientes lugares se convirtieron en símbolos de la brutalidad del crimen organizado:

  • San Fernando, Tamaulipas (2010 y 2011):

    • En 2010, 72 migrantes centroamericanos fueron ejecutados por Los Zetas en un rancho de esta localidad.
    • En 2011, se descubrieron 193 cuerpos en fosas clandestinas, en un caso de desapariciones masivas donde las víctimas eran secuestradas de autobuses y asesinadas.
  • Allende, Coahuila (2011):

    • Más de 300 personas fueron secuestradas, asesinadas e incineradas por Los Zetas en una venganza interna del cártel.
    • Durante años, las autoridades minimizaron el caso, y fue hasta después de investigaciones periodísticas y testimonios de sobrevivientes que la magnitud del crimen salió a la luz.
  • Cadereyta, Nuevo León (2012):

    • En un acto de terror y mensaje para sus enemigos, un cártel (presumiblemente Los Zetas) abandonó 49 cuerpos desmembrados en una carretera.
  • La Gallera, Tijuana, Baja California:

    • Santiago Meza, alias "El Pozolero", disolvió en ácido los cuerpos de cientos de personas por órdenes del Cártel de los Arellano Félix y, posteriormente, del Cártel de Sinaloa.
    • Hasta la fecha, se estima que más de 750 personas fueron desaparecidas de esta manera.

Periodo 2012 - 2018: el terror continúa

El sexenio de Enrique Peña Nieto (2012-2018) no detuvo la ola de violencia. Al contrario, algunos de los casos más emblemáticos de desapariciones forzadas y asesinatos masivos ocurrieron en este periodo.

  • Ayotzinapa, Guerrero (2014):

    • 43 normalistas de la escuela rural de Ayotzinapa fueron secuestrados y desaparecidos.
    • La versión oficial sugirió que los estudiantes fueron incinerados en el basurero de Cocula, pero peritajes internacionales han desacreditado esa hipótesis.
  • La Parota, Guerrero (2014):

    • 28 cuerpos fueron hallados en fosas clandestinas en este municipio, en un evento vinculado al grupo criminal Guerreros Unidos.
  • Patrocinio, Coahuila (2009-2014):

    • Campo de exterminio operado por Los Zetas donde cientos de cuerpos fueron incinerados.

2018 - 2025: un problema fuera de control

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), la estrategia de seguridad cambió a un enfoque de "abrazos, no balazos". Sin embargo, la desaparición forzada y la existencia de fosas clandestinas han seguido en aumento.

  • Teuchitlán, Jalisco (2024):

    • Descubrimiento del rancho Izaguirre, utilizado presuntamente por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como campo de entrenamiento y ejecución.
    • Se sospecha que decenas de víctimas fueron asesinadas y enterradas en el lugar.
  • Crecimiento exponencial de fosas clandestinas:

    • Entre 2007 y 2016 se documentaron 855 fosas clandestinas en el país.
    • Entre 2018 y 2023, el número aumentó a 2,863.

El testimonio de un buscador: Fernando Ocegueda Flores

Fernando Ocegueda Flores, fundador de la Asociación Unidos por los Desaparecidos de Baja California, ha dedicado 16 años a la búsqueda de su hijo, desaparecido en 2007. Su investigación lo llevó a descubrir La Gallera, en Tijuana, donde "El Pozolero" desintegró cuerpos en ácido.

"Lo preocupante es que los gobiernos permiten estas anomalías. Sabían que había gente 'pozoleada', pero no hicieron nada. La esperanza de encontrar restos e identificar ADN es lo único que nos queda", afirma Ocegueda.

En su búsqueda, halló 500 kilos de huesos humanos, prótesis e implantes en las fosas de Baja California. También, 16,500 litros de emulsión orgánica (una mezcla de sangre y ácido) que aún no han sido analizados completamente para identificar a las víctimas.

El problema de la impunidad y las cifras alarmantes

A pesar de los esfuerzos de colectivos de búsqueda y organizaciones de derechos humanos, la crisis de desapariciones y asesinatos en México sigue fuera de control.

  • 124,265 personas desaparecidas y no localizadas, según la Comisión Nacional de Búsqueda.
  • Más de 50,000 cuerpos en fosas comunes y clandestinas sin identificar.
  • Investigaciones estancadas debido a corrupción e infiltración del crimen organizado en cuerpos de seguridad.

El descubrimiento del rancho Izaguirre en Teuchitlán ha revivido la indignación de la sociedad mexicana ante un fenómeno que no cesa: la existencia de campos de exterminio utilizados por el crimen organizado con total impunidad.

Mientras las autoridades no prioricen la búsqueda de desaparecidos ni combatan la corrupción dentro de las instituciones de seguridad, miles de familias seguirán esperando justicia y verdad.

El país entero es un gran cementerio clandestino. La pregunta es: ¿cuántos más deben morir para que se actúe?