Maduro se autoproclama vencedor en unas elecciones sin competencia ni legitimidad
El régimen de Nicolás Maduro ha cerrado otro capítulo de lo que la oposición y buena parte de la comunidad internacional califican como una “farsa electoral”. En los comicios celebrados este domingo, el chavismo se ha adjudicado la victoria en 23 de las 24 regiones del país, incluyendo el simbólico e internacionalmente disputado territorio de la Guayana Esequiba.
Según el Consejo Nacional Electoral (CNE), la participación habría alcanzado un 42,6 % de los 21 millones de votantes registrados. Sin embargo, la oposición denuncia una abstención abrumadora y sostiene que menos del 15 % de los electores acudieron a las urnas, respaldando su afirmación con imágenes de colegios vacíos en todo el país.
Una victoria sin entusiasmo
El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), fuerza hegemónica de Maduro, ha vuelto a alzarse con el control casi total del aparato político regional y legislativo, ganando 285 escaños en el Parlamento, 260 legislaturas regionales y 23 gobernaciones. Solo Cojedes se escapó de las manos del oficialismo, donde fue reelegido el opositor Alberto Galíndez.
Maduro, que celebró con entusiasmo el resultado, lo describió como "una victoria de la paz y la estabilidad". Su régimen ha presentado la jornada como una demostración de fortaleza del “poder popular” y del sistema democrático venezolano, a pesar de la amplia desmovilización ciudadana y la falta de observación internacional creíble.
La oposición denuncia un fraude sin máscaras
Frente a la narrativa oficialista, la respuesta de la oposición ha sido categórica. La líder antichavista María Corina Machado, quien permanece en la clandestinidad tras haber sido inhabilitada y perseguida judicialmente, calificó el proceso como un simulacro de legitimidad y reiteró que el pueblo venezolano “volvió a desobedecer al régimen”.
Desde sus redes sociales, Machado mostró centros de votación vacíos a lo largo del día y proclamó: "Hoy fracasó la estrategia de terror del régimen". Además, instó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a asumir su “responsabilidad constitucional” y acompañar una transición pacífica y ordenada hacia la democracia.
En su mensaje, apeló directamente al Ejército: “La nación no tolera más la inacción o la indiferencia que se convierte en complicidad. Fueron testigos del mandato ciudadano el 28 de julio y tienen la obligación de actuar”.
Elecciones sin opciones reales
Estos comicios se celebran apenas diez meses después de las presidenciales de julio de 2024, en las que el diplomático Edmundo González Urrutia fue declarado vencedor por organismos independientes y observadores, pero jamás reconocido por el régimen. Su posterior exilio a Madrid —junto a otros líderes opositores— y la represión sistemática contra los cuadros de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) han dejado el tablero político desbalanceado, con el chavismo jugando sin oposición legítima.
La detención reciente del ex vicepresidente de la Asamblea Nacional, Juan Pablo Guanipa, fue otro ejemplo de la persecución política que empañó el proceso, según denuncian ONG y la comunidad internacional. La campaña electoral estuvo marcada por la ausencia de competencia libre, censura, control mediático y un aparato estatal completamente al servicio del oficialismo.
Un espejismo de normalidad
A ojos del chavismo, estos resultados buscan proyectar normalidad institucional en medio de una crisis prolongada. El mensaje es claro: Venezuela sigue “funcionando” democráticamente. Pero para la mayoría de los ciudadanos y la oposición, se trata de una representación vacía de contenido democrático.
La estrategia del régimen parece buscar dos objetivos: internamente, consolidar la narrativa de control y estabilidad, y externamente, alimentar cualquier resquicio de diálogo o relajación de sanciones, especialmente con Estados Unidos. No obstante, el reciente endurecimiento del discurso de Donald Trump, quien mostró decepción con Maduro por sus últimos ataques a Ucrania, sugiere que las relaciones no mejorarán a corto plazo.