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Evo Morales se atrinchera protegido por un cordón de indígenas, cocaleros y presuntos escoltas extranjeros

El expresidente de Bolivia, Evo Morales. / EP

El exmandatario boliviano, sobre el que pesa una orden de busca y captura por abuso de menores, resiste en la zona cocalera de Cochabamba rodeado de miles de leales armados

El expresidente de Bolivia, Evo Morales, se encuentra atrincherado en Lauca Ñ, en el corazón del Chapare, su tradicional bastión cocalero, donde permanece resguardado por un extenso y férreo dispositivo de seguridad. El Gobierno de Luis Arce, antiguo aliado y ahora enfrentado al exmandatario, ha reconocido que una parte del país está fuera del control estatal, mientras Morales sigue prófugo por una acusación de abuso de menores.

Tres anillos de seguridad y acusaciones de intervención extranjera

Según el ministro de Gobierno (Interior), Roberto Ríos, Morales cuenta con un sistema de tres anillos de defensa:

  1. El primer cordón estaría formado por individuos altamente entrenados y armados, algunos de ellos supuestamente extranjeros. Aunque no se ha confirmado su nacionalidad, el Ejecutivo boliviano ha insinuado que podrían ser agentes cubanos, recordando que durante su presidencia Morales mantuvo una guardia cercana vinculada a Cuba.

  2. El segundo anillo incluye a los dirigentes radicales del MAS más leales a Morales, quienes según el propio Gobierno “están dispuestos a entregar su vida” por el exjefe de Estado.

  3. El tercer círculo está compuesto por campesinos e indígenas armados con lanzas y escudos artesanales, responsables también de la construcción de un perímetro fortificado con torres de vigilancia, vallas y estacas que bloquean los accesos a la zona.

En total, unas 2.000 personas conforman este “ejército de leales” que ha impedido cualquier intento de arresto desde octubre del año pasado.

El Chapare, territorio fuera del control institucional

El Trópico de Cochabamba, región de histórica producción cocalera, se ha convertido en una zona vedada para las fuerzas de seguridad bolivianas. Las carreteras y caminos de acceso han sido bloqueados, y la presencia del Estado es prácticamente inexistente. Morales ya utilizó esta área como refugio en 2019 tras el escándalo del fraude electoral que precipitó su renuncia y posterior huida a México y Argentina.

Ahora, de nuevo bajo presión judicial, ha optado por resistir en el mismo enclave, convertido en santuario de resistencia y símbolo de poder paralelo.

Un futuro político y personal comprometido

El que fuera el primer presidente indígena de Bolivia atraviesa el momento más delicado de su trayectoria. Aislado del Movimiento Al Socialismo (MAS), sin espacio político ni respaldo institucional, y enfrentando una causa judicial por haber tenido presuntamente un hijo con una menor durante su mandato, Evo Morales está arrinconado tanto política como judicialmente.

Su intento de postularse nuevamente a la presidencia, violando la Constitución que él mismo promulgó, provocó su ruptura con el actual Gobierno de Luis Arce, que ahora parece incapaz —o no dispuesto— a ejecutar la orden de detención.

La incógnita internacional

La posibilidad de un exilio en Cuba o Brasil parece descartada de momento, ante la imposibilidad de salir del país. Mientras tanto, las sospechas de intervención extranjera, especialmente cubana, añaden un nuevo factor de tensión regional. La presencia de supuestos “escoltas internacionales” reaviva el debate sobre la influencia geopolítica en América Latina, con el modelo cubano aún operando en algunas estructuras de poder informal.