Carrera contrarreloj por la vida

La desesperación se apodera de Venezuela: vecinos rescatan a los atrapados con sus propias manos mientras crece la indignación contra el chavismo

Vecinos permanecen en el exterior de sus viviendas en Caracas tras los dos fuertes terremotos registrados el 24 de junio, que obligaron a evacuar edificios y provocaron importantes daños en varias zonas de Venezuela.

La tragedia deja ya al menos 235 muertos, miles de heridos y centenares de desaparecidos. La lentitud de la respuesta oficial desata las críticas en un país devastado por décadas de corrupción, abandono institucional y falta de infraestructuras.

La tragedia provocada por los dos devastadores terremotos que sacudieron Venezuela continúa dejando imágenes dramáticas. Mientras las cifras oficiales elevan el balance a 235 fallecidos, más de 4.300 heridos y centenares de desaparecidos, miles de vecinos siguen buscando supervivientes entre los escombros prácticamente sin maquinaria pesada y con escaso apoyo institucional.

La situación resulta especialmente crítica en el estado de La Guaira, donde numerosas familias denuncian el abandono de las autoridades. La catástrofe ha vuelto a poner de manifiesto la fragilidad de un país deteriorado durante años por la gestión del régimen chavista, incapaz de mantener unas infraestructuras mínimamente preparadas para afrontar una emergencia de esta magnitud.

La tragedia se produce además en un momento especialmente delicado para la región, mientras Estados Unidos mantiene una intensa actividad internacional bajo el liderazgo de Donald Trump, que también ha reforzado su protagonismo en otros escenarios como Oriente Medio. En ese contexto, Washington ya ha anunciado ayuda humanitaria y equipos especializados para colaborar en las tareas de rescate.

Las primeras estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos ya advertían de que el seísmo podía convertirse en una de las mayores tragedias naturales de la historia reciente del país, un escenario que desgraciadamente comienza a confirmarse con el paso de las horas.

«Mi nieta de cinco años sigue bajo los escombros»

Las escenas que llegan desde Catia La Mar reflejan el drama humano que vive Venezuela. Entre montañas de hormigón derrumbado, un abuelo gritaba desesperado mientras señalaba los restos del edificio donde permanece atrapada su nieta.

«Ahí está mi nieta, tiene cinco años... no sé si sigue viva», repetía entre lágrimas mientras intentaba llamar la atención de los equipos de rescate improvisados.

Su caso está lejos de ser aislado. Decenas de familias permanecen junto a edificios completamente destruidos esperando la llegada de maquinaria capaz de retirar toneladas de escombros.

Mientras tanto, son los propios vecinos quienes continúan excavando con palas, picos o simplemente con las manos.

«Solo el pueblo salva al pueblo»

La falta de recursos oficiales ha provocado una enorme movilización ciudadana llegada desde Caracas y otras regiones del país.

El lema «Donde falta gobierno, sobra pueblo» comenzó a repetirse entre los cientos de voluntarios que acudieron espontáneamente a colaborar en las labores de rescate, recordando otros desastres recientes donde la ayuda ciudadana fue decisiva.

Muchos supervivientes denuncian que durante las primeras horas apenas hubo presencia de equipos estatales suficientemente equipados para afrontar una catástrofe de semejante magnitud.

En numerosos puntos permanecían incluso cadáveres cubiertos únicamente con sábanas o cartones mientras continuaban las búsquedas.

La oposición carga contra el régimen chavista

La tragedia también ha reabierto el debate político sobre la gestión del régimen.

El dirigente opositor Juan Pablo Guanipa criticó duramente la ausencia del aparato estatal.

«Los familiares, vecinos y voluntarios están intentando salvar vidas con sus propias manos mientras la respuesta oficial resulta claramente insuficiente.»

También numerosas voces recordaron que la Fuerza Armada dispone precisamente de unidades especializadas para actuar ante grandes catástrofes naturales.

La escritora Sonia Chocrón resumía la frustración con una frase que rápidamente comenzó a difundirse en redes sociales:

«Ciudadanos rescatando ciudadanos. ¿Para qué sirve entonces un Ejército?»

La corrupción y el abandono agravan la tragedia

Expertos venezolanos recuerdan que, aunque el terremoto era imprevisible, el enorme impacto humano sí estaba condicionado por décadas de abandono institucional, corrupción y falta de inversión.

Tras el devastador deslave de Vargas en 1999, numerosos especialistas advirtieron de que muchas infraestructuras seguían siendo extremadamente vulnerables y reclamaron actuaciones que nunca llegaron a ejecutarse completamente.

El economista Omar Zambrano resumió la situación afirmando que «la corrupción y la incompetencia hoy se miden en vidas humanas».

Mientras continúan las labores de búsqueda, la comunidad internacional sigue movilizando ayuda. España, Estados Unidos, México, Argentina, República Dominicana, China y Naciones Unidas han enviado equipos especializados para colaborar en una operación de rescate que todavía podría prolongarse durante varios días.

La tragedia también ha reabierto el debate sobre la situación del país bajo el régimen chavista, mientras aumenta la presión internacional sobre Caracas y continúan las iniciativas impulsadas por la Administración Trump en el continente americano. Los aliados de Trump ya defienden un cambio de régimen en Cuba, mientras la situación venezolana vuelve a situar el foco sobre el deterioro institucional de varios gobiernos autoritarios de la región.


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