IMPUNIDAD EN VENEZUELA:

Desapariciones y tortura: así reprime el socialismo en Venezuela

Familiares y allegados de presos políticos participaron en la vigilia #UnaLuzPorLaLibertad este 8 de agosto en Los Palos Grandes, Caracas. Con velas, pancartas y fotografías, exigieron el fin de los centros de tortura y la liberación inmediata de todos los detenidos por razones políticas en Venezuela.

El régimen chavista mantiene 895 presos políticos, recurre a desapariciones forzadas y torturas, y colabora con redes criminales según Naciones Unidas.

Venezuela vive bajo un régimen donde la represión política se ha institucionalizado. Lo que comenzó como una política de control se ha transformado, según organismos internacionales, en una estructura de represión sistemática. El régimen de Nicolás Maduro mantiene al menos 895 presos políticos, colabora con redes criminales y perpetúa el poder mediante torturas, desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias.

Así lo confirma la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que denuncia una "política estatal de silenciamiento" y una "ausencia total de independencia judicial".

Torturas, desapariciones y el rostro del horror chavista

El informe de la ONU documenta más de 14.800 detenciones arbitrarias y más de 15.800 denuncias de ejecuciones extrajudiciales desde 2014. Entre los métodos aplicados por los organismos de inteligencia —como el SEBIN y la DGCIM— se identifican descargas eléctricas, asfixia, violencia sexual, aislamiento prolongado, privación de alimentos y golpizas continuas.

Uno de los casos más estremecedores es el de un detenido en la sede del SEBIN en Caracas, quien sufrió tres meses de incomunicación, golpes sistemáticos, falta de asistencia médica y privación de contacto con su familia.

La justicia, brazo del régimen

La ONU señala la falta de independencia del sistema judicial venezolano. Tribunales penales y la Sala Constitucional del Tribunal Supremo actúan como brazos operativos del poder ejecutivo. Las denuncias por torturas rara vez son investigadas y, cuando lo son, los responsables quedan impunes. El sistema judicial ha sido cooptado para proteger al régimen y castigar a los opositores.

La Misión de la ONU identifica a la fiscalía, tribunales ordinarios, el Ministerio Público y otros actores judiciales como cómplices de las violaciones de derechos humanos.

El caso de los presos extranjeros y la conexión criminal

Desde 2014, más de 20 presos políticos de nacionalidad extranjera han sido detenidos arbitrariamente. Además, el informe denuncia los vínculos del régimen chavista con el crimen organizado, particularmente con la organización criminal Tren de Aragua, que opera dentro y fuera de las cárceles venezolanas con impunidad.

Se calcula que más de 10.000 agentes de seguridad han recibido órdenes de ejecutar, detener arbitrariamente o torturar, mientras se instruyen a los fiscales sobre cómo sostener acusaciones fabricadas contra opositores.

Un sistema punitivo que busca perpetuarse

El informe cierra con una conclusión tajante: la represión en Venezuela no es accidental, es deliberada y estructurada. Constituye un pilar fundamental del poder chavista, diseñado para sembrar miedo, eliminar la disidencia y conservar el control político total.

El mundo observa, pero la justicia internacional aún no ha logrado frenar una maquinaria de persecución que opera a plena luz del día. Como declaró una víctima: "No quieren que hablemos. Por eso nos entierran vivos".