INUNDACIONES

Buenos Aires, desbordada: más de 7.500 evacuados por las peores inundaciones en años

Inundaciones en Zárate. / X
Las lluvias torrenciales, que alcanzaron los 425 mm en algunas zonas, han superado todos los registros históricos conocidos

Una catástrofe climática azota el corazón de Argentina. Más de 7.500 personas han sido evacuadas en la provincia de Buenos Aires a causa de las intensas lluvias que, desde hace tres días, no han cesado de golpear la región. Las inundaciones han dejado barrios enteros bajo el agua, rutas bloqueadas, miles de hogares anegados y amplias zonas metropolitanas incomunicadas.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, ha calificado la situación como “absolutamente extraordinaria”, atribuyéndola directamente al cambio climático. “Se están inundando lugares donde esto nunca había ocurrido”, advirtió en declaraciones a Crónica TV, recordando también las fatales lluvias de marzo en Bahía Blanca.

La región más afectada incluye el norte de la provincia de Buenos Aires, la ciudad capital y su conurbano metropolitano, una de las áreas urbanas más densamente pobladas de América Latina, con cerca de 15 millones de habitantes.

425 mm en 24 horas: récord histórico de precipitaciones

Según el ministro de Seguridad, Javier Alonso, se han registrado más de 400 milímetros de lluvias acumuladas en apenas tres días. En zonas como Zárate y Campana, el fenómeno fue aún más dramático: 425 mm en solo 24 horas. “Es una locura, nunca habíamos visto algo así”, afirmó Emiliano Riberas, jefe de emergencias de Zárate.

Las precipitaciones, lejos de ceder, continuarán en los próximos días. Las autoridades han pedido a la población que permanezca en sus hogares, ante la llegada de un frente frío con vientos intensos que podría agravar aún más la situación.

Barrios aislados y rescates sobre los techos

En zonas como San Cayetano, un barrio humilde de Campana, el agua superó el nivel de los hombros. Decenas de vecinos tuvieron que refugiarse en los techos de sus viviendas, esperando ser rescatados por brigadistas. “Perdimos todo lo que teníamos”, declaró entre lágrimas Manuel Sánchez, uno de los damnificados. “No tenemos paradero ahora”.

Los centros de evacuación no dan abasto, y muchas familias se han autoevacuado por sus propios medios, en condiciones precarias. Los equipos de emergencia desplegados por las administraciones nacional y provincial trabajan sin descanso, pero varias áreas siguen inaccesibles.

Infraestructura crítica colapsada

El sistema vial también está al borde del colapso. La Ruta Nacional 9, uno de los corredores logísticos más importantes del país, fue interrumpida por anegamientos. Autobuses y camiones —algunos transportando menores en viajes escolares— quedaron varados durante horas. Varios pasajeros pasaron la noche dentro de los vehículos.

Antecedentes recientes y daños millonarios

Esta tragedia ocurre apenas dos meses después de las inundaciones en Bahía Blanca, que causaron 18 muertes y más de 400 millones de dólares en daños. Las autoridades argentinas y expertos advierten que el país no está preparado para fenómenos climáticos de esta magnitud y exigen medidas urgentes de infraestructura resiliente y planificación urbana.

En síntesis: una crisis humanitaria y climática

  • Más de 7.500 evacuados confirmados.

  • 425 mm de lluvia en 24 horas en algunas zonas.

  • Barrios incomunicados y calles convertidas en ríos.

  • Daños materiales incalculables.

  • Posibles nuevas tormentas en las próximas horas.

Buenos Aires, una de las metrópolis más vibrantes de América Latina, enfrenta hoy una de sus crisis ambientales más severas. El desafío inmediato es asistir a los damnificados, pero el reto a largo plazo será adaptar las ciudades al nuevo paradigma climático que, como ha demostrado esta catástrofe, ya está aquí.