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El Diario de Cantabria
Rosa Villacastín
19:24
18/01/18

La cara B del turismo de masas

La cara B del turismo de masas

Una vuelta por la Feria Internacional del Turismo, que se celebra estos días en Madrid, basta para darse cuenta de que el optimismo reina en el sector. No es para menos: a España han llegado el pasado año 82 millones de turistas, que se han dejado 87.000 millones de euros en divisas, lo que ha convertido a nuestro país en el segundo más visitado, solo por detrás de Francia y superando incluso a los Estados Unidos.

Datos importantes para la economía española, sin duda, que el Gobierno debería estudiar detenidamente no vayamos a morir de éxito. De ahí la necesidad de pensar en cómo gestionar este aluvión de gente, que aterriza en el nuestro país, unos en busca de sol y playa, otros atraídos por nuestra cultura e historia, por la gastronomía o simplemente porque les han vendido que en España se vive bien y los ciudadanos son gente alegre y acogedora.

La pregunta que me hago y les hago es: ¿Estamos preparados para dar cobijo a tantas personas, sin que ello ocasione un deterioro de nuestros servicios sociales, de la limpieza de nuestras calles y barrios, de la sanidad pública y privada? La respuesta es negativa. ¿Por qué?. Sencillamente porque tras esas bonitas imágenes de chicos y chicas en chanclas y pantalón corto, móvil en mano, se esconde otra realidad. La subida de los precios de los alquileres de la vivienda en los centros neurálgicos de ciudades como Barcelona, Madrid o Málaga, por poner solo tres ejemplos, donde a los vecinos se le está expulsando de sus casas para convertirlas en apartohoteles, en tiendas de souvenir, o de ropa low cost. Lugares que están perdiendo, si no la han perdido ya, su propia identidad para dar paso a calles o avenidas inundadas de gentes, que van y vienen como si fueran zombis y en las que se mezclan los que sienten interés por conocer nuestros museos, o lugares de entretenimiento, con otros que solo buscan la explotación por la explotación.

Entiendo que el Gobierno, los restauradores y los hoteleros estén felices de tener llenos sus locales, porque de ello dependen muchos puestos de trabajos, pero sobre todo su cuenta de resultados y un negocio que va en aumento debido a la facilidad que tenemos hoy para viajar de un país a otro cargando una simple mochila y a problemas de seguridad en otros países de nuestro entorno..

No me gusta la exclusión, ni en el turismo ni en ningún otro aspecto de la vida, pero sí debemos exigir a los representantes de los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, que busquen soluciones porque el problema es grave. Hay que legislar y legislar rápido para que este auge del turismo en España no se nos vaya de las manos.

Antecedentes de lo que ya está ocurriendo llenan las páginas de los medios de comunicación españoles -pisos turísticos que no pagan impuestos, que no están habilitados para ser ocupados por más personas de las debidas durante los 12 meses del año, convertidos algunos en compra venta de droga, u ocupados por jóvenes que vienen a España a hacer lo que no se atreverían en sus propios países-. Un problema que está movilizando a las asociaciones de vecinos que ven cómo la convivencia en sus barrios o comunidades se está deteriorando a pasos agigantados, sin que nadie haga nada por solucionarlo.

Y menos que nadie las administraciones públicas, todas, que hacen la vista gorda sin darse cuenta de que los turistas no votan, y en cambio sí lo hacen esos vecinos que sufren los gritos, los escupitajos en sus escaleras o ascensores, las peleas nocturnas o las borracheras de quienes piensan que pueden hacer lo que les de la real gana, donde sea y como sea.

Bien recibidos sean los turistas pero sin que eso nos haga perder la cabeza o impida la convivencia y esencia de nuestras ciudades y forma de vida.

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