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El Diario de Cantabria
Rosa Villacastín
16:43
02/11/17

Isabel Sartorius vuelve a sonreir

Isabel Sartorius vuelve a sonreir

En medio del caos político-financiero en el que estamos metidos, salta una agradable noticia, la relación sentimental entre Cesar Alierta, presidente de la Fundación Profuturo, e Isabel Sartorius. Dos personajes que por su posición social y económica atraen el interés de los medios de comunicación. El porque se quedó viudo recientemente y durante años fue uno de los hombres más poderosos del país desde la compañía Telefónica, ella porque la fama le persigue desde que se supo que era la novia del Príncipe Felipe cuando este empezaba a despertar a la vida. Todo ello le ha impedido vivir con naturalidad sus avatares sentimentales, debido a que siempre estaba pendiente de dónde estarían escondidos los fotógrafos y del qué dirán. Una situación que le ha marcado el carácter y le ha impedido amar sin que la sombra del heredero se interpusiera entre ella y algunos de los hombres que han formado parte de su vida sentimental.

Alierta y Sartorius son hoy dos personas libres de ataduras sentimentales, que se están conociendo y que solo el tiempo dirá si están hechos el uno para el otro o no.

Reconozco que Isabel es una de mis debilidades, incumpliendo mi propio código de no encariñarme con los famosos. Y lo es porque he vivido de cerca lo mucho que sufrió durante el romance con Felipe al saberse vigilada las 24 horas del día y, después, porque han sido pocos los hombres que han aceptado de buen grado que aquella relación de adolescentes se la recuerden constantemente, sin tener en cuenta los años que han pasado de aquel romance juvenil, del que solo queda una buena amistad, como no podía ser de otra manera.

A Alierta le conozco por lo que la prensa publica de él. Un hombre serio, trabajador, hecho así mismo, y que ahora dedica su tiempo y dinero a llevar a cabo proyectos sociales en Nigeria a través de la Fundación Profuturo. Un trabajo que le permite devolver a la sociedad parte de lo que la sociedad le ha dado.

Me consta que no lo hace por postureo sino porque sabe de las dificultades que pasan los niños en los países africanos y la necesidad que tienen de una buena educación. Una formación que les permita hacer realidad el sueño de salir adelante, sin necesidad de dejarse la vida en aguas del Mediterráneo. Un proyecto que sumado a los de Isabel, en los que lleva colaborando desde hace muchos años, al menos desde que conoció a la Madre Teresa de Calcuta y vio todo lo que se puede hacer en favor de los más necesitados, les enriquecerán en lo personal.

En una boda reciente a la que asistí, el sacerdote, un hombre mayor de unos 60 años, les dijo algo a los novios que me llamó la atención por inusual entre los representantes de la Iglesia católica: Si queréis que vuestro matrimonio dure tenéis que dejar que el aire circule entre los dos. Si no lo hacéis así, el fracaso está asegurado.

Es lo mismo que les diría cualquier persona sensata a César a Isabel: los dos lleváis la mochila llena de experiencias, experiencias de todo tipo, unas podrán gustaros menos que las otras, pero lo importante es aceptaros como sois.

Si lo logran, la relación será un éxito porque los dos se lo merecen.

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