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El Diario de Cantabria
Pilar Cernuda
10:28
07/07/17

No es no, excepto para el referéndum

No es no, excepto para el referéndum

Mejores formas, mejor clima, y menos prisa por parte de Pedro Sánchez para finalizar el encuentro. Acuerdo en el “no”  al referéndum independentista y acuerdo también en el mantenimiento del pacto antiyihadista. En todo lo demás, Pedro Sánchez mantiene el noesno que se ha convertido en santo y seña de su política.

Ya lo  había advertido  Sánchez en cuanto fue reelegido secretario general del  Psoe: su principal objetivo era echar a Rajoy. Curioso objetivo, porque se supone que un dirigente con aspiraciones de gobierno debería enviar un mensaje público de que su prioridad era mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y fortalecer su partido, más aún cuando el partido está roto. Pero no. La prioridad de Sánchez, según propia confesión, es echar a Rajoy. Así que no podía esperarse que saliera de Moncloa con bandera blanca y anunciando  apoyos  al actual gobierno.

La impresión es que Sánchez quiere marcar distancias claras con el presidente. Por razones personales, ya que  la inquina es evidente  y probablemente mutua aunque Rajoy la disimula mejor y, segundo, porque  pretendía también en esta primera reunión de su nueva etapa como líder de la oposición potenciar una imagen de hombre de Estado de la que actualmente carece. La prueba es que su  partido lo defenestró precisamente por sus carencias de estadista, que provocaron sucesivas debacles electorales. Aunque luego fue rescatado del infierno por militantes entregados.  Pero para la imagen de estadista que quiere transmitir en esta nueva vida política le venía muy bien respaldar a Rajoy en dos asuntos  de importancia máxima, como  detener el independentismo catalán y mantener el pacto antiterroristas. En lo demás, ni agua.

Respecto a Cataluña,  Sánchez  no quiso que el “no al referéndum” fuera incondicional, y no desaprovechó la oportunidad de dejar sobre el tapete  la idea de que Rajoy no ha resuelto bien las cosas por falta de disposición a dialogar, dando a entender que él habría llevado las cosas de otra manera.  También Artur Mas y Carles Puigdemont se quejan de la falta de diálogo, pero tanto Rajoy como los otros interlocutores del gobierno aseguran que cada que han intentado sentarse a hablar con los presidentes de la Generalitat se negaban a hablar de cualquier asunto que no fuera la celebración del referéndum.  Quizá exageran, pero cuando se siguen las peripecias independentistas de Puigdemont de estos últimos días, con su falta absoluta de respeto a la democracia y a la legalidad, cae uno en la tentación de pensar que, efectivamente,   Puigdemont  y sus acólitos son de los que pretenden imponer, no negociar.

En cualquier caso, se ha producido ya la primera cita entre Rajoy y Sánchez del nuevo ciclo socialista. No ha sido como para echar  las campanas al vuelo pero, sin ninguna duda, ha sido mucho más fructífera que la anterior, cuando Sánchez se levantó a los diez minutos  porque dijo que no tenía anda que hablar con el presidente de gobierno.

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