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El Diario de Cantabria
Jesus Pindado
13:00
30/11/16

Pacto educativo, lo primero

Pacto educativo, lo primero

Casi no nos lo creemos: los políticos son capaces de ponerse de acuerdo en algo tan decisivo como es la educación. Puro platonismo al fin en España, estamos salvados, ya era hora. No más imposiciones, ni controversias estériles, dilaciones y bobas demagogias. 

Vale con lo que se llaman «evaluaciones de diagnóstico», se han archivado pretensiones de reválida y no hay efectos académicos. Estamos en algo aparentemente bueno e inocuo. Aunque ha cedido a la fuerza, Rajoy, sin embargo, insiste en que no se cortan «las raíces del éxito». Hasta el planteamiento educativo para el deporte nos echan por la tele que van a maridar. 

En fin, nada menos que dure 15 años el nuevo proyecto consensuado de la educación propone Íñigo Méndez Vigo, el ministro. Y todos están de acuerdo, incluso los autonómicos. Se mete su lengua diferencial y listo. El estorbo era la Lomce, pero el gobierno se apea de su «guindo» educativo (no del económico) y hasta Errejón piensa que el PP ya no nos hará perder el tiempo con su contumacia. Le ha faltado decir que es de sabios rectificar, no empecinarse. Hasta el portavoz del PSOE, Antonio Hernando, está esta vez en «sí es que sí», pero lo ve como un mérito propio, que gracias a sus críticas y oposiciones se llega, por fin, a la excelencia. A la que no se llegaba con Sánchez, obstinado él en su destino providencial.

Uno de los motivos principales que ha invocado el ministro es que tenemos que incorporar, pero ya, la revolución tecnológicodigital. Yo mismo lo veo bien si no se exagera, que ya le decía a Fermín el del CESINE que los mejores profesores universitarios, según Ken Bain (Valencia, 2007) no se habían pasado del todo al inicial furor e-Teaching.  Que en realidad ya se había pasado en Francia de la edad de la elocuencia a la de la conversación en el siglo XVII y no se podía fiar todo a plataformas (al significante) con gran indiferencia de las personas. El nuevo paradigma reformulador del aprender no se carga a los docentes sin costo cualitativo ni los intercambia como sellos repetidos.

Pagés Santacana es de las primeras personas que consulté (Barcelona, 2007) sobre la función docente en los entornos virtuales. No era cosa de fiarlo todo a las maquinitas, hombre. Aunque haya una generación que se instruye en la red. 

Más o menos se instruyen porque si se lee el sustancioso texto de Umberto Eco, «De la estupidez a la locura» (Milán, 2016) una de las cosas que ha dejado escritas el gran semiólogo italiano no es solamente que hay una inevitable dosis de necios entre los siete mil millones de habitantes de la tierra sino que ahora aquellos tienen la posibilidad de alcanzar audiencias altísimas y se confunden sus opiniones con las expresadas por personas razonables. Bien sencillo. Cuantificaba a los necios en 300 millones por una pérdida de usuarios de Wikipedia y solicitaba un mejor filtrado que ni siquiera puede realizar la escuela.

Pero buena es si resulta verdadera, en todo caso, está nueva moda pactista que nos invade en España. A ver si consolida el pacto educativo, buen principio. Rubalcaba ha reaparecido un instante reconociendo que tenemos por lo menos dos crisis, una social y otra territorial y que hay que reformarse en plan federal para todos -no sólo catalanes- sin liarla. A diferencia de Rosa Díez, que había pedido cortar las dispersiones y graduales fugas hacia adelante, Pérez Rubalcaba cree en los buenos parches para todos, no sólo para catalanes. Pero nada ha dicho del pacto educativo, que es lo primero. Y de esto tenemos que seguir hablando. Lo prometo.

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