24.06.2018 |
El tiempo
Domingo. 24.06.2018
El tiempo
El Diario de Cantabria
Charo Zarzalejos
19:18
18/01/18

Pacto con el fiscal

Pacto con el fiscal

Francisco Correa, presunto cabecilla de la trama Gurtell, ha recobrado la memoria. Se ha acogido a un procedimiento, en absoluto inusual, como es el pacto con fiscalía: si cuenta todo lo que sabe, su pena se verá seriamente rebajada. Su horizonte penal no es precisamente suave y nada más natural que mire por sus intereses. Es probable que Pablo Crespo y "El Bigotes" sigan la misma senda.

Si estos es así, si los tres se avienen al pacto con fiscalía, nada más deseable que digan todo lo que saben, que aporten papeles, datos y, por supuesto, nombres. Lo mismo cabe decir de los empresarios que han asegurado pagar al PP. La supuesta financiación ilegal del partido en el Gobierno debería quedar zanjada y juzgada de manera fehaciente, con nombres y apellidos para que los culpables paguen lo que deben y los que no lo son pero que parece pudieran serlo, queden libres de manera publica y también fehaciente, de cualquier mancha.

Para navegar por la trama Gürtell hace falta un manual de instrucciones. Es demasiado tiempo, demasiado ruido, testimonios interminables como para que el manual no sea necesario y si este pacto con la fiscalía va a servir para zanjar el asunto, bienvenido sea.

No obstante, no todo el mundo está de acuerdo. Y es lógico. ¿por qué hay que premiar a quien diga la verdad cuando es su obligación hacerlo?. Lo contrario es, entre otras cosas, obstrucción a la justicia. Por eso resulta llamativo que sea ahora, cuando fiscalía ofrece un pacto (¿) cuando los implicados estén dispuestos a tirar de la manta. Cuesta entender por qué no lo han hecho antes cuando, en cualquier caso, sus responsabilidades parecen evidentes. ¿Por qué han callado hasta ahora?.

Una vez más hay que apelar a la confianza en la justicia y esperar sentencia. ¿Hay que esperar tanto?. El asunto Gürtell lleva años en los juzgados, lo mismo cabe decir de lo ERES de Andalucía y de tantos otros asuntos que afectan a personajes públicos y de manera especial a políticos. No resolver con prontitud estos asuntos, no poner coto a los abusos de derecho con el único fin de dilatar en el tiempo la resolución de los asuntos pendientes, hace que se genere la impresión de que el país entero está inmerso en una burbuja de permanente corrupción y de que, por supuesto, la clase política, de entrada, merece desconfianza porque según el sentir popular "están para forrarse".

Y nada menos cierto. La inmensa mayoría de nuestros políticos; es decir concejales alcaldes, diputados, senadores, Gobierno, Oposición, etc.. son gente honrada. Los que no lo son, sobran y deben ser juzgados y, en su caso, condenados, pero parece obvia la necesidad de establecer los mecanismos necesarios para que los casos de corrupción no se eternicen, entre otras razones, porque no siempre los que están son realmente corruptos o corruptores y a estos la sombra de la sospecha les acompaña día y noche, incluso años y la dignidad y honorabilidad de una persona --sea quien sea-- debe ser puesta a salvo lo más rápidamente posible.

Por ello resulta exigible que cuando toque el turno a los supuestos implicados del PP, dijeran toda la verdad y tuvieran la gallardía suficiente de asumir todas aquellas responsabilidades que les corresponda. La corrupción enfada, indigna, desazona y resta energías. Celeridad y verdad son ingredientes mas necesarios que los pactos con la fiscalía.

Comentarios