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El Diario de Cantabria
Charo Zarzalejos
19:12
01/12/17

Mirando a Miquel

Es un político, divertido, amable, inteligente y brillante. Su protagonismo en el conjunto del socialismo español es indiscutible, tanto cuando hay discrepancias como complicidades con la ejecutiva federal del PSOE. Miquel Iceta es ya todo un veterano del escenario político que contribuyó, de manera decisiva, a que Pedro Sánchez resurgiera de sus cenizas y se hiciera de nuevo con la secretaria general del partido con un resultado que ni los más optimistas preveían.

Ahora, a raíz y como consecuencia del desafío secesionista catalán, Miquel Iceta está en todas las portadas y, lo que es más importante, en la mente de todos sus adversarios. Su apoyo, a veces matizado, a la aplicación del 155, así como su defensa de la legalidad y sus críticas, en ocasiones bien aceradas, a los secesionistas ha servido, entre otras cosas, para una necesaria reconciliación interna del PSOE con el PSC y, desde luego, para que la aplicación del ya no temido 155 se haya llevado a cabo con mayor tranquilidad de la que muchos esperaban. ¿Se imagina alguien que escenario se hubiera creado si el PSC se hubiera opuesto de plano a la aplicación del citado artículo?.

La campaña electoral catalana se inició al día siguiente del anuncio de su aplicación y en ella seguimos hasta el 21 de Diciembre. Y es en estas jornadas en las que Miquel Iceta es centro de todas las miradas. En él está puesta la atención y su nombre aparece en todas las hipótesis postelectorales. Sin embargo, no parece muy difícil ir excluyendo alguna de ellas, siempre, naturalmente, a expensas de los resultados finales que, mucho me temo, puedan no brindar un escenario muy similar al actual.

Miquel Iceta no hará President a Puigdemont, eso seguro. Pero tan seguro como esto es que, a nada que pueda, no apoyará a Inés Arrimadas, candidata de Ciudadanos. La estrategia la ha avalado Pedro Sánchez, dando a la misma un carácter nacional. Ni en Cataluña ni en Madrid, después de las elecciones generales, ni Iceta ni Sánchez van a facilitar un Gobierno que no sea de izquierdas. Iceta y con él, el PSOE, pretenderá "arrancar" a ERC un compromiso cierto y firme de acabar con la broma de la unilateralidad e incluso de la independencia, aunque la misma figure como programa máximo de Oriol Junqueras. La pelea, al final, no estará tanto en el pacto --que hay muchas posibilidades de que se produzca-- como de quien llevará la batuta de mando en la Generalitat. A nadie se le oculta que ERC puesto a elegir, prefiere antes a Iceta que a Arrimadas, salvo que el triunfo de Ciudadanos sea tan abrumador que no deje margen de maniobra. Todo apunta a que ningún partido va a abrumar a sus competidores y precisamente por ello las miradas todas se dirigen a Iceta. De él puede depender un Gobierno constitucionalista que tanto Ciudadanos como Partido Popular desean pero que dudo mucho se vaya a producir. Primero, porque los resultados están por ver y, segundo, porque aunque sumaran, Iceta ya se ha decantado por la transversalidad; es decir, por atraer al redil de la no aventura desbocada hasta los que hasta ahora han transitado sin descanso hacia el abismo.

Ciudadanos y Partido Popular están en su papel y en su obligación de defender y propugnar el escenario final por ellos deseados, pero, paradojas de la política, son los que más claro tienen que por mucho que miren a Miquel, Miquel está en otra onda que será misma en la que esté, cuando toque, Pedro Sánchez.

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