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El Diario de Cantabria

Cuando llega el 8 de marzo

Licenciada en Historia.

Cuando llega el 8 de marzo

Cuando llega el ocho de marzo, Día Internacional de la Mujer,  no puedo evitar mirar hacia atrás en el tiempo y pensar en las obreras de ‘La Montañesa Textil’ de La Cavada. 

Muchos desconocen el motivo que llevó a escoger esta fecha como la más representativa para conmemorar y reivindicar a las mujeres del mundo, y el paralelismo que guarda con las mujeres de la comarca del Miera.  La II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague en 1910 decreta el 8 de marzo ‘Día Internacional de la Mujer’, tras años de reivindicaciones por el sufragio universal, los derechos laborales… Son muchos los hitos logrados por mujeres que se conmemoran en esta fecha. El ocho de marzo de 1910 en España, siendo  Emilia Pardo Bazán consejera de Instrucción Pública, se autoriza a las mujeres a acceder a la universidad en igualdad de condiciones.

La internacionalización de este día viene tras el 25 de marzo de 1911, cuando se produce  la mayor tragedia en la industria neoyorquinA. Ciento veintitrés obreras textiles  de entre 14 y 48 años fallecieron en el incendio de la fábrica de camisas ‘Triangle Waist Co.’, junto con veintitrés  compañeros. La mayoría de ellas inmigrantes europeas, que no pudieron huir porque las salidas habían sido bloqueadas para evitar robos. 

¿Podemos imaginar la vida en una fábrica textil hasta mediados del siglo XX? ¿Y en un pueblo pequeño de la Montaña cántabra? ¿Qué condiciones tenían los trabajadores, y en especial las mujeres en esta fábrica? Decimos mujeres, pero muchas veces tenemos que hablar de niñas de catorce años, la edad legal para trabajar, cuando no se mentía por necesidad y se empezaba con trece.

Pongámonos en la piel de estas mujeres: algunas niñas, otras madres, casadas, solteras, viudas… trabajando ocho horas al día a destajo; cobrando según lo que producían, y a dos o tres turnos; sin alumbrado público; desplazándose caminando desde kilómetros, sin carreteras asfaltadas; con una ‘dieta’ muy estricta en la posguerra; supervisadas a la salida de sus turnos de trabajo por otra mujer;  bajo el mando exclusivo de hombres encargados de controlar su trabajo, y cobrando menos que ellos. Sumémosle el trabajo en sus casas y en el campo, sin agua corriente y lavando en el río.

Solo ellas podían saber lo que vivían a diario, y por eso, porque lo sabían, surgió la solidaridad. Hubo conatos de huelga cuando percibían una injusticia con una compañera, iban en grupo a trabajar, las mayores velaban por las más jóvenes, costeaban entre todas los entierros de compañeras… El esfuerzo de estas mujeres, obligadas por las circunstancias a trabajar en estas condiciones, mantuvo abierta la fábrica durante la Guerra Civil, y logró que las condiciones mejorasen bastante para las siguientes, hasta su cierre definitivo en 1965.

Por eso es tan importante una celebración como la del 8 de marzo, necesitamos evocar a éstas y a todas las mujeres que con su esfuerzo intentan mejorar las condiciones de vida de las demás. Éste es solo un ejemplo.

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