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El Diario de Cantabria
EFE
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PASIÓN VIVIENTE

Revivir un viacrucis ligado al sentimiento personal

El denominador común de la Semana Santa en España son las cofradías, los tronos y los penitentes, pero en Castro Urdiales son más de 700 actores no profesionales que recrean las últimas horas de Jesús de Nazaret a través de un viacrucis con marcado sentimiento personal.

Revivir un viacrucis ligado al sentimiento personal

"Desde muy pequeño he salido en la Pasión Viviente y he pasado por distintos papeles hasta que en esta edición encarnaré a Cristo", explica orgulloso Alejandro Izurieta, quien considera esta misión una "responsabilidad".

Y es que, la mañana del Viernes Santo será "la imagen de todo un pueblo" que prepara durante un año este acontecimiento histórico que congrega a miles de curiosos.

La noticia le sobrevino por sorpresa y reconoce que necesitó 24 horas para meditar si aceptaba el "máximo honor" que se puede otorgar, pero al final accedió, sobre todo, por sus abuelos, quienes formaron parte del grupo de personas que hace 35 años iniciaron esta puesta en escena donde calles, plazas y edificios se transforman en el Jerusalén de hace 2.000 años.

"Ellos ya murieron, pero los tendré muy presentes durante todo el recorrido", manifiesta con satisfacción Alejandro, constatando que el relevo generacional es también una condición intrínseca de la Pasión Viviente.

En cada edición los papeles protagonistas de Jesús, la Virgen María y el apóstol Juan son interpretados por diferentes actores, si bien es costumbre que madre e hijo compartan vínculo tanto en la realidad como en la ficción.

Una circunstancia que acentúa la emotividad de los encuentros que ambos mantienen a lo largo de la representación, sobre todo, cuando Cristo se presenta ensangrentado con el madero de 30 kilos y la corona de espina o yace muerto en los brazos de su progenitora tras la crucifixión.

A sus 22 años, Alejandro ha cursado un grado superior en Deportes y en los últimos meses ha rehusado jugar en el equipo de fútbol con el que compite en tercera división. Tampoco ha podido cortarse el pelo desde 2016 con la finalidad de que la caracterización se asemeje lo máximo posible a quien fue Jesús de Nazaret.

"Son pequeños sacrificios que tengo que asumir de forma temporal, pero no me importa con tal de poder desempeñar este papel", admite el protagonista, al tiempo que no puede ocultar su nerviosismo y ganas de que llegue ya el gran día.

La Pasión Viviente de Castro Urdiales desarrolla, en algo más de 4 horas, entre otros, los episodios de la última cena de Jesús con sus discípulos, el prendimiento, el juicio del Sanedrín, el arrepentimiento de Judas, las tres caídas, la crucifixión, la muerte, el descendimiento o la resurrección de Cristo.

Todo ello sumido en un espectacular realismo donde se cuida hasta el mínimo detalle de vestuario, maquillaje, sonido y ambientación.

Tras finalizar los ensayos generales, Alejandro considera que la escena de la crucifixión puede ser la "más complicada" de sacar adelante porque la tensión le produce taquipnea que, junto a unas condiciones meteorológicas adversas, podría jugarle una mala pasada, sin embargo confía en su preparación para que el desenlace sea el apropiado.

Pese a que el clasicismo centra los actos de la Pasión Viviente, en cada edición se añaden novedades. Por ejemplo, desde hace pocos años en la tarde del Jueves Santo tiene lugar el "encendido de las antorchas" con soldados romanos rastreando las vías centrales del municipio y apresando a dos ladrones que serán juzgados al día siguiente junto al hijo de Dios.

"En esta ocasión introduciremos a un nuevo personaje bíblico que esperamos sea del agrado del público", avanza el coordinador de la Pasión Viviente, José Ramón Arozamena, que no ha querido desvelar de quién se trata para que sea "una sorpresa".

Tras años encarnando a Caifás, Arozamena ha decido colgar la vestidura sacerdotal judía y centrarse más en la organización del evento.

"Hasta que no finalizaba mi interpretación no me podía enganchar a la coordinación del resto de la puesta en escena y lo pasaba mal", reconoce Arozamena, aunque dice que se mantendrá en la "reserva" por si acaso se produce alguna baja de última hora entre el elenco de actores.

Él forma parte de ese grupo de 60 amigos que en 1984 durante un campamento de verano deciden representar la vida de Jesús con personajes reales.

Desde entonces la asociación cultural Pasión Viviente se ha constituido en una "gran familia" que se encarga de organizar cada año este espectáculo sin ánimo de lucro declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2012.

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