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El Diario de Cantabria

VALENCIA

El colectivo gay del metal underground a través de la lente de Aitor Saraiba, en Las Naves

El colectivo gay del metal underground protagoniza 'The Black Mark', la muestra fotográfica realizada por Aitor Saraiba (Talavera de la Reina, 1983) que se presentará el próximo jueves 1 de junio a las 19.30 horas en Las Naves. La exposición abre las actividades LGTBI que ha organizado el centro durante todo el mes de junio para reivindicar la diversidad sexual y de género.

El colectivo gay del metal underground a través de la lente de Aitor Saraiba, en Las Naves

El colectivo gay del metal underground protagoniza 'The Black Mark', la muestra fotográfica realizada por Aitor Saraiba (Talavera de la Reina, 1983) que se presentará el próximo jueves 1 de junio a las 19.30 horas en Las Naves. La exposición abre las actividades LGTBI que ha organizado el centro durante todo el mes de junio para reivindicar la diversidad sexual y de género.

La muestra es fruto del viaje del artista multidisciplinar, en el que recorrió diferentes países a lo largo de tres años para asistir a conciertos de metal underground.

'The Black Mark' "es un diario, pero también una búsqueda". El autor cargó con la cámara para captar en los conciertos de metal underground el colectivo de hombres gays. En ese viaje también se ha adentrado en esta cultura musical, en el descubrimiento de grupos de música y discos que no se encuentran con facilidad.

El artista ha explicado que "algunos viajes fueron realmente solitarios y otros viajes se convirtieron en una celebración". Saraiba relata que conoció a Christophe Szpajdel, famoso dentro del metal underground por realizar los logotipos a muchas bandas en Portugal. "Por 20 euros me diseñó el logotipo para este proyecto fotográfico, muy similar a los de los grupos que iba a ver en estos conciertos", ha aseverado.

"Hice parches, y a cada chico gay metido en la escena del metal underground que he conocido, le he dado uno de los parches. Siempre les decía que si un día iban a Los Ángeles, o si pasaban por Francia o acababan en Londres y veían a alguien con este parche, ya sabían por qué lo llevaban", ha explicado.

"He dormido en hoteles que nunca podría permitirme pagar, también en sofás, tiendas de campañas y estaciones de tren, en camas compartidas con algún desconocido al que no volveré a ver nunca. Y en cada uno de estos pasos, mi pequeña cámara analógica y la música que salía por mis cascos fueron mi única compañía", ha aseverado el autor.

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