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El Diario de Cantabria

CASTRO URDIALES

Díaz-Munío: «Se ha hecho lo posible para evitar el derribo del inmueble»

El alcalde ha subrayado, asimismo, que «ni en Demarcación de Costas ni el Gobierno de Cantabria» han encontrado una «posibilidad de acompañamiento» para concretar una actuación de interés general.

Vista del Hotel Miramar de Castro Urdiales. / ALERTA-ARCHIVO
Vista del Hotel Miramar de Castro Urdiales. / ALERTA-ARCHIVO
Díaz-Munío: «Se ha hecho lo posible para evitar el derribo del inmueble»

El alcalde de Castro Urdiales, Ángel Díaz-Munío (Castro-Verde), aseguró ayer que el Ayuntamiento ha hecho «todo lo que ha podido» para evitar la demolición del hotel Miramar y que «por sí solo no puede afrontar» su mantenimiento porque «no es un camino viable» para el presupuesto municipal. «Tendríamos que aportar de 1 a 2 millones de euros para indemnizar a los propietarios, asumir los gastos de derribo, rehabilitación del edificio y su puesta a punto para una posterior concesión comercial», ha aclarado. El alcalde ha subrayado, asimismo, que «ni en Demarcación de Costas ni el Gobierno de Cantabria» han encontrado una «posibilidad de acompañamiento» para concretar una actuación de interés general que hubiese mantenido en pie este histórico inmueble. Por ello, «el futuro parece predecir que esto, de alguna forma, precipita el final del Miramar», ha reconocido el alcalde durante una rueda de prensa celebrada tras conocerse que Demarcación de Costas ha citado, para el 13 de noviembre, a los propietarios del hotel con la idea de firmar el levantamiento de actas previas a la demolición del edificio.

Según el alcalde, la fecha del adiós definitivo estará supeditada a si los propietarios aceptan la indemnización planteada por Costas o si el proceso entra en derroteros judiciales. «En su momento nos dijeron que la indemnización rondaría los 840.000 euros y el derribo 240.000 euros, y ahora se habla de 500.000 euros, pero no se sabe si esa cantidad es solo por la indemnización o con el derribo incluido», ha detallado.

Desde el punto de vista práctico, en opinión de Díaz-Munío, la mejor solución pasaba por permitir el uso del edificio como hotel porque, de esta manera, se aseguraba el devenir del inmueble al estar enclavado en un lugar propicio para este tipo de negocios.

Pero el departamento dependiente del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente fija exclusivamente la actividad a «usos compatibles con aquellos que justifiquen la existencia de ese edificio en el sitio donde está», lamenta el regidor. 

En este sentido, explica que el equipo de gobierno estudió la posibilidad de alojar allí una Escuela de Vela o de volver a convertir el inmueble en un balneario, a modo de centro de talasoterapia, imitando el modelo de negocio que se utiliza en la playa de La Concha de San Sebastián.

Una solución que, pese a que cumplía con los requerimientos, carece de los fondos municipales necesarios para la puesta a punto y posterior concesión de una actividad que tampoco tendría asegurada una viabilidad económica.

Díaz-Munío ha afirmado que el Ejecutivo regional, a través del anterior consejero de Educación, Ramón Ruiz, puso interés en convertir el edificio en un centro de Formación Profesional en hostelería.

«Pensamos que tal vez el Gobierno de Cantabria podría conseguir otras condiciones en el uso del edificio y nos dijeron que estudiarían el proyecto y lo llevarían al Consejo Gobierno pero no hemos tenido contestación, por lo que entendemos que no fue posible», explica.

También ha desvelado que por parte del PRC se produjo un acercamiento para ofrecer una salida adecuada al hotel Miramar. Sin embargo, según afirma el regidor, estas intenciones «no se plasmaron en ninguna oferta concreta».

Unas aportaciones fallidas por el Gobierno de Cantabria que se unieron a la respuesta negativa de Demarcación de Costas a la hora de negociar las condiciones económicas ante una posible adquisición del edificio por el Ayuntamiento.

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