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El Diario de Cantabria

REMO

Pedreña recupera su ‘conexión rumana’

Vasile Matei y ionel sorín se han incorporado al equipo blanquinegro, por lo que éste suma un gran potencial con vistas al verano. 

Vasile y Ionel, en su anterior etapa juntos en Pedreña.
Vasile y Ionel, en su anterior etapa juntos en Pedreña.
Pedreña recupera su ‘conexión rumana’

En los momentos más complicados, bueno es acudir al pasado para buscar refuerzos. Es lo que vienen haciendo los clubes cántabros en los últimos años, cuando ni tienen potencial económico ni deportivo para atraer remeros de fuera mientras que tampoco son apenas capaces de fabricarlos por sí mismos. Si uno echa un vistazo a las plantillas, verá que la tónica general es la de contar o con remeros muy jóvenes o con remeros veteranos. Hay un espacio en blanco en torno a la treintena que, curiosamente, corresponde con la generación a la que le habría tocado asomar la cabeza en tiempos de bonanza. No les hicieron sitio y acabaron desilusionados. Ahora les han vuelto a llamar, pero no todos se encuentran con ánimo de volver a salir al agua.

El pasado sábado, en el Descenso de Colindres, Astillero enseñó a dos remeros procedentes de la época de vino y rosas, hombres que saben lo que es ganar títulos y banderas de las grandes a bordo de la ‘San José’, como son José Cuero e Israel Bolado. Ambos han aceptado la llamada para intentar devolver a la trainera azul al sitio que merece y están poniéndose a tono para ello. El primero de ellos nunca se había alejado del remo, ejerciendo primero como entrenador de Colindres y de Castro y remando después para Orio B el curso pasado. El segundo sí que se había distanciado un poco más. Nunca ha dejado de colaborar con el club, pero no le conseguían convencer para volver a darle fuerte al remo. Ahora, parece que su retorno es de verdad.

En Pedreña también han tenido que echar mano de remeros procedentes de la década pasada, cuando competía en la ACT mirando mucho más hacia arriba que hacia abajo. Además de volver a contar con la figura de Ángel Gómez Bedia como entrenador, vienen entrenando con el equipo desde el pasado otoño remeros como Miguel Lado, que cierra el círculo tras haber pasado por Camargo, Santurtzi y Portugalete antes de subir de nuevo a la trainera negra, y José Alberto Cano, un hombre de muchos vatios que llevaba media docena de años alejado del mundo del remo. Ambos compartieron bancada en los buenos tiempos con otros dos remeros ya veteranos, ambos llegados al deporte de las traineras desde Astillero pero con trayectorias importantes también en Pedreña. Los dos son rumanos pero, a estas alturas, tan cántabros como cualquiera y suman ya varias semanas entrenando al pie del puente de Somo. Son Vasile Matei y Sorin Ionel.

Los dos últimos refuerzos de Pedreña son refuerzos de calidad, refuerzos capaces de elevar un peldaño el nivel de la embarcación. Han llegado tarde al día a día del equipo y todavía no se les ha visto ni a bordo de la trainera ni del batel. De este último bote es Vasile Matei todo un especialista y es posible que termine entrando cuando llegue el momento de la verdad, pero aún está poniéndose a tono. Al final, el gran objetivo es estar como han de estar en el mes de junio. Y tienen trabajo atrasado.

Vidas paralelas. La presencia de Vasile (41 años) en el equipo trasmerano no resulta tan sorprendente teniendo en cuenta que en los últimos años había estado compitiendo al máximo nivel. Desde el 2000 hasta el 2008 defendió los intereses de Astillero con un solo paréntesis de un año en Castro (2001). Vestido de azul ganó campeonatos, ligas y dos banderas de La Concha. Después, en 2009 se incorporó a Pedreña, donde estuvo cuatro temporadas. Fue en 2013 y 2014 cuando se bajó del barco y se pasó dos temporadas sin remar para reaparecer a lo grande en el 2015. Volvió con ilusiones renovadas y ambición, lo que ayudó para que los pedreñeros ganaran los campeonatos autonómicos de bateles y trainerillas y dominaran el mes de junio de traineras.

La segunda etapa de Vasile en Pedreña duró un solo año porque en el 2016, coincidiendo con la última temporada de Dani Pérez al frente del proyecto, volvió a Astillero. Vistió dos años de azul y el último de ellos, incluso, ejerció como entrenador después de que Miguel Ángel Ruiz Camus, con quien había colaborado desde octubre, tuviera que dejar el cargo en enero. El trabajo del rumano fue tremendo consiguiendo, cuanto menos, dar forma a una embarcación competitiva después de todos los problemas que se encontró para mantener a la criatura activa.

El año se hizo tan duro, que el técnico y remero rumano terminó ciertamente saturado la temporada. Tenía claro que no iba a continuar en Astillero pero ese gusanillo que impide a todo remero apartarse del deporte que ha mamado desde tanto tiempo atrás le animaba a seguir en activo. En otoño mantuvo contactos con Camargo, donde, además de remar en la trainera, le ofrecían convertirse en uno de los monitores de la escuela. Sin embargo, aquello no cuajó y terminó aceptando la propuesta que le llegó de Pedreña.

Vasile no ha llegado solo, sino que lo ha hecho con su compañero y amigo Sorin Ionel, con quien mantiene una relación deportiva y de amistad desde que ambos eran bien jóvenes (son de la misma quinta). De hecho, entre el 93 y el 95 coincidieron en el CS2 Constata de su país y, después, fueron de la mano primero al Steaua de Bucarest (1996) y después al Dínamo (1997). Fue al año siguiente cuando Ionel hizo las maletas para recalar en Astillero abriendo así camino a su paisano, que llegaría dos años más tarde.

Ionel también fue el primero que dio el salto a Pedreña en el 2008, doce meses antes que Vasile. Estuvo cinco temporadas a bordo de la trainera negra hasta que vieron que aquello no tenía mucho porvenir y decidieron dejar de remar, ya saturados tras tantos años de competición. Apenas dos años después, se quitaron el ‘mono’ que pudieran tener formando parte de una trainera que fue capaz de montar San Pantaleón y que compitió en el Campeonato de Cantabria e incluso en el de España. Aquello fue el detonante para que la temporada siguiente Vasile volviera al máximo nivel con Pedreña y ahora se ha subido al barco Ionel. Quien le haya visto en tierra en estos últimos años habrá comprobado que sigue en forma y que ha mantenido bien el peso. Sin embargo, lo que tiene que hacer ahora es desoxidarse tras tanto tiempo sin remar de forma habitual.

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