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El Diario de Cantabria

BOXEO

‘El Niño’ suma una nueva victoria y se centra ya en el asalto a Europa

Sergio García fue muy superior a su rival panameño desde el inicio y dio la sensación de haber podido acabar la pelea antes de tiempo.

Sergio ‘El Niño’ García ya está desde hoy totalmente centrado en el Campeonato de Europa. /J. Ayllón
Sergio ‘El Niño’ García ya está desde hoy totalmente centrado en el Campeonato de Europa. /J. Ayllón
‘El Niño’ suma una nueva victoria y se centra ya en el asalto a Europa

Objetivo cumplido. Sergio García se desplazó hasta Bilbao para firmar su vigésimo sexta experiencia como profesional y no sólo consiguió una victoria, sino también acumular ocho asaltos de alta intensidad que le vendrán bien de cara al gran reto que tiene ahora por delante. Porque tras cumplir con solvencia y sin problemas su compromiso ante el panameño Jefreey Rosales, ahora ya podrá poner toda su atención en Zakaria Attou y su gran asalto hacia el trono continental.

No habrá descanso para el torrelaveguense, que enlazará una preparación con otra. La mejor noticia es que en su presentación en la capital vizcaína enseñó un gran estado de forma. Su actuación fue toda una continuación de lo visto a lo largo del 2017 en el que cambió todo. Su pelea del pasado sábado por la noche se asemejaba a la primera también del pasado año, cuando pasó por encima del nicaragüense Nelson Altamirano hasta echarle del ring en el tercer asalto. En ese sentido, Rosales tuvo mejor suerte porque dio la impresión de que el torrelaveguense peleó con el freo echado, sabiendo que podía dar por terminado el combate cuando quisiera pero también con la certeza de que era importante sumar asaltos. Por eso se agotaron los ocho.

Ante casi tres mil personas, el boxeador torrelaveguense fue muy superior desde el primer tañido de campana. Se peleó al ritmo que él quiso y donde él quiso. El boxeador americano intentó eludir como bien podía los continuos ataques del púgil cántabro, que, fiel a su estilo, se mostró incansable soltando continuas manos que le servían tanto de defensa como de ataque. Es difícil seguir el ritmo de ‘El Niño’, que parece ser más intenso conforme avanza pasos en su trayectoria. 

La labor de desgaste fue continua y a punto estuvo de dar por culminada la historia en el quinto asalto, cuando el árbitro realizó una cuenta sobre el panameño que éste superó. Se recuperó y pudo culminar los ocho asaltos a los que se había pactado el combate. Una vez agotados estos, no hubo ninguna duda al respecto. Nadie la tenía y los tres jueces concedieron la victoria al aspirante al Campeonato de Europa de manera unánime.

Gran Jon Míguez. La presentación de ‘El Niño’ en Bilbao estuvo acompañada de una nueva actuación del castreño Jon Míguez en la capital vizcaína, donde ha disputado tres de los cuatro combates que suma ya en el campo profesional. A sus 21 años, apunta unas maneras espectaculares y el pasado sábado por la noche sumó una nueva victoria por KO. Su rival, Leonel Rodrigo (2-3, 1KO) se mostró como un boxeador valiente que no huía del cara a cara pero que tuvo que sucumbir ante el potencial de Míguez, que fue decretado campeón al quinto asalto después de que el árbitro tuviera que detener la pelea.

El combate del castreño fue inteligente, saliendo al ring con intención panorámica y estudiando a su rival, que se creció en un primer término atreviéndose a cosas que, conforme se fue imponiendo la realidad, no se volvieron a repetir. Rodrigo se creció mientras Míguez se dedicó a esperar su momento manteniendo un temple poco acorde a su aún escasa experiencia como púgil profesional.

Fue a partir del segundo acto cuando el castreño dio un paso al frente. Culminó la fase de reconocimiento y se fue al ataque. Fue imponiendo claramente su calidad y su alto ritmo conectando buenos golpes tanto por arriba como por abajo. Mostró un buen repertorio ante el que poco pudo hacer su oponente, que tuvo que enseñar la bandera blanca. Aquello era una operación de derribo que Rodrigo no fue capaz de detener ni boxeando ni agarrándose. Hasta que llegó al quinto y aquello ya quedó claro que había que pararlo.

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