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El Diario de Cantabria

ENTREVISTA REMO

M.A. Ruiz Camus: "Tal y como estaban las cosas, he tenido que entrar con mucha mano izquierda"

Es el remero en activo con más banderas de La Concha en su palmarés y, tras un primer intento de iniciar su trayectoria como entrenador que se abortó en enero del 2017 tras pasarlo «muy mal», en esta ocasión ha completado una ilusionante pretemporada que ha confirmado que el club ha superado un ciclo de conflicto continuado.

Miguel Angel Ruiz Camus. /ALERTA
Miguel Angel Ruiz Camus. /ALERTA
M.A. Ruiz Camus: "Tal y como estaban las cosas, he tenido que entrar con mucha mano izquierda"

En diciembre, cuando volvió con más ganas que nunca tras un año en tierra, se fracturó el bíceps y no va a poder ayudar al equipo como a él le gustaría, pero tiene claro que Astillero peleará por el ascenso.

PREGUNTA.- ¿Cómo llega Astillero al inicio de la liga?

RESPUESTA.- Bien. Con ganas, con muchas ganas. Confiado y esperando a ver qué es lo que pasa porque no sabemos cómo funcionan los demás.

P.- El primer fin de semana siempre sirve para confirmar dónde estáis de verdad.

R.- Nosotros pensamos que el bote anda. Confiamos en nosotros mismos pero no sabemos cómo andamos respecto a los demás. Y por eso estamos con esa inquietud. A ver lo que pasa.

P.- Lo que sucede es que, comenzar en Portugalete tampoco servirá para eliminar todas las dudas.

R.- Sí, es verdad porque tiene mucho que ver la suerte con la calle y la tanda que te toque. Pero bueno, a ver qué pasa porque, además, tenemos tres regatas en un mismo fin de semana.

P.- ¿Cómo vas a afrontar eso?

R.- Con muchos cambios y remando todos.

P.- ¿Apuntamos a Getaria e Isuntza como grandes rivales?

R.- Sí, yo creo que sí. Deusto también creo que va a estar ahí, sobre todo al principio. Pero sí, a priori los cocos ellos.

P.- La ARC 1 es una liga corta. ¿Mejor así?

R.- Es mejor en el sentido de que la puedes preparar tranquilamente porque sólo hay una regata a la semana. Obviamente, no te cansas lo mismo que remando dos pero, por otro lado, si pierdes puntos un día, los vas a arrastrar toda la semana.

P- No deja margen de error.

R.- No. En esta liga ni en ninguna. Como pierdas puntos dos días seguidos, luego ya no recuperas.

P.- Te has quedado con veinte remeros. ¿Preferías una plantilla corta?

R.- No te hace falta tener muchos más. Si tienes dos regatas cada fin de semana sí necesitas dar descansos, meter muchos cambios... Pero, con una sola, perfectamente podrías afrontar la liga con quince.

P.- ¿Fue duro comunicar los descartes?

R.- Bastante. Es mi primer año de entrenador y no ha sido fácil, pero ha habido que hacerlos.

P.- ¿Y a dónde han ido los descartados?

R- Álex Renero se ha ido a Pedreña, Adrián Méndez a Santoña, Borja Ruiz a Colindres y José Luis Sanz , que yo sepa, está en Tirán a no ser que haya noticias nuevas. En las trainerillas estuvo con ellos.

P.- ¿Y eso? ¿Aventura gallega?

R.- Pues lo mismo que con los demás, vinieron de Tirán preguntando por los descartes y cuando les dije se animaron y fueron a probar él y Manu Sánchez. Sé que a Manu no le cogieron pero a José Luis sí.  

P.- Tú, al final, estás en la lista. ¿Tenías claro que ibas a estar o pensabas que igual no llegabas?

R.- De momento, no estoy al cien por cien. Estoy remando, remé la Sotileza y voy a remar este fin de semana la Bansander. Me estoy probando, pero sufriendo mucho. No he hecho invierno y se nota muchísimo. Sobre todo, recuperar.

P.- Llevabas casi dos años sin subir a la trainera.

R.- Sí, desde septiembre del 2016.

P.- ¿Tenías mono o se ven muy bien las cosas desde tierra?

R.- Sí que tenía. Empecé con unas ganas tremendas a entrenar pero sufrí la lesión y eso me rompió.

P.- ¿Cómo fue?

R.- Fue dando la vuelta a la trainera un sábado por la mañana aquí en el club. El 2 de diciembre. Me dejaron solo, la dejaron caer, la enganché yo solo y, claro, son 200 kilos… Al principio, pensé que se me había salido el codo, pero cuando eché la mano, tenía el bíceps en el hombro.

P.- Tiene pinta de doler.

R.- Dolía muchísimo. Estuve casi dos meses escayolado y pasaron otros dos más hasta que pude empezar a entrenar un poco. Al final, he estado cuatro meses parado sin poder hacer prácticamente nada.

P.- ¿Y ahora cuesta coger el ritmo de los demás?

R.- Me cuesta, me cuesta. Sobre todo, el recuperar. El otro día, en la Sotileza, de los veinte minutos de regata sufrí muchísimo en los últimos cinco. Sobre todo, de abdominal y lumbar. Y eso que estoy todo el día dándole que te pego. Pero claro, no he hecho el invierno y se nota en los rodajes. Sobre todo, recuperar. Hago las series, hago una como un animal pero la siguiente ya estoy… Me da mucho el bajón. Pero bueno, poco a poco y, por lo menos, bueno es que pueda subir al bote y ver cosas desde dentro, que se ve más que desde fuera.

P.- ¿Sí? Hay quien piensa lo contrario.

R.- Es completamente distinto. Desde fuera, ves lo justo mientras que, desde dentro, ves muchas cosas. Ves más, notas más, ves a la gente dónde falla... Ves mejor. Al menos, en mi caso. Al final, estoy acostumbrado a estar siempre dentro y a percibir las cosas desde ahí. Desde fuera, a veces puedes percibir que el bote va bien y luego hablas con los remeros y te dicen que no va ni para atrás. Y luego te subes y compruebas que es verdad.

P.- Lo bueno es que has tenido a gente veterana ahí para transmitirte esas cosas. Pelos, Pecas, Cuero...

R.- Eso ayuda mucho. Es gente veterana de narices. La verdad es que tengo de todo. Un día con la trainerilla me lo dijeron. Nos pararon y dijeron mira, tienen remeros de todas las edades: el uno con 18 años, el dos con veintialgo, dos más de treinta y pico y, después, Cuero con cuarenta y pico.

P.- Siempre dicen que mezclar juventud y veteranía es lo ideal.

R.- Pues sí. Ahí tengo al chaval de 18 años (Manu Crespo), que es una máquina y me está respondiendo muy bien. La verdad es que todos están muy enchufados y así da gusto.

P.- Nada tiene que ver el panorama con lo que te encontraste en septiembre del 2016, cuando llegaste por vez primera.

R.- Buf, para nada. Más que panorama… El problema es que ahí hubo unos cuantos que se dedicaron a bombardearlo y gente que no quería saber nada porque les habían comido la cabeza. Me ficharon mientras estaba yo de vacaciones, a finales de septiembre. Vine, hablé con la presidenta y la primera semana de octubre arranqué a llamar a la gente. Y no quería venir nadie porque estaban minados. Todo el mundo decía que no, que no quiero. ¡Es que estábamos en noviembre, un mes después, y estaba yo solo! Esto no pude ser, me decía. Me costó un triunfo convencer a Vasile (Matei) de que fuera mi segundo y, a partir de ahí, ya éramos dos y él tenía más mano con los remeros al haber estado en la plantilla el verano anterior. A partir de ahí, pudimos armar el tema. Pero vamos, que éramos cuatro pelagatos. Lo pasé muy mal.

P.- Cuando aceptaste el reto, ¿te imaginabas encontrar algo así?

R.- Qué va. Para nada. Hay gente que piensas que va a estar a tu lado y luego te da la espalda. Al final, no lo dejé por eso porque yo tenía otros problemas y no estaba para estar ahí todos los días cinco horas, como estoy ahora. Le dije a Vasile que lo cogiera él y me fui en enero.

P.- Ahora la situación es opuesta. ¿Qué ha cambiado en el club desde entonces?

R.- Esta vez, lo he cogido con más tiempo. Ha sido al revés y fueron los remeros los que quisieron que yo estuviera ahí. Me han echado una mano por todos lados y, cuando tienes gente, a poco que levantas el teléfono y llamas, te dicen que vienen. De hecho, empezamos a entrenar el seis de noviembre con treinta y tres remeros, treinta y cuatro contándome a mí. La historia fue totalmente distinta. Luego, claro, ha ido cayendo gente que ve que va a tener difícil remar por el nivel que hay, además de otras historias de trabajo y demás. Pero bueno, cuando empezaron los bateles aún éramos veintiocho.

P.- Uno de los últimos en sumarse al equipo fue Jaime de Haz, remero gallego internacional que, tras pasar años concentrado en Sevilla con la selección, decidió dejarlo para, poco después, fichar por Astillero. ¿Cómo le convencisteis?

R.- Me hablo bien de él Mario (Hernando), ya que le conocía de haber remado con él. Me dijo que había dejado la selección y que le podíamos llamar a ver si se animaba a venir. Hablé con él y desde un principio me transmitió que tenía unas ganas tremendas. Le atrajo mucho la idea. Se emocionó por la posibilidad de poder remar en trainera. No me costó nada convencerle. Después, empezó y me sorprendió porque lo cogió en tres días yo creo que gracias también a las ganas con las que vino. Tenía fallos e historias, pero lo cogió super rápido.

P.- Es curioso que ese plácido panorama que vivís en relación, sobre todo, a la disponibilidad de remeros, llega justo después de un descenso. Es algo que también le pasó a Pedreña en su momento. ¿No es paradójico?

R.- Quizá hay gente que dice que esta liga es más cómoda, que son menos regatas, que igual pillas bandera, que voy a entrenar la mitad... Pero de eso nada. De hecho, este año me dice el preparador físico que estamos entrenando bastante más que el año pasado.

P.- Es que la ARC 1 tiene mucho nivel.

R.- Los dos o tres de arriba de la ARC 1 están para remar en segunda tanda de ACT. El año pasado, los tres más rápidos estaban haciendo tiempos de mitad de tabla. Por eso no te puedes despistar.

P.- Volviste a Astillero en ese otoño del 2016 después de una larga trayectoria en Kaiku primero y Urdaibai después. ¿Fue entonces cuando tomaste conciencia del verdadero estado del remo cántabro?

R.- Bufff. Es que es otra mentalidad completamente distinta. El día que faltaba alguno a entrenar en Bermeo y en Kaiku… Vamos, que se podía estar muriendo la madre de alguno y daba igual, allí estaba. Además, es que das una patada y salen 27 remeros… Quizá allí también hay más profesionalidad y más sentido colectivo. Aquí la gente quizá va más a lo suyo y es más individual.

P.- El año pasado te tocó pasar un verano en tierra. ¿Cuándo había sido la última vez?

R.- Pues cuando que era juvenil. Hace más de veinte años.

P.- ¿Y cómo fue? ¿Te sentiste raro?

R.- Me fastidió las primeras semanas. La primera regata la vi y estuve hasta nervioso, pero no vi más. Las grababa todas, pero después no las veía. Fue un verano distinto, disfrutando de la familia a tope, algo que no había hecho nunca esos meses.

P.- ¿Y aún te permitieron en casa volver al remo y, además, como entrenador?

R.- Suficiente que no me han dicho: ‘Vete mejor a remar’. Al final, ellos me ven que estoy encantado por mucho que me lleve todo el día y me ven mosqueado muchos días. Me conocieron así.

P.- Como entrenador, has tenido a los más grandes del momento: Francisco, Korta, Salsamendi. ¿A quién te pareces más?

R.- Ahora mismo, como están las cosas en el club, he tenido que entrar con mucha mano izquierda. Igual en eso me parezco más a Salsamendi, que es más psicólogo, trata a la gente con mucha mano izquierda... No es como Korta o Francisco que son caña, caña y caña. También es diferente porque ellos hacen equipos a base de talonario y ahí puedes exigir lo que te dé la gana, pero aquí, tal y como estamos ahora… Hay días en los que igual te cabreas y mandarías a alguien a correr a Peña Cabarga, pero te tienes que morder un poco la lengua. Hay que actuar con mucha mano izquierda aunque no sé si me habrá venido bien o mal. Ya veremos al final. Lo importante ahora es que el equipo se ha mantenido, que es lo importante y que quizá no habrías conseguido si vas a cañón. Por eso creo que me he parecido más a Salsamendi porque es más relajado. Cañero también cuando ha podido, pero con más tranquilidad.

P.- Quizá ninguno de los tres ha estado en tu situación.

R.- Bueno, Jon sí. Estuvo años en Astillero en los que lo pasó mal con movidas. Por ejemplo, en el 2012. Tenían aquí un percal... Que si yo no sigo, que si me deben pasta... Tuvo muchos problemas y lo pasó también muy mal. Y en ese momento, ¿qué vas a hacer?

P.- En el 2016, Astillero lo hizo muy bien en ría y mal en la mar mientras que, en el 2017, lo hizo mal en ría y mejor cuanto peor estuviera la mar. ¿Cómo va a ser este año?

R.- La gente andaba nerviosa porque este año apenas hemos hecho mar mientras que el año pasado salieron muchísimo. Hicieron muchísima mar porque en febrero ya salieron fuera a entrenar mientras que esta vez no hemos ido hasta mayo. Creo que primero hay que hacerlo bien en ría para luego salir a la mar y defenderte bien. Y es verdad que las primeras veces que hemos salido hemos estado incómodos, pero luego en seguida han salido bien los entrenos. De hecho, el otro día en la Sotileza, el bote fue como un tiro y los días previos que estuvimos por allí entrenando la trainera iba bien cogiendo la ola de costado. También fuimos a Santoña al Campeonato de Cantabria de larga distancia sin haber tocado aún la mar, preparamos el bote para poder empopar porque estaba todo a favor y volaron. Hicieron un regatón y salieron encantados. Yo creo que la mar hay que tocarla lo justo en invierno. Hay que esperar su momento. Y creo que vamos a andar bien en la mar.

P.- Es que el ascenso, en caso de clasificarte para el playoff, te lo vas a jugar en Bermeo.

R.- Sí, claro. Pero es que es a partir de ahora cuando ya sales a la mar casi a diario. Pero creo que no hay que hacerlo aún cuando no tienes el cuerpo hecho porque se te hace muy duro y, además, vienen lesiones e historias. Yo creo que vamos a andar bien tanto en mar como en ría. Yo hoy tengo claro que el bote me corre, pero me falta ver cómo corren los demás.

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