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El Diario de Cantabria

REMO

Astillero mantiene su dominio

La ‘San José’ se hizo con una nueva bandera Bansander, el último test antes del inicio de las ligas. Pedreña consiguió iniciar el tercer largo a la altura de la trainera azul gracias a una gran ciaboga pero no logró seguir su ritmo.

De proa a popa: David Pérez Iglesias, Rubén Álvarez, Miguel Balsa, José Luis Sanz, David Pérez ‘Cires’, Carlos Díez, Adrián Gómez, Javier Madrid, Rubén Montes, Vasile Matei, Dani González, Edu Ruiz, Alejandro Renero e Iván Gómez. / J.
De proa a popa: David Pérez Iglesias, Rubén Álvarez, Miguel Balsa, José Luis Sanz, David Pérez ‘Cires’, Carlos Díez, Adrián Gómez, Javier Madrid, Rubén Montes, Vasile Matei, Dani González, Edu Ruiz, Alejandro Renero e Iván Gómez. / J.
Astillero mantiene su dominio

La victoria de Astillero ayer en la bahía santanderina no se pagaba demasiado bien. No daba dinero. Las predicciones eran fáciles porque lo suelen ser en Cantabria en los últimos años. La ‘San José’ sólo encontró rival hace tres años en Pedreña, que le arrebató las banderas, aunque lo cierto es que la regata de ayer no fue ni mucho menos un paseo para la ‘San José’. A pesar de comenzar su liga en apenas un puñado de horas, los pedreñeros no salieron a pasearse. Lo hicieron con ambición y con el descaro suficiente para mirar a los ojos a los astillerenses. Y durante buena parte de la prueba lo consiguieron dotando a la misma de una emoción que era complicado predecir.

Al final no hubo sorpresa. A partir del tercer largo, la trainera azul fue poniendo las cosas en su sitio y abriendo cada vez más espacio para que se colara agua entre los dos. Los astillerenses pudieron disfrutar del último largo sabedores de que nadie les iba a arrebatar la victoria. Pura rutina. Astillero ya había ganado la Bandera Sotileza hace un mes y ayer se llevó la Bansander porque la tenía que ganar. Apenas hubo gestos de victoria a bordo tras atravesar las balizas de meta en primera posición. Sólo el veterano (curiosa paradoja) David Pérez Iglesias, que ocupaba la proa de la embarcación azul, levantó el puño. Cuando uno tiene tan claro que lo más normal es que gane, al final se acostumbra a hacerlo y quizá no valora lo conseguido.

La tarde se presentó más fresca de lo que apuntaba la jornada unas horas antes. Poco a poco, se fue levantando un nordeste que se hizo muy presente en el campo de regatas y que no sólo refrescó a los presentes en tierra, sino que animó la bahía picando el agua e inclinando el recorrido, haciendo que los largos impares fueran cuesta abajo y los pares cuesta arriba. Entonces las traineras se encontraban ese viento en contra que lo hacía todo más complicado mientras invitaba a cada una de las embarcaciones a buscar el mejor recorrido para encontrar los mejores atajos. Tanto Astillero como Pedreña, que ocuparon las calles más cercanas a tierra (uno y dos, respectivamente) salieron muy abiertos tras cumplir con las dos ciabogas exteriores en busca de las condiciones ideales para ir más rápido. Sin embargo, lo que más vale es la remada. Y ahí los azules pusieron las cosas en su sitio.

La ‘San José’ no salió del todo bien. A pesar de tener el viento a favor, no transmitió esa sensación de poderío que imprimía a sus champas iniciales hace bien poco. Se comportó de una manera más diesel. De hecho, dio la sensación de que fue Pedreña quien primero ocupó la proa de la regata. Eso le permitió aguantar el tipo a los azules cuando éstos consiguieron alcanzar su velocidad de crucero. Ambos avanzaban a un ritmo de paladas similar que estaba entre las 36 y las 37 por minuto pero fue la ‘San José’ la que giró en cabeza por vez primera. Ambos llegaron en una situación muy pareja y los patroneados por Iván Gómez dieron la sensación de querer romper la regata en el segundo largo. Sin embargo, cuando comenzaron el tercero tenían su proa prácticamente alineada con la de los trasmeranos.

Al ecuador de la regata llegó Astillero con más de medio bote de renta sobre Pedreña. Su ventaja era clara pero ésta cayó por la borda en la maniobra. No fue sencillo girar ayer por segunda vez porque, al tener el viento en contra, se corría el serio peligro de dejar la baliza por estribor si se giraba antes de tiempo y el aire arrastraba la embarcación hacia dentro. Quizá por eso Iván Gómez quiso asegurar y la tomó bien abierta. Sin embargo, la trainera negra jugó con fuego. Con Peio Cuesta en poder del remo largo, realizó una maniobra tan bien cerrada y ajustada como limpia. Fue una gran ciaboga que permitió a Pedreña iniciar el tercer largo emparejado con Astillero. Había regata.

Los trasmeranos intentaron aferrarse al ritmo impuesto por los astillerenses. Tenían sed de victoria. Había un buen número de aficionados suyos debidamente uniformados e identificados en tierra a los que quisieron dar una alegría. Sin miedo a las consecuencias que el esfuerzo pudiera tener el domingo. A bordo tenían la impresión de que si aguantaban en ese tercer parcial podrían completar el último a lo que diera el motor, pero no aguantaron el ritmo de la ‘San José’. Ésta volvió a poner poco a poco las cosas en su sitio hasta maniobrar por última vez con cinco segundos de renta y llegar a meta con ocho.

La tanda de honor la completaron Camargo y Santoña, otros dos equipos que debutarán mañana. Ahí sí que se rompieron las quinielas, ya que pocos apostaban por que fueran los de verde quienes vencieran en este particular duelo. Pero lo cierto es que fueron en todo momento por delante. Mientras, la primera tanda la dominó de cabo a rabo Castreña. Ésta no la pudo completar Pontejos porque el remo de su patrón se rompió tras la primera maniobra y a bordo decidieron parar y retirarse. Era una locura seguir porque el campo de regatas estaba ayer especialmente complicado. Entre el viento y la mar picada hicieron complicado mantener el rumbo y, de hecho, hubo momentos en los que a Laredo y a Colindres les costó hacerlo. Sobre todo, en el arranque del tercer largo, donde pasaron dificultades. El club de la ‘San Ginés’ participó ayer con dos embarcaciones porque también lo hizo la femenina. Le tocó remar en solitario con la mala suerte de que la única ciaboga que tuvo que hacer la hizo por estribor. Y, a pesar de no tener competidores, rectificaron para hacerla según reza el reglamento. Las tocó remar en solitario pero mantuvieron en todo momento la dignidad, que es lo más importante.

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