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El Diario de Cantabria

REMO

Astillero lanza un SOS

El anterior equipo dirigente presidido por Francisco Gárate dejó un club con una deuda de 300.000 euros; La entidad lanza una campaña para recibir pequeñas aportaciones de los simpatizantes

Los impagos a los remeros ya obligaron a éstos a plantarse en marzo. / R. G.
Los impagos a los remeros ya obligaron a éstos a plantarse en marzo. / R. G.
Astillero lanza un SOS

La gestión de la anterior directiva y posterior junta gestora presidida por Francisco Gárate fue un desastre. Amenaza con haber cavado una fosa de la que le va a resultar complicado levantarse a la Sociedad Deportiva de Remo Astillero, que se ha encontrado con una deuda de 300.000 euros que difícilmente puede soportar el club de un deporte que apenas tiene ingresos más allá de las subvenciones públicas. Sin embargo, es el lastre con el que se han encontrado los actuales dirigentes de la entidad azul, que nada más tomar posesión de sus cargos comprobaron que los cajones estaban vacíos y que la situación de la entidad era mucho más complicada de lo que habían pintado los anteriores dirigentes.

Las cartas se pusieron encima de la mesa en la asamblea extraordinaria que se celebró el pasado viernes. Como ya se había explicado en estas páginas, la actual junta directiva del club azul, que tomó posesión de su cargo el pasado mes de junio, había puesto en marcha una auditoría para conocer el tamaño exacto del agujero que había en las arcas de la entidad, ya que se habían encontrado un panorama que incluso llegó a poner en peligro realizar los pagos más inmediatos. Con todo, la temporada se pudo terminar sin demasiados imprevistos aunque con la generación de un divorcio entre la directiva y parte de la plantilla, lo que ha complicado también en parte la renovación del proyecto.

Una tercera parte de los 300.000 euros que adeuda el club pertenece a la deuda acumulada con remeros e integrantes de cuerpos técnicos de anteriores temporadas. De ahí se explica que, por ejemplo, nadie quisiera incorporarse a la plantilla astillerense en los últimos años. El club llegó a perder toda credibilidad entre los remeros y sólo pudo reforzar sus plantillas mirando hacia Galicia gracias a la confianza que sí transmitía la figura de Dani Pérez. Por el camino, incluso perdió a hombres de la casa hartos también de tanta deuda acumulada.

Toda esa trayectoria derivó en el plante que realizaron los remeros en el Ascenso de Astillero del pasado mes de marzo que tantos aficionados criticaron y que incluso recibió la reprimenda pública del alcalde, que ahora parece que sí se ha mostrado dispuesto a colaborar para que el agujero que han dejado los anteriores gestores no tenga unas consecuencias demasiado drásticas. Y es que, encima de la mesa se ha puesto la posibilidad de que el club entre incluso en concurso de acreedores ante la imposibilidad de hacer frente a la deuda y, sobre todo, a las demandas que ya tiene la entidad azul en los juzgados.

DENUNCIAS. Éstas, sobre todo, vienen por parte de los empresarios que financiaron la ‘San José XV’ que adquirió Astillero a última hora de la temporada 2014 con la intención de que fuera el salto definitivo hacia su clasificación para la Bandera de La Concha, algo que los azules se quedaron finalmente lejos de conseguir. Entonces la temporada se hizo especialmente larga para la plantilla azul debido, entre otras cosas, al mal ambiente que se generó durante el verano por esas deudas que los dirigentes seguían acumulando con la plantilla.

Por aquel entonces, ya se sabía que el club no atravesaba por buenos momentos económicos. Por eso sorprendió la adquisición de la trainera, que era el último modelo de Amilibia con el que ya competían entonces todos los equipos de la ACT y la gran mayoría de la ARC 1. Desde la entidad se vendió que había sido gracias a un grupo de empresarios locales que habían actuado como mecenas. Sin embargo, la historia fue otra. Lo que hicieron esos empresarios, según explica la actual junta directiva, es adelantar un dinero que después debía ser devuelto por el club cuando la situación financiera de éste fuera mejorando. No ha sido el caso, pero ya han reclamado esas cantidades en los tribunales.

Uno de los demandantes es el famoso empresario local José Antonio Arnaiz, que, junto a José Gabriel Saiz de la Maza, ha venido participando activamente, aunque sin figurar oficialmente en ningún equipo directivo, en la gestión de la entidad en los últimos años. De hecho, ellos dos, junto al expresidente Francisco Gárate, son los patronos de la Fundación Azul Chiqui Castillo que ellos mismos crearon y hacia la que se ha ido trasladando buena parte del patrimonio del club, que no va más allá de su vitrina de trofeos y banderas. Ventanas Arsán, empresa de Arnaiz, figura también entre los fundadores de dicha fundación junto a la propia Sociedad Deportiva de Remo y el Grupo Profesional Consejeros SL, uno de cuyos apoderados es el propio Saiz de la Maza.

Aranaiz y Federico Cobo, director general de Cisternas Cobo, son los que están reclamando el dinero que aportaron en su día para la adquisición de la embarcación. El primero de ellos reclama 10.500 euros y el segundo 13.000. Es un dinero del que ahora mismo no dispone la entidad, por lo que se ve sumida en un enorme problema que incluso podría acabar con la sociedad entrando en concurso de acreedores. Los dirigentes confían en que la cosa no vaya a mayores y, de hecho, están contando ya con la colaboración del Ayuntamiento, que ha prometido intermediar entre las dos partes.

Como la capacidad de generar dinero es complicada y limitada, desde el club están ideando iniciativas para conseguir ingresos extra. Pondrán en marcha una marea de voluntarios con huchas para ir recaudando fondos con el aliciente de que, quien lo haga con cinco euros o más, recibirá una mochila. ‘Necesitamos tu ayuda; no me dejes en la orilla’, reza el cartel promocional de la campaña, que pretende tocar la fibra sensible de quien siempre vibró con la ‘San José’ durante sus años de esplendor en la hierba.

Por otro lado, Miguel Ángel Ruiz Camus continúa con la preparación de un equipo al que todavía le quedan piezas para darse por cerrado. Está costando atraer remeros precisamente por la mala gestión que ha dominado el club en los últimos años. Además, ese agujero económico que se han encontrado los nuevos dirigentes ya hacía de por sí difícil dar el salto deportivo de calidad o mantener la evolución que solicitaba Dani Pérez para plantearse continuar. Toca ser austeros y con esa austeridad intentar pasar el invierno manteniéndose en lo más alto. Y no será sencillo.

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