18.12.2018 |
El tiempo
Martes. 18.12.2018
El tiempo
El Diario de Cantabria

REMO

«Es un marrón sustituir al viejo después de tanto tiempo»

Carlos Rodríguez, ilusionado con el reto que se le ha presentado. «Si tengo que remar con 45 años, será que algo mal estamos haciendo», dice.

El que mira a la cámara Carlos Rodríguez, remando en Kaiku, a quien entrenará la próxima temporada.
El que mira a la cámara Carlos Rodríguez, remando en Kaiku, a quien entrenará la próxima temporada.
«Es un marrón sustituir al viejo después de tanto tiempo»

El reto que se le ha presentado a Carlos Rodríguez es ciertamente ilusionante, pero también conlleva una responsabilidad. No va a resultar fácil ocupar el lugar que ha ocupado Jose Luis Korta duante 25 años separados en dos etapas. En la última de ellas, llevó a la trainera desde la ARC 2 a ganar tres ligas ACT consecutivas y dos banderas de La Concha. En la anterior, fueron cuatro de estas últimas las que ganó y, probablemente, no hubo ligas porque faltaban casi veinte años para que éstas nacieran, pero hubo mucho más. El de Ortzaika es toda una institución en el club de Sestao y su sombra siempre será alargada, algo que el reputado remero santanderino sabe. De hecho, admite que es «un marrón bueno sustituir al viejo (como conocen a Korta en el mundo del remo) después de todos los años que ha estado ahí y la trayectoria que tiene», pero es lo que le ha tocado.

La parte positiva o incluso «la suerte», como dice el propio Carlos Rodríguez, es que mantiene una gran «confianza» con Korta y sabe bien que va a poder contar con él para lo que quiera. «Para cualquier cosa que me haga falta, me va a echar una mano», subraya. Aunque el de Ortzaika tenía claro que la nueva directiva tenía intención de apostar por un nuevo rumbo en cuanto a la figura de entrenador y director deportivo se refiere, el punto y final de su relación ha sido amistoso y el veterano exremero y entrenador incluso ha colaborado a la hora de buscar un sustituto.

Korta y quien ha tomado su testigo mantienen una buena relación después de que el cántabro haya defendido los colores verdinegros durante media docena de temporadas. La última no fue planificada. Tanta confianza tenía el de Ortzaika en Carlos Rodríguez que le llamó en mayo para ver si podía echarle una mano en la temporada más complicada para Kaiku en los últimos tempos. «Yo había dejado de remar, pero seguía estando en forma porque corría de vez en cuando y estaba bien. Al final, me llamó el viejo y también gente del club, ya que había estado allí cinco años y había estado muy a gusto. Me dijeron que les hacía falta gente, que estaban en un apuro y, al final, llegamos a un acuerdo y todos contentos», relata el nuevo técnico de la ‘Bizkaitarra’. Y lo cierto es que la historia salió bien: «El objetivo era salvarse y no sólo lo conseguimos con cierta holgura, sino que incluso logramos disfrutar en alguna regata. Las ha habido malas, pero en otras hemos estado muy a gusto».

En el seno del equipo sestaotarra, que pasó en un año de estar instalado en la tanda de honor, aunque ya no luchando por las banderas, a pelear por no pasar apuros, intuían que su trainera «tenía que ir a más» porque mucha gente de nivel se había ido incorporando a última hora. «Yo llegué casi en mayo, otro canterano (Ángel Mari Rodríguez) lo hizo detrás de mí y después había otros cuatro guipuzcoanos que habían comenzado en febrero. Por eso sabíamos que, si había un equipo que iba a progresar, éramos nosotros». 

Y así sucedió. Lo mejor es que la decisión del bogador cántabro de subirse al barco en el 2018 le va a permitir tomar las riendas como técnico sabiendo perfectamente lo que se va a encontrar y lo que va a tener entre manos. Afirma que se trata de «un buen equipo» que, además, presume de «cuatro o cinco chavales de la cantera que tienen una progresión que puede ser interesante». A ellos hay que sumar «los dos canteranos más veteranos (el citado Ángel Mari y Camacho) y lo que se pueda fichar por ahí». En ello está ahora mismo con el fin de reunir una buena cuadrilla para «intentar no pasar apuros y, a poder ser, estar un paso por encima» del pasado verano.

Una vez aceptado el reto de dirigir los designios de la ‘Bizkaitarra’, a Carlos Rodríguez le está tocando, como a todos aquellos que están en su lugar, pasarse el día al teléfono para intentar reforzar la cuadrilla. «La suerte que tenemos es que este año va todo bastante retrasado», afirma. Recuerda que, en otros tiempos tampoco demasiado lejanos, en la Bandera de La Concha ya estaba todo prácticamente atado y antes de que terminara una temporada ya estaban los remeros comprometidos para la próxima. Subraya que, «al no estar acostumbrado a negociar, cuanto antes te lo quitaras de en medio mejor». Ahora no. Es ya octubre «y la mayoría aún están sin tener la plantilla cerrada». De hecho, él llama pero nadie le da respuestas concluyentes: «Todo el mundo aguanta más, te dice que le ha llamado no sé quién y te pregunta qué equipo vas a tener y claro, tampoco le puedes decir porque nadie te da respuestas definitivas». No es sencillo.

Lo que tiene claro Carlos Rodríguez es que él no va a remar. Al menos, esa es su intención, ya que, cuando lo dice de manera tan rotunda, es fácil recordarle que lo mismo dijo antes de aceptar entrenar a Pedreña. «Aquello fue porque no había gente», responde. Aprovecha dicho recuerdo para adelantar que, si finalmente tiene que estar en el barco, «será una mala señal». «Si yo, con 45 o 46 años, tengo que remar, es que estamos haciendo algo mal. Así se claro se lo he dicho», subraya el técnico santanderino. Insiste en que «la idea» con la que parten es «mantener el bloque, aunque sabe que siempre hay dos o tres del equipo titular que no seguirán». «Espero que no san más», añade.

Si consigue su objetivo, será la primera vez que pueda entrenar desde la zodiac porque en sus anteriores experiencias, en Ciudad de Santander primero y en Pedreña después, tuvo que estar a bordo. Cree que dirigir desde fuera o desde dentro «tiene sus pros y sus contras». «Yo siempre he estado dentro del barco y todo se siente muy bien, pero también hay cosas que no vas a ver si no estás fuera. Además, si estás a entrenar y a hablar cuando vas a bordo, tampoco estás a remar», explica. En ese sentido, ha llegado a una rápida conclusión: «Creo que desde fuera voy a aportar ahora mismo más que remando».

Comentarios