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El Diario de Cantabria

RACING

Viaje al pasado

La Visita del Athletic esta noche servirá para que los aficionados del Racing revivan viejos e intensos duelos contra el equipo vecino; Viadero pondrá en escena a sus mejores hombres para intentar sorprender al conjunto bilbaíno

Viadero con sus hombres. / J. RAMÓN
Viadero con sus hombres. / J. RAMÓN

Hace cuatro días se cumplieron ocho años del partido del Racing en París. Aquello fue un sueño hecho realidad. Los aficionados verdiblancos supieron qué se siente al tocar techo disfrutando de una experiencia a la que vuelven de manera periódica para salir del agujero en el que viven instalados. Entonces comenzó una cuesta abajo que llevó al equipo hasta los sótanos de la Segunda B. Y ahí vive instalado intentando escalar a base de pasos firmes que, ante todo, se están dando en los despachos. Había mucha morralla institucional y económica que salvar antes de centrarse en lo deportivo. Y camino va de conseguirlo. Desde hace algo más de año y medio, ya sólo se habla de fútbol en El Sardinero. Eso es bueno. El panorama es optimista pero esa sensación de estar enderezando el rumbo y de estar levantando la cabeza con pasos lentos pero firmes ha de estar aderezada de vez en cuando con episodios pasionales que alimenten el racinguismo y permitan que los más fieles puedan recordar al menos por un día lo que fueron. Es importante que el túnel no se haga demasiado largo para no perder a nadie por el camino. Para eso sirve el partido de hoy. El Racing viajará al pasado por un día para revivir otra gran noche de fútbol en El Sardinero y medirse ante un Athletic que, aunque siempre ha estado en Primera, llegó a ser un rival habitual del equipo verdiblanco escribiendo entre ambos numerosos capítulos de gran rivalidad e intensidad futbolística. Es momento de disfrutar con la certeza de que la fiesta terminará, se encenderán las luces y tocará pensar en el Guijuelo. Vuelta a la dura realidad. Aún así, el aficionado de bufanda verdiblanca siempre tendrá la posibilidad de encenderse un cigarro entre la niebla, subirse los cuellos de la gabardina y decirse a sí mismo: «Siempre tendremos París».

El fútbol da tantas vueltas que puede llevar a un equipo en cuestión de días de jugar en Mieres ante el Caudal a hacerlo en El Sardinero ante el Athletic. Es momento de disfrutar y de recoger los frutos cosechados durante los mejores momentos del Racing de Ángel Viadero. Éste se ganó el premio de medirse hoy a un equipo de talla continental tras dejar en la cuneta al Llagostera y al Amorebieta en un contexto de plenitud futbolística e incluso física. Entonces el equipo verdiblanco estaba fuera de categoría. No parecía un equipo de Segunda B porque solventaba sus partidos de manera altamente solvente y por momentos brillante. Hoy la realidad es diferente. No es el mismo equipo porque ha ido perdiendo piezas por el camino que lo han desarmado. El técnico santanderino está trabajando para reemplazarlas y para, en el fondo, reinventar su propio proyecto. Y eso lleva tiempo y exige una transición que el conjunto cántabro está solventando sin que al menos se le esté viniendo abajo el castillo de naipes. Se mantiene a flote y sueña con que la fiesta de hoy al menos sirva para soltar las alas, desentumecer músculos y liberarse de la presión que ha ido acumulando al ver que las cosas no estaban siendo como antes.

Hoy el Racing no tiene demasiado que perder. Es una noche para que disfruten unos jugadores poco o nada acostumbrados a jugar ante rivales de la talla del Athletic. La presión recaerá sobre el gran favorito para seguir vivo en una competición que incluso sueña con devolver a sus vitrinas tras más de tres décadas de sequía. Porque el conjunto bilbaíno llegó a ser el rey de copas pero hace mucho que su palmarés está intacto por mucho que haya disputado tres finales en pocos años. Cree que algún día volverá a tocar pelo y para mantener la esperanza en que esta temporada pueda ser la buena necesita dejar atrás a un Racing que promete plantar batalla.

Viadero lo va a poner todo sobre el terreno de juego. Si puso a los mejores ante el Llagostera o el Amorebieta más aún lo hará hoy con el fin de mantener vivo el sueño de los aficionados. La idea es llevar viva la eliminatoria hasta San Mamés y, para conseguirlo, el Racing deberá corregir sus últimas apariciones en El Sardinero, donde no le han ido demasiado bien las cosas. De hecho, recibirá al Athletic tras haber acumulado dos empates y una derrota en sus últimas tres apariciones ante su afición. Si quiere competir ante el equipo de Valverde, necesita reencontrar su mejor inspiración y, sobre todo, mantener la eficacia goleadora que exhibió el pasado domingo en el Hermanos Antuña. Acumular ocasiones como viene haciendo en sus compromisos en Segunda B será más complicado ante un rival de Primera División y por eso será importante acertar con las pocas que tenga.

La fiesta debe estar en las gradas pero en el campo debe dominar la ambición por superar la eliminatoria. Es cierto que el ambiente posiblemente no sea tan bueno como lo hubiera sido si el partido lo hubieran programado para las ocho en vez de para las diez, pero a buen seguro que terminará habiendo una gran entrada con una vistosa representación rojiblanca que ayudará a generar una noche festiva. Los jugadores se han de sumar a ella y también han de disfrutar. Y la mejor manera de hacerlo es compitiendo. Y para mantener con vida el duelo es fundamental no encajar goles. De hecho, los diferentes roles que la eliminatoria concede a cada uno de los contendientes benefician a un Racing que está más a gusto sin obligaciones y sin la responsabilidad de llevar la iniciativa. Ésta ha de ser para quien, por ejemplo, dentro de una semana jugará en Viena ante el Rapid. El conjunto cántabro ya salió ganador de una experiencia similar hace tres temporadas con Paco Fernández en el banquillo. Entonces quien se vio sorprendido fue un Sevilla que, de hecho, terminaría ganando la Liga Europa.

CONTINUIDAD. El equipo que salte hoy a jugar contra el Athletic será similar al que saltó en Mieres. El listado de bajas seguiría siendo el mismo y la duda se mantendrá instalada en el lateral izquierdo, donde Bontempo no está respondiendo hasta el límite de hacer que el entrenador le tuviera que apartar de manera repentina del terreno de juego el pasado domingo para cerrar el coladero en el que se había convertido el lateral izquierdo. Miguel Gándara podría ganar enteros en ese sentido y el canterano, de este modo, tendría la posibilidad de disfrutar de un partido del que sólo pudo hacerlo muy de lejos cuando apenas tenía catorce años.

El Athletic llegará al partido tras una dura e inesperada derrota en Las Palmas. Para el cuadro rojiblanco es una cita molesta la de esta noche. Nada que ver lo que significa para el Racing. Y he ahí uno de los secretos que suele tener este tipo de eliminatorias. Con todo, el bando bilbaíno ha aprendido a sacar adelante con cierta solvencia este tipo de compromisos que no hace demasiado tiempo se le ponían verdaderamente cuesta arriba. Ahora es más difícil sorprenderle pero el día para hacerlo debería ser hoy, cuando parecen estar más pendientes del encuentro ante el Eibar del próximo domingo, que se ha convertido en una obligación para mantenerse en el tren europeo.

Está por ver qué equipo saca el Athletic, que ayer se encerró entre cuatro paredes para dar forma a un entrenamiento sin miradas ajenas. El hecho de que Aduriz esté sancionado para el partido liguero del domingo y que Raúl García no vaya a poder jugar ni ese día contra el Eibar ni tampoco dentro de una semana en Viena puede hacer que las dos figuras más mediáticas y peligrosas del equipo rojiblanco salten hoy a El Sardinero a las 22.00 horas. En un principio, su entrenador se había planteado darles descanso pero éste ya se lo va a conceder la propia competición. Las rotaciones, posiblemente, miren hacia otras posiciones.

Con todo, el entrenador de Viandar de la Vera tiene recambios de sobra en la segunda unidad, ya que hombres como Muniain o Susaeta, que no son tan protagonistas como lo eran la última vez que jugaron en El Sardinero y que tienen ganas de reivindicarse. Incluso para los bilbaínos puede tener alicientes el encuentro de esta tarde más allá de su ambición por seguir vivos en una competición que pretenden ganar. El Racing sabe que no puede aspirar a tanto pero al menos pretende volver a dar la campanada como ya lo hizo hace tres temporadas disfrutando, de paso, de otra gran noche de fútbol en El Sardinero gracias a lo que el propio club cántabro ha definido ‘el duelo del norte’.

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