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El Diario de Cantabria

RACING DE SANTANDER

Una historia conocida

El equipo verdiblanco recibe esta tarde al Leioa en una situación similar a la que tenía alrededor suyo cuando recibió al Burgos.

Una historia conocida

El pasado viernes fue el día de la marmota. Y la marmota Phill decretó que tendríamos seis semanas más de invierno. Al menos, en ese pequeño pueblo de Filadelfia donde celebran esa simpática tradición que dio pie a una obra de arte protagonizada por Bill Murray. El personaje al que éste dio vida estuvo durante un tiempo viviendo ese dos de febrero de manera continuada. Una y otra vez volvía al mismo punto de partida y a vivir otra vez las mismas circunstancias. No era capaz de escapar del día de la marmota y todo a su alrededor se hizo repetitivo. Como le está pasando al Racing. Como les pasa a sus aficionados.

El equipo verdiblanco recibe esta tarde al Leioa en una situación similar a la que tenía alrededor suyo cuando recibió al Burgos el primer día de noviembre o al Gernika hace menos de un mes. El Racing se jugará tener que mirar más hacia atrás que hacia delante y su entrenador se jugará el puesto. Porque, aunque la figura de Ángel Viadero ha pasado un tanto desapercibida esta última semana tras la derrota contra el Sporting B por todas las cosas que han sucedido, lo cierto es que es consciente de que su cargo corre peligro. Sumar un segundo mal resultado en casa de manera consecutiva y, por lo tanto, acercarse más al quinto clasificado que al segundo, le pondría en la picota. El Sardinero podría ser un polvorín porque, además, hoy no visita Santander el líder, sino el Leioa. Y el Racing ha de ganar siempre al Leioa en El Sardinero por muy bien que esté haciendo las cosas el equipo vizcaíno, que llegará a la capital cántabra como undécimo clasificado.

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Sentarse en la butaca correspondiente de Los Campos de Sport este año parece una prueba de riesgo, toda una incertidumbre escrita sobre un campo de fútbol porque uno no sabe con qué equipo se va a encontrar. Pude aparecer el Racing que tan buenas sensaciones dejó en Anduva hace quince días o el que fue atropellado hace sólo una semana por el Sporting B. Repetir lo sucedido ante el líder no sólo convertiría el coliseo racinguista en un polvorín, sino que dejaría el proyecto rodeado de dudas.

El de hoy es el primer partido de febrero y, por lo tanto, la primera vez que el conjunto cántabro afrontará un partido con la renovación de la plantilla ya completada. Enero se culminó con tres llegadas (Franco Acosta, Borja Lázaro y Adán Gurdiel) y un salida (David Córcoles). El equipo ha tenido que ganar a la fuerza porque si algo le ha lastrado en lo que se lleva desarrollado de temporada es su escasa capacidad para ser poderoso en el área rival, lo que confían en haber solventado con las incorporaciones de los dos delanteros. Sobre todo, del madrileño, que hace siete días ya dejó claro que puede ser un futbolista capaz de cambiar él solo no sólo un partido, sino a un equipo. Pudo con la defensa del primer clasificado y se comportó como un líder que le puede venir bien a un Racing que no anda sobrado de personalidad propia.

La lástima es que su debut de hace siete días no podrá tener hoy continuidad porque está sancionado. Salió con tanto ímpetu e incluso se vio tan sobrado que acabó viendo dos cartulinas amarillas que le echaron de ese partido y del de hoy. La primera fue por querer engañar al árbitro al rematar con la mano un saque de falta y la segunda por un forcejeo aéreo que el club intentó recurrir durante la semana. Porque quería tener a Borja Lázaro para un partido tan importante como el que ha pasado a ser el Leioa - Racing de esta tarde. No suena a mucho, pero de nuevo es un encuentro que puede marcar la trayectoria racinguista. Uno más. Es lo que sucede cuando uno no termina de despegar y camina con unas bases demasiado endebles. Es lo que le hace tambalearse cada vez que recibe una derrota. Es el día de la marmota.

El Racing tenía un problema en la delantera y también lo tenía en el lateral derecho. Al racinguismo no le ha gustado lo que ha hecho el club con David Córcoles esta semana, pero lo cierto es que quien viera los dos últimos partidos del equipo en casa habrá llegado rápidamente a la conclusión de que era un mal necesario. Esa banda se había convertido en un coladero y había que tapar ese agujero. Para sustituirle, ha llegado Adán Gurdiel procedente de Lorca. También viste el dos con asiduidad pero es un jugador diferente: más ofensivo y con mayor recorrido. Es algo que puede incluso alterar la rutina habitual del equipo y que puede condicionar su juego. De hecho, para darle vía libre, el entrenador ya ha estado probando con un interior por delante en vez de con un extremo puro como Óscar. Y como es una figura que no tenía, la ha tenido que inventar. Y el elegido, en el caso de querer exprimir el potencial ofensivo del último en llegar, ha sido Javi Cobo, con quien ha trabajado estos días en banda. Es una opción que estuvo trabajando el pasado jueves aunque se antoja complicado que la vaya a utilizar hoy de inicio.

Lo cierto es que el técnico estuvo probando muchas cosas nuevas dando la sensación de que estaba dando vueltas a varias posiciones. En defensa, al no haber entrenado Gonzalo en toda la semana, será Miguel Gándara quien acompañe a Paco Regalón porque Borja Granero va a volver al medio campo, que es donde él está más a gusto y donde jugó el pasado domingo el segundo tiempo. Ese movimiento dejó claro que el técnico echó de menos una mayor presencia de los suyos en una parcela del terreno de juego tan importante como el medio campo. Y eso no puede suceder. De hecho, siempre ha dado la sensación de que a Viadero le gusta mucho más el capitán en su puesto natural que en el centro de la zaga, que es donde más ha tenido que jugar hasta la fecha por exigencias del guión. Hoy ya no. Y quien saldrá beneficiado será Gándara. Ya era hora de que contara con un voto de confianza como central.

La duda quedará abierta hasta última hora respecto al compañero de Borja Granero en el medio campo. Y aquí no hay que descartar a nadie. En principio, parte con más opciones Sergio Ruiz pero tampoco hay que desechar las opciones de que les toque jugar a Antonio Tomás o incluso a Quique Rivero. Por la izquierda, es toda una aventura quizá temeraria jugar a adivinar si apostará por Álex García o por Héber y en ataque si hará lo propio por César o por Franco Acosta para jugar junto a Dani Aquino. Tener tantas dudas a estas alturas de campeonato es más una mala señal que una buena. Quiere decir que hay muchas cosas que todavía no han terminado de funcionar y de asentarse. Mala cosa cuando ya es febrero.

Lo que está claro es que el Racing deberá parecerse muy poco al equipo que salió completamente grogui hace siete días a jugar un partido tan importante como el que le midió al líder del grupo. Debe sentirse controlador del partido y no a merced de un rival que llegará a El Sardinero con la firme intención de disfrutar de la experiencia sin tener gran cosa que perder. Y haría mal quien no acudiera hoy al coliseo racinguista teniendo claro que no va a tener a ninguna perita en dulce delante. Como sucediera contra el Gernika, el nombre del rival no parece anunciar dificultades, pero dicho equipo vizcaíno ya dejó claro que fiarse de un simple nombre o de un sencillo origen es traicionero.

El Leioa es un buen equipo. Es un equipo al que nadie le ha regalado nada y que está asentándose en Segunda B sin pasar demasiados apuros. El pasado año, de hecho, no se coló en el playoff de ascenso por culpa de una carambola de resultados en la última jornada que le dejaron fuera cuando había estado siempre dentro. Este mismo año, fue incluso el encargado de eliminar al Racing en Copa del Rey, por lo que los jugadores verdiblancos ya deberán salir hoy con la lección aprendida, De hecho, lo normal es que salieran con cierto ánimo de revancha por mucho que al Racing no le haga falta acumular mucha motivación extra. Bastante lleva consigo en la mochila.

No va a ser el Leioa un equipo que acuda a El Sardinero con ánimo de atrincherarse, sino de hacerse con el balón y salir a buscar al Racing. Sin grandes alegrías ofensivas, pero con ambición. De hecho, viene de ganar en Miranda hace apenas tres semanas después de completar un enorme partido y se va a medir a un conjunto cántabro que ha ganado sólo un partido de los últimos cuatro que ha disputado como local. Ha empatado ante Tudelano y Real Sociedad B y ha perdido contra el Sporting B. Sólo ganó al Gernika en medio de toda esta racha y lo hizo con dificultades. Porque al equipo verdiblanco no le sobra nada, sino que le falta mucho. Por eso parece avanzar siempre con el agua al cuello. No debe ser cómodo vivir de esta manera y ese mal sólo se cura acumulando victorias.

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