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El Diario de Cantabria

REAL RACING CLUB

Una gran oportunidad

El Racing pone a prueba su recuperación en Lasesarre, campo donde todavía no ha ganado nadie esta temporada. Pouso apenas introducirá cambios para sorprender al Barakaldo a excepción de la vuelta al equipo de Gonzalo.

Dani Aquino y Borja Lázaro, tras la contundente victoria de la semana pasada. / J.R.
Dani Aquino y Borja Lázaro, tras la contundente victoria de la semana pasada. / J.R.
Una gran oportunidad

Es cierto que el partido se antoja complicado y que al Racing le toca jugar en un campo donde todavía no ha ganado nadie, pero también lo es que el encuentro supone una gran oportunidad para el conjunto cántabro. Precisamente tener a su disposición conseguir lo que todavía no ha conseguido ningún otro equipo esta temporada pone a su disposición la posibilidad de confirmar que su recuperación es cierta y que va en serio. Tiene una mesa ante sí para dar un buen puñetazo sobre ella, decir se acabó la broma y aquí estoy yo. La situación, en definitiva, se antoja similar a la que tuvo hace quince días, cuando también jugó en un campo donde no se llevaba alguien todo el botín desde medio año atrás. Aquel día sucumbió a lo grande. Hoy no se puede repetir la historia.

No es sólo que en Lasesarre, donde el Racing jugará hoy ante el Barakaldo, no haya ganado nadie, sino que allí han perdido el Sporting B, el Mirandés y la Real Sociedad. Es decir, que han hincado la rodilla los otros tres equipos que, junto al conjunto cántabro, ocupan las posiciones de playoff. Eso obligará al equipo verdiblanco a saltar con las orejas pinadas y bien advertido de lo que tiene delante. Y lo cierto es que ni siquiera le debería hacer falta que su rival presentara una tarjeta de presentación tan notable porque a los hombres de Pouso no les sobra nada. Al contrario. Les faltan siete puntos.

El encuentro de hoy supone para el Racing una buena vara de medir, la forma de confirmar si esos veinte minutos de inspiración de Lezama de los que tanto se ha hablado y la goleada del fin de semana pasado contra el Vitoria han sido de verdad o no. Da la sensación de que el conjunto cántabro ha encontrado por fin el camino y ahora le toca transitarlo. Lo de hoy en Lasesarre puede ser toda una prueba de fuego y la posibilidad de demostrar que se trata de un equipo que puede ser fiable en los momentos importantes. Porque el de hoy lo es más allá del resultado. Es el momento de dar forma a una candidatura de verdad que tenga credibilidad.

Ahora que el Racing da la sensación de que sabe lo que quiere hacer y cómo quiere hacerlo, tendría poco sentido que Pouso hiciera grandes cambios. Menos aún, después de un partido como el del domingo pasado, cuando el equipo verdiblanco por fin dio la sensación de romper a jugar. Después de una buena colección de jornadas superadas con un mediocre juego y resultados ajustados, firmó una goleada y una victoria cómoda y sin sufrimiento. Al fin encontró lo que buscaba y, por lo tanto, no tendría sentido que el entrenador diera vueltas de más a la pizarra.

De esta manera, la única novedad que podría presentar el equipo respecto al que jugó contra el Vitoria llegará en defensa. Gonzalo ya está totalmente recuperado y da la sensación de que Pouso está con ganas de ponerle de partida. Siete días atrás aseguró que no iba a jugar porque apenas había completado entrenamientos al cien por cien, pero ahora sí ha cumplido al completo con la semana que termina hoy a un buen rendimiento. Hace mucho tiempo que no juega y, precisamente, su última actuación fue en Miranda, en el último escenario donde el Racing completó una victoria de mérito como la que necesita hoy. Aquel día recibió una dura patada de su amigo Diego Cervero y desde entonces se mantiene en el dique seco. No está teniendo suerte el central burgalés con las lesiones.

La duda es quién será el sacrificado. Lo cierto es que ni Regalón ni Gándara parecen estar en su mejor momento y cualquiera de los dos podría sucumbir y quedarse en el banquillo. En principio, parece que es el canterano quien más boletos tiene para comenzar en el banquillo, pero no habría que descartar nada porque el cordobés se ha mostrado lejos de su mejor momento en los últimos partidos. Lo importante es que por fin sean capaces de cerrar un partido sin recibir un gol porque es siempre el primer paso de aquel que quiere soñar con ser grande. El Racing no sueña, sino que dice serlo. Así lo cree. Por eso no puede esperar más para bajar la persiana de su portería.

Delante tendrá un Barakaldo que tampoco es un portento goleador, por lo que puede ser un buen día para dar un paso defensivo del mismo modo que el domingo pasado se dio uno ofensivo. Para conseguir esto último hubo un nombre clave, que fue el de Borja Lázaro, que anotó tres goles y provocó un penalti. Oro puro. El madrileño por fin se ha hecho notar y su aparición ha coincidido con la chispa que por fin generó el juego racinguista. Durante la semana dio un susto al fornido delantero llegado de Alcorcón el pasado mes de enero al no acudir al entrenamiento por un proceso febril, pero desde el jueves ha transmitido normalidad. Eso quiere decir que hoy estará al cien por cien y ahora sólo queda encontrarle porque él ya ha dejado claro que siempre está ahí.

Pouso dio la sensación de haber dado con la tecla el pasado domingo ante el Vitoria coincidiendo con la lesión de Antonio Tomás, que seguirá de baja hoy por culpa de ese esguince que le sacó del terreno de juego hace siete días y que apenas le ha dejado entrenar desde entonces. Su marcha hizo que el entrenador reciclara su equipo retrasando a Sergio y adelantando a Borja Granero, que se colocó junto a Quique Rivero. Y volvió a haber corriente.

Con el 4-1-4-1 que dibuja el entrenador verdiblanco, el Racing da la sensación de que se siente más poderoso y más equipo. Hay más futbolistas jugando por dentro y así sí es posible llevar la iniciativa de los partidos con la posesión. ya no siempre está en inferioridad por dentro no sólo porque juega con tres medio centros, sino porque Dani Aquino, que arranca por la derecha, también se va hacia dentro. Cada uno de los futbolistas se siente más arropado y las líneas juegan más juntas. El conjunto cántabro lucha para no ser un equipo demasiado largo y, sobre todo, jugar más en campo contrario que en campo propio. Cuanto más lejos esté el balón del área propia, mucho mejor.

La intención del Racing hoy va a ser salir a dominar el esférico. No hace demasiado que jugó en Lasesarre un amistoso. Fue el pasado verano y, aunque comenzó ganando, terminó perdiendo gracias a dos balones en largo que el Barakaldo hizo buenos. Puede dar la sensación de que los hombres de Aitor Larrazabal gustan de un juego directo, pero tampoco es el caso. Manejan un buen número de registros y eso le debe dar igual al equipo verdiblanco. Pouso ya ha dejado claro en más de una ocasión que nunca deja de lado las cualidades y vicios del rival a la hora de preparar los partidos y menos aún lo hará hoy. Lo que sí tiene claro es que va a salir a Lasesarre a por el balón. Hay campo para ello.

El Barakaldo ha ganado ocho partidos y ha empatado cinco en su propio campo. Nadie se ha escapado co todo el botín pero, aún así, ha sumado en Lasesarre un punto menos que el Racing en El Sardinero, donde parece que no ha estado demasiado fino. Está claro que los números no van siempre de la mano de las sensaciones porque quien parece que tiene levantado el fortín es el conjunto gualdinegro. Éste no es ningún equipo imbatible porque, de hecho, es décimo en la clasificación y está a siete puntos del cuarto clasificado. Hoy en día es un rival en mitad de tabla pero se ha convertido en todo un examen para el proceso de recuperación racinguista. De hecho, junto a los barakaldeses, sólo el Sporting B, de entre los ochenta equipos que forman la categoría, se mantienen invictos en su propio hogar.

Precisamente de perder en Gijón viene el Barakaldo. Aquello fue un buen golpe porque, de hecho, los hombres de Aitor Larrazabal afrontaron dicho encuentro tras acumular doce jornadas sin conocer la derrota. Eso habla de solvencia y de buen momento. Hoy querrá recuperar esa dinámica aprovechando que juega en su particular fortín. Para afrontar el partido, no podrá contar con su delantero Alain Arroyo por acumulación de amonestaciones. Se trata de un ariete a quien Carlos Pouso conoce bien porque con él ascendió al Mirandés a Segunda División. Por el contrario, el Racing, además de la baja de Antonio Tomás, también cuenta con la de Óscar, que es un jugador importante y uno de los principales argumentos ofensivos del Racing en la presente temporada. La duda está depositada en cuál será su rol una vez que vuelva a ser de la partida porque la apuesta parece ser por jugar con un solo extremo y un «itinerante», como le llamó Pouso la semana pasada. El extremo, por ahora, está siendo Héber, que parece que está recuperando poco a poco su tono. Y el Racing le necesita. Les necesita a todos.

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