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El Diario de Cantabria

RACING

Sin pedir permiso

  • El Racing juega esta noche en el Benito Villamarín ante el Betis con la necesidad de remontar el 0-1 de la ida para clasificarse a octavos de final de la copa 
  • Saldrá con ambición y a intentar sorprender a un rival menos motivado
Sergio Ruiz, presionando a Canales durante el partido de la primera vuelta en Los Campos de Sport. / J.R.
Sergio Ruiz, presionando a Canales durante el partido de la primera vuelta en Los Campos de Sport. / J.R.

Sevilla no es Amorebieta y el Benito Villamarín no es Urritxe. Son dos mundos completamente opuestos que permitirán al Racing pasar de una punta a otra de la galaxia futbolística en cuestión de cinco días. Por una noche, podrá dejar de lado las obligaciones, los sufrimientos y las dificultades propias de rivales que se encierran atrás con el principal objetivo de no dejarle jugar para pasar a disfrutar con la única perspectiva de la ilusión. Hoy disputará el partido de vuelta de una eliminatoria de dieciseisavos de final contra el Betis que todavía está abierta. Puede pasar de todo y es cuando se genera esa incertidumbre cuando el fútbol se puede disfrutar en toda su extensión.

Es cierto que un equipo de Segunda B va a jugar esta noche contra un rival de talla continental, en un campo de Primera División, con la televisión en directo en ‘prime time’ y sin otro partido que le haga competencia. Aunque por un momento se van a sentir las estrellas del garito, que nadie espere que sus jugadores van a presentarse en el Benito Villamarín a sacarse fotos y a saludar a la cámara, sino que van a ir a pasar la eliminatoria. Porque tienen claro que tendrán su oportunidad y están dispuestos a aprovecharla. Han viajado con la ambición como equipaje.

El partido de ida es un buen precedente para saber por dónde pueden ir las cosas. El Racing salió respondón y el equipo sevillano, el de Primera División, se marchó de Los Campos de Sport con la certeza de haber conseguido más botín del que mereció. El conjunto cántabro no sólo fue superior, sino que incluso le robó el balón durante buena parte de la contienda al rey de la posesión. Pocos lo han hecho hasta la fecha. Consiguieron que el Betis se sintiera incómodo y volver a conseguir esto ha de ser el primer paso para lograr dar la campanada y seguir vivo en una competición que está dando mucho al equipo verdiblanco hasta la fecha. No es cuestión de necesitar milagros, sino de hacer muy bien las cosas con la esperanza de que el rival no lo haga. Hay un precedente cercano de éxito en una empresa calcada que se produjo, incluso en la misma ciudad aunque contra el otro gran equipo de la capital andaluza. En el 2013 también acudió el Racing a Sevilla tras haber perdido 0-1 en Santander y ganó 0-2 en la vuelta a un equipo que se acabaría proclamando campeón de la Europa League.

Serán importantes los primeros minutos, aferrarse a la eliminatoria impidiendo que el Betis cumpla con el guión que posiblemente tenga en la cabeza, que pasará por marcar cuanto antes para desmoralizar a un Racing que, a partir de ahí, ya necesitaría dos goles. Es importante que pasen los minutos sin que pase gran cosa para comenzar a incomodar al Betis, que éste se vea envuelto en un cúmulo de dificultades que no tenía previsto, que no se encuentre a gusto y, por lo tanto, tratar de quitarle el balón. Es así como el equipo de Quique Setién se desorienta y como estuvo durante un buen tiempo desarbolado en Santander. Lo que sucede es que no es fácil, claro. Lo primero que hay que hacer es ser valiente para intentarlo y el conjunto cántabro está dispuesto a serlo. Lo bueno que tienen partidos como el de hoy para el Racing es que no tiene nada que perder, por lo que es estúpido guardarse nada. Lo mínimo que se le puede pedir es que coja el avión de vuelta está noche con la certeza de haber hecho lo posible por intentarlo.

No es fácil saber dónde hay que salir a presionar al Betis, si es mejor ir a por él en su propio campo o mantenerse más resguardado. Será la primera elección de un Iván Ania que, en principio, no se va a guardar nada en la recámara pensando en el partido del domingo contra el Leioa, que habrá que afrontar casi sin descanso. No habrá más cambios de los que habría para un enfrentamiento liguero y más se esperan en un equipo sevillano que arrastra tras de sí una mayor acumulación de partidos por culpa de sus compromisos continentales. Está sumido en tres competiciones, en liga no le sobra demasiado y es factible que considere su entrenador que hoy es un buen día para dar descanso a algunas piernas cansadas. Es lógico pensar que sus habitualmente suplentes tienen el fútbol necesario para superar un compromiso ante un equipo de Segunda B.

Sufrirá Setién la importante baja de Guardado, que se rompió en el partido del pasado fin de semana contra la Real Sociedad B. El resto de jugadores estarán disponibles, incluido un Sergio Canales que jugó de inicio la ida por ser en El Sardinero, lo que fue muy especial para él, pero que está por ver si saldrá hoy de inicio. Lo que está claro es que el Betis es hoy un equipo más temible y con más confianza que el de hace poco más de un mes, cuando jugó en Santander. Entonces, tenía un serio problema con el gol que ya ha solventado. De hecho, jugó en Los Campos de Sport sin haber marcado en sus cuatro partidos ligueros anteriores y, desde entonces, ya ha celebrado goles en cada partido. De hecho, ha sumado nueve en los cuatro siguientes compromisos de liga. En el encuentro de ida sólo fue capaz de marcar de penalti pero ahora parece tener la mirilla mucho mejor posicionada.

Iván Ania sufrirá la baja de Dani Segovia, además de la ya conocida de Kitoko. El madrileño podría jugar si hiciera falta, pero han preferido reservarle, por lo que saltará de inicio, igual que sucedió en el primer capítulo de la eliminatoria, un Jon Ander que viene de marcar en Urritxe. Aquel día incomodó de lo lindo a la defensa de tres centrales con la que suele jugar en Betis pero le faltó rematar entre palos. Hoy no sólo espera hacerlo, sino que también confía en marcar. Que el Racing lograra ponerse hoy por delante en el marcador sería toda una invitación a soltarse la coleta y a ir a por todo. En cuanto huela sangre, bien hará en intentar buscar la herida porque el factor psicológico, jugar contra un rival que se sabe superior y que en condiciones normales va a estar menos intenso y mentalizado, ha de ser un factor clave.

Tal y como ha sucedido en los dos últimos partidos ligueros, el Racing jugará ante una defensa de cinco. Sin embargo, no tendrá nada que ver con la que colocaron el Amorebieta y, sobre todo, la Gimnástica. Los hombres de banda son eminentemente extremos y eso hará que los laterales racinguistas no se puedan ir con tanta alegría hacia arriba buscando el dos contra uno en banda. Son dibujos similares pero, en el fondo, tácticas muy diferentes. Hoy el equipo de Ania encontrará más espacios y, de este modo, quizá se debiera reencontrar con ese juego que ha mantenido escondido en las últimas semanas por las dificultades propias tanto del escenario en sí como del rival. El Betis deja jugar más pero también juega mucho más. Tiene una calidad tremenda y en cualquier momento, en cualquier mínimo despiste, puede cerrar la eliminatoria. De ahí que lo más complicado de este tipo de duelos suela ser encontrar el equilibrio entre la ambición de buscar goles y la necesidad de no encajar para no verse fuera de juego.

Es difícil saber qué planes tendrá Ania respecto a la alineación y si optará por dar descanso a algunos de sus jugadores. Es fácil pensar que Quique Rivero ocupará el puesto de De Vicente y, a partir de ahí, quizá Rulo o César puedan tener su oportunidad. Lo que está claro es que el de hoy será, sobre todo, un partido que hay que disfrutar porque para sufrir ya está la rutina liguera. Casi siempre hay un equipo de Segunda B que da la campanada y el de este año podría ser el Racing. En ello hay que confiar porque sin esa fe tampoco hay disfrute.

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