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El Diario de Cantabria

RACING DE SANTANDER

Segunda oportunidad

Pau se ha ganado a Pouso, que incluso dejó en la grada a Acosta para apostar por él. Ya fue titular seis jornadas entre noviembre y diciembre pero luego volvió al filial. «Es muy importante tener la confianza del míster», admite el Nojeño.

Pau Miguélez ya logró hacerse un hueco en el once titular en la primera vuelta. / J.R.
Pau Miguélez ya logró hacerse un hueco en el once titular en la primera vuelta. / J.R.
Segunda oportunidad

Carlos Pouso parece dispuesto a apostar por Pau Miguélez. El pasado fin de semana, el técnico vizcaíno dejó fuera de la convocatoria a uno de los tres fichajes invernales realizados por el club en enero para dar cabida al canterano, que confía en estar ante otra buena oportunidad de asomar la cabeza en el primer equipo. La primera la tuvo mediada la primera vuelta, cuando entró en el segundo tiempo del partido contra el Burgos y lo hizo tan bien que se mantuvo en el once inicial durante seis semanas consecutivas. Lo malo fue que su rendimiento fue de más a menos y que, sobre todo, no fue capaz de marcar ningún gol, que, en el fondo, es la manera habitual de evaluar a los delanteros. Porque Viadero le colocó en el centro formando pareja con Dani Aquino, algo que va a tener más complicado repetir en la nueva era porque se ha intensificado la competencia. Por ahora, Pouso le ha situado en banda.

El entrenador vizcaíno parece dispuesto a confiar en el joven jugador nojeño. Si éste aprovecha el tren que parece haber pasado otra vez ante él, puede estar ante una segunda oportunidad para acumular minutos en el primer equipo tras comenzar el año jugando en el filial, donde ha seguido mostrando un gran nivel aumentando, además, el potencial del grupo que lidera José Moratón, algo que se ve incluso reflejado en los resultados. Sin embargo, Pouso se lo llevó a Tafalla (donde no jugó) y le reclutó de nuevo para el encuentro del pasado domingo ante el Izarra, donde incluso fue importante. Suya fue la acción individual que forzó el córner del que nacería el único gol del partido. Se sintió cómodo y ahora tiene ante sí la oportunidad de hacerse fuerte y de conseguir que nadie le aparte de donde está.

Ante el actual estado anímico de la plantilla racinguista, Pouso necesita jugadores como Pau. «Es el que menos sufre la presión», aseguró el pasado domingo una vez terminado el partido ante el Izarra. «Juega igual que en el colegio», añadió. De él destacó su «desparpajo» y la necesidad que tiene el grupo de contar con «gente con esta jeta». Es algo que demostró el de Noja nada más entrar al partido yendo de cara, atreviéndose y superando a un buen número de rivales, que ya tenían las piernas cansadas.  Puede ser él el jugador que rompa una alambrada que está limitando la progresión del conjunto cántabro. Lo que parece claro es que el entrenador vizcaíno va a seguir contando con él. Más aún, teniendo en cuenta que apenas tiene jugadores capacitados para arrancar en banda y meterse hacia dentro. Tiene muchos extremos pero pocos interiores. Y el nojeño le puede dar ese rol.

El canterano ha dado el primer paso, que es entrar por el ojo del nuevo entrenador y debutar transmitiendo buenas sensaciones. Eso era importante. «La verdad es que estoy muy contento porque todos queremos jugar para intentar aportar al máximo al equipo», afirma el futbolista de Noja. Éste disfrutó de un repentino salto al primer equipo entre noviembre y diciembre que, a pesar de que fue seguido de un nuevo retorno al filial, no le pasó factura. Era un peligro que estaba ahí porque no son pocos los que se desilusionan cuando ya se creen instalados en el piso de arriba y, de pronto, les mandan otra vez al de abajo. A diario comparte coche con un jugador veterano como Álex García y, obviamente, tienen mucho tiempo para hablar. Y el de Beranga le dijo en aquellas semanas mediáticas de las que disfrutó que tenía que exprimir al máximo ese buen momento que estaba viviendo pero sabiendo siempre que se podía acabar y que podría terminar bajando de nuevo al segundo equipo, como así pasó. Y que, si sucedía, no debía venirse abajo, sino seguir peleando. Lo ha hecho y ahora tiene ante sí esta nueva oportunidad que ha llegado de la mano del nuevo entrenador.

Pouso no le dio minutos de la basura, sino que le concedió media hora de juego cuando el partido aún iba 0-0. Confió en él para intentar romper esa igualada que habría tensado un poco más el ambiente. Y él se vio bien. Considera que en sus primeras acciones estuvo «chisposo» aunque también admite que, conforme «avanzaba el partido», se fue encontrando «con dificultades». Pero solventó bien la papeleta. Tanto, que incluso se ganó la felicitación pública del técnico.

«Para mí, es una cosa muy importante sentir la confianza del míster», asegura el joven futbolista nojeño. Acostumbra a ser un ingrediente fundamental con el que ha de contar todo jugador que pretende sacar a relucir sus mejores virtudes. Sin eso, está limitado. Y él ve que, «en este caso, sí confía». En un principio, Pouso le está haciendo jugar por banda izquierda, donde tiene una puerta abierta porque ni Héber ni Álex García se están haciendo fuertes en ese puesto. El gallego dio síntomas de recuperación en el arranque de partido ante el Izarra, pero después fue a menos. De hecho, el nojeño entró al partido por él.

Aunque cuando entró en primer plano durante los meses de noviembre y diciembre jugó por el centro, con Pouso lo está haciendo escorado a la cal. Él asegura sentirse «bien por dentro» pero también más pegado a la banda. Sobre todo, porque su tendencia natural va a ser también meterse «hacia dentro», por lo que entiende que «cualquiera de las dos posiciones», le viene bien. Con todo, tras asentarse en la delantera en la primera vuelta y no haber conseguido nunca continuidad arrancando desde el costado zurdo, parecía que por fin se había asentado por la parte central. Pero no. Por ahí tiene más difícil hacerse hueco.

En el momento clave. Es consciente Pau de que lo que hizo el domingo no resulta sencillo porque «no es fácil entrar a un partido que está con empate en El Sardinero». Si sale a jugar desde el banquillo quiere decir que ya está en disputa el segundo tiempo y, si para entonces se mantienen las tablas en el marcador, quiere decir que las urgencias comienzan a pesar. Por eso el atacante nojeño advierte de la dificultad que es comenzar a jugar en ese contexto y bajo esa presión cada vez mayor. Lo bueno es que a él no le pesa tanto como a los demás. Y eso es lo que quiere explotar Pouso.

Lo primero que hizo el canterano fue una serie de arrancadas por su banda izquierda que ya transmitieron frescura. Sobre todo, en la acción que desembocó en el córner que lo cambiaría todo. Él se limita a decir que apareció en el partido «con la intención de dar lo máximo y hacer lo que pedía el míster». «Y creo que salió bien porque conseguimos ganar el partido», destaca.

Esa victoria sirvió para sumar tres puntos que deberían servir para transmitir un poco de sosiego a la plantilla con el fin de poder trabajar con mayor tranquilidad. Porque es lo que toca ahora que ha habido un cambio de ciclo. «Venimos de atravesar una situación un poco difícil y ahora nos toca aclimatarnos a las nuevas ideas del nuevo míster», recuerda el jugador de Noja. Admite que están apostando por un nuevo concepto de juego aunque sin abandonar «lo bueno» que siempre ha tenido este equipo, que es «la verticalidad y el juego rápido». Esa seña de identidad no la deberían perder y no la quieren perder. Y en ella también puede participar él mismo porque se trata de un jugador que no tiene miedo de mirar hacia delante y retar a quien tenga más cerca cuando le llega el balón. Es desparpajo, frescura y, sobre todo, una cierta liberación lo que más necesita ahora el conjunto cántabro, que se mantiene como agarrotado en las últimas semanas por culpa de esa presión que viene sintiendo y sufriendo. De hecho, él estuvo presente en la única racha verdaderamente positiva que ha vivido el conjunto cántabro con cuatro victorias consecutivas tras aquella firmada ante el Burgos. Y durante esa buena dinámica la gente de casa tuvo mucho protagonismo. Y él es de casa.

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