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El Diario de Cantabria

RACING DE SANTANDER

La reacción podría ser hoy

El Racing recibe al Vitoria con la firme intención de dar continuidad a los momentos de inspiración que enseñó el pasado fin de semana en Lezama. Quino volverá al equipo para arrancar por banda derecha y Granero jugará en defensa.

Los jugadores del Racing, recibiendo una charla técnica. / J.R.
Los jugadores del Racing, recibiendo una charla técnica. / J.R.
La reacción podría ser hoy

Hace tiempo que el Racing y sus aficionados están deseando reconciliarse, volver a caminar de la mano y dejarse llevar por el deseo y la imaginación. El fútbol necesita de pasión para tener sentido. Es obligatorio jugar por algo para que todo lo demás merezca la pena. Y para eso hay que tener fe y no dejarse llevar, ni abandonar, ni dar la temporada por perdida antes de tiempo. Y en los últimos partidos disputados en El Sardinero no ha dado la sensación de que aquello fuera una reunión de racinguistas dispuestos a apurar la mínima posibilidad de recuperar a su equipo. Al contrario. La grada sabe que sus jugadores están tocados y a la mínima se ha vivido un ambiente enrarecido que no ayuda en nada a que el conjunto cántabro rompa a jugar. Y necesita hacerlo ya. No puede esperar más porque vencer y convencer es la única manera que tiene no sólo de desprenderse de esa losa que parece que le hace jugar con los cordones de las botas desatados, sino también de reconciliarse con una hinchada que, por otro lado, está deseando aferrarse a algo para creer.

El mismo Carlos Pouso ha venido destacando en la última semana cómo sintió el apoyo de su público el pasado fin de semana en esos veinte minutos en los que el Racing vio la luz en Lezama. Una vez más, los aficionados demostraron su capacidad de responder al mínimo guiño que le lanzan sus jugadores. Que ni unos ni otros se engañen: se quieren y se desean. Por eso urge una verdadera reconociliación. Y el primer paso lo ha de dar el equipo. «Si queremos que el cuento cambie, somos nosotros los que tenemos que cambiar el guión», dijo Pouso el pasado viernes. Él lo tiene claro y a buen seguro que sus jugadores también.

El secreto está en esos veinte minutos de Lezama. Es a ellos a los que pretende aferrarse el conjunto cántabro en todos los sentidos. Por un instante, Pouso vio reflejado sobre el campo lo que viene buscando. El equipo se sintió poderoso y dominador y es esa la única receta que precisa para recuperar la confianza que parece haber perdido. Está repleto de jugadores de calidad pero ésta permanece escondida en un agujero repleto de presión, de inseguridad o quién sabe de qué. El Racing ha de romper las cadenas y quien ha de pagarlo es el Vitoria.

Tras enfrentarse el fin de semana pasado al filial del Athletic, el Racing lo hace hoy ante el del Eibar. No tienen nada que ver uno con otro. El primero es un recién llegado de Segunda y el segundo de Tercera. El primero aspira a lo mismo que el conjunto cántabro y el otro no termina de escapar de los sótanos clasificatorios. Está en la zona baja pero eso no anuncia facilidades. Para el equipo verdiblanco nada es fácil últimamente.

Lo bueno es que parece que ya tiene una puerta abierta. Hay que encontrar el camino de esos veinte minutos de superioridad en Lezama y no apartarse de él. Entonces, el Racing dominó, dio sentido a la pelota, juntó unas líneas bien adelantadas y cada jugador se vio arropado por el compañero. Y llegó mucho y con mucha gente. Sólo faltó el gol, pero eso no va a faltar eternamente. Algún día lo encontrará el equipo verdiblanco, pero para ello ha de salir a buscarlo. Es lo que pretende hacer hoy ante un Vitoria que seguramente no se regalará a sí mismo grandes alegrías. Ya advirtió Pouso de que su equipo tendría que ganar el partido de hoy porque su rival muestra siempre tanta seriedad que ni se le pasa por la cabeza que lo vaya a perder. Tiene un buen número de jugadores jóvenes, pero también altamente competitivos. De hecho, en la capital vasca el Racing no pudo pasar del empate sin goles.

Eso no le valdrá hoy. Necesita ganar y ganar bien. Delante va a tener un contrincante que necesita sumar para huir de la quema pero que no ha sido capaz de sumar ni un solo punto a domicilio en lo que se lleva desarrollado de año y de segunda vuelta. Quizá para cambiar esa dinámica, su entrenador apostó por comenzar a formar con una defensa de cinco, por lo que se anuncian más complicaciones para la poco acertada delantera racinguista. El equipo cántabro ha estado ensayando durante la semana la forma de atacar esa muralla y, en principio, saldrá con la certeza de saber hacerlo. La idea, en definitiva, es recuperar esos veinte minutos de lucidez de hace ocho días y darles continuidad.

Para ello, Carlos Pouso va a mantener el 4-1-4-1 con el que jugara en Tafalla y en Lezama. No así en El Sardinero ante el Izarra, en su única victoria hasta la fecha, tras la cual anunció que el 4-4-2 quizá fuera el esquema más habitual en casa porque, en el fondo, la plantilla que tenía entre manos había sido diseñada para jugar con ese dibujo. Sin embargo, ese arranque racinguista ante el Bilbao Athletic le invita a confiar en seguir apostando por acumular más futbolistas por dentro como mejor manera de encontrar esa salida aseada al balón que quiere que su equipo desarrolle con cierta fluidez y naturalidad.

Que repita el dibujo no quiere decir que repita el once. Lo quiere perfeccionar y, para empezar, podrá contar por fin con Dani Aquino en plenitud, algo de lo que no había podido disfrutar Carlos Pouso hasta la fecha. De hecho, en Tafalla le tuvo que apartar a los veinte minutos por lesión, ante el Izarra sólo pudo sacarle a escena en el segundo tiempo y a Lezama ni siquiera se lo pudo llevar con él. El murciano confía en salir hoy definitivamente de ese túnel en el que ha estado sumido durante el mes de febrero y, de paso, bueno sería también que encontrara la luz que le guiara al gol, ya que hace tres meses que no celebra uno. Y tanto él como su equipo necesitan que esa dinámica cambie.

Aquino no será hoy el hombre más adelantado en el 4-1-4-1 que dibuje el Racing. Ese sitio es para Borja Lázaro. El máximo goleador verdiblanco arrancará desde la banda derecha con toda la libertad del mundo para irse hacia dentro, que es donde más cómodo se va a encontrar. Partiendo del carril del 7, no sólo dará más presencia al equipo por dentro, sino que permitirá las incorporaciones ofensivas de Adán Gurdiel y, además, encontrará posición de disparo en cuanto huela el área. Y Aquino tiene buen disparo, por lo que hay que sacar máximo partido a esa virtud.

Esa línea de cuatro la completarán, a buen seguro, Sergio y Quique Rivero, además de Héber por la izquierda. El gallego se reconcilió consigo mismo en esos veinte minutos de inspiración racinguista en Lezama que tan importantes amenazan en convertirse. Comenzó aquel partido en banda derecha pero aquello no funcionó. Nunca ha funcionado. Fue cuando recuperó su puesto natural cuando enseñó su mejor versión en mucho tiempo. Ya en el partido de hace quince días ante el Izarra mostró signos de recuperación que confirmó hace ocho días. Bueno sería que hoy se notara.

Ante el Bilbao Athletic, se colocó Rivero por la derecha y Sergio por la izquierda. Hoy, por lo visto durante la semana, es probable que cambien. Sobre todo, para que el astillerense, que tiene, en teoría, una mayor capacidad de contención, pueda tapar agujeros en un costado donde lo más probable es que Aquino se vaya para el centro y Gurdiel se eche al monte sin mirar atrás. Pendiente de todo eso deberá estar también el jugador que ejerza de eje. En Lezama ocupó Borja Granero esa posición pero hoy va a jugar como central, por lo que queda vacante. En principio, lo normal sería que lo ocupara Antonio Tomás, pero el entrenador ha estado probando también con Javi Cobo y el propio Rivero, que ya ejerció ese rol en Segunda División cuando jugó con el Tenerife. La presencia del cabezonense daría, sin duda, una mayor proyección en el inicio del juego.

Con Granero en defensa, falta saber quién será el descartado respecto a la pareja que formó en el centro de la retaguardia el pasado fin de semana. Ninguno de los dos estuvo bien aunque los males de Regalón parecen venir de atrás, ya que, a pesar de que ante el Izarra marcó el gol de la victoria, comenzó la contienda quemando una buena traca. Es un jugador veterano que, en teoría, debería estar tirando del carro en estos momentos complicados, pero, en verdad, parece estar siendo uno de los que más está sufriendo la presión, ya que está cayendo en errores groseros que ni su reputación ni su propio equipo se pueden permitir. La solidez defensiva es algo que ha de recuperar el Racing para cortar de una vez la sensación que parece expandirse por la categoría de que cualquiera se puede llevar algo bueno y bonito de El Sardinero. Ha de ser un coto cerrado de caza.

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