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El Diario de Cantabria

RACING

Preparados para el barro

Viadero teme que el stadium gal esté castigado, pesado y embarrado y por eso prepara un equipo más físico que el de las últimas semanas. Granero podría jugar en el medio campo, César en la izquierda y Juanjo en la delantera.

Juanjo, que podría jugar de inicio si el campo del Real Unión presenta un mal aspecto, controla el balón durante el entrenamiento de ayer. / J.R.
Juanjo, que podría jugar de inicio si el campo del Real Unión presenta un mal aspecto, controla el balón durante el entrenamiento de ayer. / J.R.
Preparados para el barro

El tiempo en Irún está siendo parecido al de Santander. Es normal. No están tan lejos y ambas ciudades suelen estar bajo los mismos anticiclones, borrascas o tormentas. Lo que toque. A un sitio llegan antes que al otro, pero siempre acaban llegando. Por esa razón, el aficionado del Racing intuye bien lo que ha llovido sobre el campo del Real Unión en las dos últimas semanas. Mucho. Muchísimo. Y no sólo eso, sino que, tras el paréntesis abierto y cerrado el miércoles, ayer volvió a aparecer la lluvia y las previsiones dicen que no va a parar hasta el domingo por la tarde. Es posible que cuando el árbitro del partido entre unionistas y racinguistas decrete el inicio de las hostilidades, la lluvia se detenga para disfrutar del espectáculo. Sin embargo, el daño ya estará hecho y el césped comenzará a ser barro. Eso temen en el vestuario racinguista y por eso están preparando el último partido del año con la certeza de que se van a encontrar con un terreno de juego especialmente pesado.

El Stadium Gal no es El Sardinero. Éste demostró el pasado domingo aguantar como un titán las horas continuadas de lluvia. El partido ante la Real Sociedad B se disputó sobre una superficie encharcada pero no embarrada. El terreno de juego mantuvo en todo momento un aspecto decente aunque eso no impidió que la acumulación de agua terminara marcando el partido. Si toda esa agua acumulada ya fue clave en el partido disputado en Santander, más aún lo será en Irún, donde ya se espera que asome el color marrón que a buen seguro teñirá el partido de un tono añejo que no viene mal recuperar de vez en cuando. Al menos, siempre que uno tenga jugadores que se sepan adaptar a esa circunstancia. El pasado domingo, el Racing ya dio pistas de que sí puede ser capaz de hacerlo. No teme al temporal.

Viadero conoce bien el campo del Real Unión y vaticina una tarde de dura pelea sobre el barro. Y es algo que no quiere que le coja con el pie cambiado. Más aún, en la actual fase que está atravesando el equipo, en la que no consigue enlazar buenos resultados que le animen a no tocar nada. Al contrario. Durante los entrenamientos del miércoles y de ayer jueves, ha dejado ver que tiene varias dudas en un buen número de puestos que, probablemente, no queden resueltos hasta que no lleguen al escenario del partido y comprueben cómo está el terreno de juego.

No todos los jugadores se adaptan igual a un campo blando, pesado y embarrado. Los hay más fuertes y los hay más habilidosos. Y hay que elegir bien. Por ejemplo, el pasado domingo se vio que un futbolista como Quique Rivero, que, además, volvía al equipo titular tras cinco semanas apartado del mismo tras una lesión y dos partidos de banquillo, estaba mucho más condicionado que otros porque sus grandes virtudes quedaron apagadas. Es algo que les sucedió a buena parte de los talentosos jugadores de la Real Sociedad B, que están acostumbrados a hablar un idioma que no se entiende sobre escenarios donde la pelota no rueda como tiene que rodar. Es algo en lo que Viadero no quiere car y por eso tiene un par de planes en la cabeza.

Hay seis jugadores que saltarán de inicio en Irún o no en función del estado que presente el terreno de juego. Son Pau, Juanjo, Héber, César, Quique Rivero y Gonzalo. Estos dos últimos están pendientes de dónde jugará Borja Granero. El capitán tuvo que comenzar a ejercer de central durante buena parte de la primera vuelta por exigencias del guión pero su rendimiento ha sido tan bueno ahí atrás y su progresión tan notable que al entrenador le ha costado devolverle a su puesto natural. Sin embargo, es posible que lo recupere el domingo si la expedición racinguista llega a Irún y se encuentra algo parecido a un patatal. Ahí va a necesitar presencia y fortaleza en la sala de máquinas. Por eso Viadero está probando alternativas. Más aún, sabiendo que no va a poder echar mano de Antonio Tomás, que terminará el año de baja.

En el caso de que el terreno de juego irundarra esté mal, que es lo más probable, será Gonzalo quien esté junto a Miguel Gándara en el centro de la retaguardia. Por lo tanto, Borja Granero subiría al medio campo, donde formaría pareja con Sergio Ruiz, que ya ni aparece por el lateral derecho en los entrenamientos. Por la derecha se mantendría Óscar, que el domingo pasado se adaptó bien al estado que presentó El Sardinero. La novedad llegaría por la izquierda, ya que entraría César en lugar de un Héber que no ha estado a su altura en los dos últimos encuentros. Además, su capacidad para desequilibrar, quedaría mermada sobre un césped cargado de barro y pesadez. En punta de ataque también habría una novedad, y sería la presencia de Juanjo en la delantera para acompañar a Dani Aquino. 

Apostar por el delantero de Ontaneda es lógico porque el juego se haría mucho más directo ante la imposibilidad de rasear y mover la pelota de un lado a otro. Habría que tomar el camino más corto y ahí puede hacerse fuerte Juanjo a la hora de bajar el balón o ganar balones aéreos. Tendría así una nueva oportunidad de demostrar que está capacitado para dar al equipo lo que espera de él en la víspera de que el club contrate a otro ‘nueve’ que pretenden que esté a disposición del entrenador racinguista para el primer partido de la segunda vuelta y del próximo año. Además, César le daría más caballos de potencia a la banda izquierda y Granero un pulmón extra al centro del campo. Sería, en definitiva, un once más ‘guerrero’ y más poderoso físicamente.

La otra alternativa con la que viene trabajando Ángel Viadero por si acaso finalmente no llueve tanto como se anuncia y el campo está más practicable, sería un equipo muy similar al del pasado domingo. De hecho, sería idéntico con la única entrada de Pau en lugar de César. El nojeño se quedó en el banquillo después de cuatro titularidades consecutivas porque el técnico quería comprobar el rendimiento de Óscar como delantero. Y lo cierto es que la comprobación no dio un resultado positivo porque el de Renedo acabó generando mucho más peligro los minutos en los que jugó en banda derecha al final de la contienda que en todo el resto del partido. Por eso volverá a jugar en la posición en la que lo ha venido haciendo desde que se asentó en el primer equipo. El sacrificado sería César, que fue quien jugó en el extremo derecho el pasado domingo ante la Real Sociedad B.

En el resto del once, Granero volvería a hacer pareja con Gándara, que parece el único fijo en el eje de la retaguardia, y Sergio Ruiz con Quique Rivero en la medular. En concreto, sería una apuesta por la continuidad del último partido en casa, en el que todo fue bien menos la finalización. Y para encontrar ésta, el entrenador ya ha buscado de todo y ha probado de todo sin dar todavía con la tecla. Ha de apostar entre lo que tiene y será entre Pau y Juanjo en función de cómo esté el campo.

Y es que, el terreno de juego del Real Unión tiene fama de ser propicio para que el barro asome. El campo está situado junto al río Bidasoa y eso condiciona el césped sobre el que habitualmente se ponen en juego los puntos. Parece que no están conectados, pero lo están porque condiciona el sustrato de la tierra sobre la que aparece el césped irundarra. En concreto, hace que la humedad aparezca mucho más rápido y que a poco que llueva el terreno de juego se vuelva blando. Por eso la propia experiencia de Viadero le invita a tener a sus jugadores preparados para lo que se puedan encontrar.

El Racing ya demostró el domingo pasado saber desenvolverse bien en escenarios duros y pesados y confía en repetirlo también en Irún. Para ello, tiene claro que deberá apostar por un juego directo sin medias tintas que ya ha enseñado en otros partidos a domicilio disputados hasta la fecha. Si algo imponía respeto en el grupo segundo cuando el conjunto cántabro conoció que le tocaría jugar allí eran los desplazamientos y los partidos en los campos del País Vasco. El de Irún y bajo las condiciones que se esperan es el paradigma de todo ello. Lo bueno es que el Mirandés también tendrá que jugar en un territorio complicado. Le toca hacerlo en Gernika, donde los problemas serán otros y no el barro. Los vizcaínos están en plena racha y, de hecho, son quienes a día de hoy ocupan la quinta plaza de la clasificación. Van de menos a más y confían en poder mantener su buena dinámica ante el líder. Eso permitiría al Racing acortar distancias para despedir el año, lo que le vendría ideal para salvaguardar su salud mental.

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