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El Diario de Cantabria

RACING

Un partido de presiones

El racing está trabajando una presión adelantada para impedir que el celta b esté cómodo sobre el césped. La segunda mejor delantera del grupo se medirá a la mejor defensa

Un partido de presiones

El partido del próximo domingo en El Sardinero es un partido de altos vueltos. El segundo contra el tercero. Dos rivales con las miras altas y el objetivo puesto en el ascenso. Sólo vale eso. No hace falta explicar las motivaciones racinguistas mientras que a muchos ha sorprendido la ambición con la que se ha tomado el Celta B la temporada. Es un filial que no se conforma con cumplir con la función de dotar de jugadores al primer equipo, sino que quiere jugar en la categoría de plata la próxima temporada y que, para ello, ha logrado una buena colección de jugadores con kilómetros ya en Segunda B y que, aunque algunos saben que tienen cerradas las puertas del primer equipo, siguen en el segundo porque éste quiere crecer. 

El mejor ejemplo de esto último es un Borja Iglesias al que hace tiempo que se le queda pequeña la categoría de bronce. Ha completado ya tres pretemporadas con el primer equipo pero nunca se ha quedado en éste. Además, la Segunda División le reclama pero el Celta, a pesar de que no le ve como delantero para jugar en Primera, se resiste a desprenderse de él al tener la certeza de que puede ser una figura importante en la lucha por el ascenso. Y lo está siendo. La actual está siendo su mejor temporada y a día de hoy lidera la tabla de goleadores al haber celebrado ya trece, que son los mismos que ha marcado Benja, de la Cultural, y uno menos que Dani Aquino y un Joselu que cotiza claramente al alza.

Al frente del Celta B está Alejandro Menéndez, un entrenador con un fugaz pasado racinguista. A él se encomendó Emilio de Dios cuando fue fichado como director deportivo para intentar frenar el descenso del Racing a Segunda B. Lo cierto es que el entonces presidente verdiblanco, el ínclito Harry, soñaba entonces con una remontada y con luchar aún por el ascenso a la máxima categoría. Y eso no sucedió, claro. Al contrario. El equipo bajó todavía más abajo poniendo fin a la era De Dios, Menéndez y, con el tiempo, también a la de Harry.

Con todo, el entrenador asturiano siempre se ha caracterizado por el buen trato de balón que promulgan sus equipos. Y eso es algo que está consiguiendo en un Celta B que, si le dejan, es capaz de enseñar un juego tan bueno como vistoso. Le gusta iniciar el juego desde su propio campo aunque tampoco como un principio irrenunciable. Se adapta a la situación que demande el partido y también sabe exprimir al máximo la velocidad de sus atacantes para coger al contrario a la contra. Así, para evitar que haga su juego, la intención del Racing va a ser provocar que el cuadro vigués deba apostar por lanzar el balón en largo.

En los entrenamientos desarrollados hasta la fecha, sobre todo en el del martes, se ha percibido cómo Ángel Viadero ha intensificado el ensayo de la presión en campo contrario. Esto tiene una doble finalidad: por un lado, impedir que el rival haga su juego y se muestre más incómodo sobre el terreno de juego y, por otro, intentar robar cerca del área contraria para coger al contrincante con el pie cambiado. Es algo que viene trabajando el Racing esta semana y en lo que está incidiendo para intentar sorprender al equipo gallego. Para llevarlo a cabo, el técnico necesita reactivar a Caye o lanzar una nueva apuesta en la delantera porque al onubense le cuesta ir a la presión y a menudo queda patente que ha de ser Aquino quien le empuje a dar un paso al frente y mostrar intensidad y agresividad.

Lo malo es que al Celta no sólo le gusta jugar, sino que también sabe presionar bien. Por eso el Racing también está trabajando estos días la salida del balón. Ahí es Samuel quien suele echarse encima esa responsabilidad pero va a necesitar la ayuda no sólo de su compañero en el centro de la retaguardia, sino también de los medio centros, que son, en definitiva, los encargados de repartir el juego y decir por dónde y a qué velocidad se juega. Ante la calidad y la velocidad que tiene el filial celtiña arriba, será aún más importante que otros días no perder balones en la zona ancha del campo.

De este modo, el domingo se plantea un partido de presiones encontradas del que saldrá mejor parado quien mejor sepa salvarlas. Será un encuentro que pondrá en juego puntos decisivos entre dos aspirantes al título que al Racing le puede servir para alejar a siete a su rival. De lo que nadie duda es de que será una buena prueba de fuego para evaluar el estado de forma verdiblanco. Delante tendrá a un equipo con dos jugadores que están mostrando cierta facilidad para marcar goles. Uno es el citado Borja Iglesias y el otro es Hicham, que ha marcado nueve. De hecho, el conjunto gallego es el segundo máximo artillero del grupo con 36 tantos, que son doce menos que los de la Cultural pero diez más de los que ha marcado el Racing. De hecho, sólo se ha quedado tres partidos sin conseguir marcar un gol.

Osasuna B (0-0), Ponferradina (1-0) y Cultural (0-1) son los únicos equipos que han conseguido que el Celta B no marque. Mientras, el Racing presume de haber dejado su portería a cero en diez de los veinte encuentros que ha disputado, que es algo que no puede decir nadie más. Es el menos goleado del grupo y el segundo menos (sólo por detrás del Albacete) de toda la categoría. Por lo tanto, se medirán frente a frente no sólo dos maneras de presionar en campo rival, sino también uno de los mejores ataques contra la mejor defensa. Es, en definitiva, un encuentro repleto de atractivos que dará inicio a la fase más complicada del calendario para el cuadro racinguista.

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