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El Diario de Cantabria

RACING DE SANTANDER

Mal momento para un histórico

El Real Unión fue en su día una potencia futbolística, cofundador de la liga y poseedor de cuatro copas. Hoy vive bajo una gran deuda y recibirá al Racing tras sumar un punto de 18.

José Luis Ribera lleva un partido en el banquillo del Real Unión. / MD
José Luis Ribera lleva un partido en el banquillo del Real Unión. / MD
Mal momento para un histórico

Un Real Unión - Racing es un clásico en toda regla. Hay que decirlo más. Se trata de dos clubes históricos y centenarios, dos cofundadores de la liga española que el domingo se van a ver las caras por primera vez en mucho tiempo gracias a que en las últimas décadas ambos han vivido realidades bien diferentes. El equipo de Irún se ha convertido en todo un clásico de la Segunda División B mientras que el de Santander ha estado coqueteando más tiempo con la élite que con las categorías más periféricas. Lo cierto es que esto último cuesta cada vez más decirlo, ya que el conjunto cántabro se ha pasado cuatro de los últimos cinco años en la división de bronce.

El Real Unión fue uno de los clubes que abrió camino al fútbol en territorio español, uno de los dominadores del norte con títulos importantes en sus vitrinas. Fue toda una referencia de principios del siglo pasado quizá por su cercanía e influencia con Francia, a donde llegó antes el deporte que lo cambiaría todo. En un principio, había dos grandes equipos en la localidad fronteriza. Uno era el Racing de Irún y otro el Sporting de Irún. Tanta reputación se ganaron que, cuando en Santander comenzaron a dar sus primeros pasos en 1913, se fueron hasta la localidad guipuzcoana con la intención de adquirir el equipaje del poderoso equipo que tenía su mismo nombre. Sin embargo, cuando estaban allí, vieron la del Sporting y les gustó más. Y fue la que adquirieron. Por eso vistieron de rojiblanco en sus primeros años con aquella elástica que fue recordada en la temporada del Centenario.

Fue en 1915 cuando nace el Real Unión como tal tras la unión del Racing y el Sporting. Hasta cuatro copas del Rey llegó a acumular el conjunto irundarra convirtiéndose en una referencia que comenzaría a desinflarse en la década de los treinta. Hace ya mucho tiempo. El poderío se lo fueron llevando los equipos de las capitales y por eso Irún fue perdiendo fuerza en favor de San Sebastián. Le tocó vivir en un segundo plano en el que se llegó a amoldar bien. Sin embargo, ahora vive tiempos duros ahogado por una deuda ciertamente complicado de sostener en Segunda División B.

Dos millones. No corren buenos tiempos para el histórico Real Unión ni en el plano económico ni tampoco en el deportivo. De hecho, si hoy sobrevive es gracias a la respiración asistida y al apoyo que le brinda la Real Sociedad, club con el que tiene un convenio que hace tiempo dejó pequeño. La realidad le ha superado y la ayuda de los blanquiazules ha ido superando lo previsto inicialmente. Incluso le ayudó a alcanzar la cifra de 200.000 euros que tuvo que depositar en la AFE como castigo por no cumplir con sus jugadores. Es una cantidad que deberá mantener durante cinco años y que a punto estuvo de tener que ejecutar el verano pasado tras la denuncia de 16 futbolistas de su plantilla.

La deuda que acumula el Real Unión llega a los dos millones de euros aunque asegura que tiene un plan de viabilidad que le permitirá ir reduciéndola a 200.000 euros por temporada. El problema es que ese plan ha de ejecutarlo haciendo frente, a su vez, a tres préstamos que ha tenido que conseguir para cumplir con amplios y recientes agujeros. El último fueron los 135.000 euros correspondientes a cuatro mensualidades de los 16 futbolistas citados con los que cumplió sobre la bocina. Debía llegar a un acuerdo con ellos antes del treinta de junio y consiguió el dinero el día 26. La sombra de la Tercera División rondó durante semanas por Irún.

Ese fantasma del descenso se presentó tras una campaña en la que reinó la ilusión durante muchos meses. El Real Unión pasó buena parte del campeonato en posiciones de playoff pero se desfondó en los últimos meses hasta quedarse sin premio. Una vez conocidas las denuncias de aquellos 16 jugadores, quizá se encontró una explicación a semejante bajón de rendimiento. El caso es que el club irundarra libró y pudo comenzar a construir un nuevo proyecto. De nuevo recibió ayuda de la Real Sociedad, que incluso le cedió al entrenador al que encomendaría su proyecto.

El elegido fue Asier Santana, que comenzó bien pero que, de pronto, entró en un túnel del que no supo librar a su equipo, por lo que terminó destituido la última semana de noviembre. La peculiaridad fue que el finiquito se lo pagó la Real y no el Real Unión. A partir de ahí, los irundarras buscaron un sustituto y lo encontraron en un tipo experimentado y que durante años fue asistente tanto de Miguel Ángel Lotina como de Asier Garitano. Se trata de Jose Luis Ribera, que siguió el partido contra el Mirandés desde el palco horas antes de firmar su contrato y que se estrenó la semana pasada en Mareo contra el Sporting B. Ambos partidos los perdió el bando guipuzcoano. Y es que, suma una racha penosa tras haber sumado un solo punto de los últimos 18 posibles, lo que le ha hecho cambiar de objetivo. Partió mirando hacia arriba pero ha llegado al ecuador del campeonato con el agua al cuello.

El Real Unión recibirá al Racing como el peor equipo del grupo en el último mes. Necesita cortar su racha negativa como sea y con ese hambre debrá jugar un conjunto cántabro al que tampoco le sobra nada. Ambos están necesitados en busca de sus respectivos objetivos, lo que hará que tenga mucho ganado quien marque primero, ya que no sólo tomará ventaja, sino  que insuflará una buena dosis de ansiedad en el rival.

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