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El Diario de Cantabria

RACING

Lentes nuevas para mirar la situación en la que estamos

Tras la victoria de Mmiranda, el Racing afronta la semana en una situación opuesta a la que tenía hace sólo quince días. dos victorias consecutivas han bastado para cambiarlo todo. 

  • El envite del domingo supone una gran oportunidad.
Sergio Ruiz y César Díaz, durante el partido del pasado domingo en Anduva. / lof
Sergio Ruiz y César Díaz, durante el partido del pasado domingo en Anduva. / lof
Lentes nuevas para mirar la situación en la que estamos

Ni siquiera las aspirinas curan más que las victorias. Éstas lo son todo en el fútbol. Un equipo, y sobre todo un entrenador, valen lo que vale su último resultado. No hay más. Por eso todo parecía estar perdido hace sólo quince días, después de volver de Getxo con el rabo entre las piernas, y todo parece ser ahora un campo abierto de grandes esperanzas a conquistar. Las victorias por la mínima contra el Gernika y, sobre todo, el Mirandés lo han cambiado todo. Quienes aprovecharon para sacar sus sables y hacer ruido han tenido que esconder su munición y ahora todo parece verse con unas lentes diferentes. Ha salido el sol y delante se aprecia un partido ante el Sporting B que puede hacer que el contador se ponga prácticamen- te a cero. Si el Racing es capaz de ganar, comenzará otro partido. Y el bando verdiblanco lo afrontará rearmado.

El equipo de Viadero ha sido capaz de remontar al Mirandés ocho puntos en cuatro partidos, lo que, sobre todo, habla de la incapacidad del equipo burgalés en este último mes. Ahora va a por el filial asturiano, que parece no flojear pero que si sucumbe en El Sardinero el próximo domingo se quedará a sólo dos puntos de un equipo que estará avanzando de menos a más y que se sentirá resucitado después de que alguno le hubiera enterrado. Y eso siempre refuerza. Por otro lado, está la posibilidad opuesta, que es una derrota ante el segundo equipo rojiblanco. Eso volvería a complicar el escenario porque volvería a ale- jar el primer puesto a los mismos ocho puntos con los que comenzó diciembre. He ahí la trascendencia que ha adquirido un partido al que no debería faltar nadie.

Ganar el domingo al Sporting B, que parece lanzado por mucho que nadie parezca tomarle demasiado en serio y por mucho que, viendo la dinámica del primer equipo, sean muy reducidas sus opciones de ha- cer uso del ascenso por mucho que se lo ganara en el terreno de juego, no sólo confirmaría la recuperación del Racing, sino que le pondría ante un escenario apetecible. Le permi- tiría haber librado el exigente mes de enero con buena nota, habría confirmado que también es capaz de ganar a rivales directos y que su candidatura al liderato es de verdad. Y retomaría en febrero la competición con un nuevo partido en casa, con un calendario por delante con aspecto de asequible y disponible para enlazar una buena racha y, lo que es importante, con una plantilla reforzada.

El club cántabro salió al merca- do de invierno con el firme objetivo de reforzar un ataque que no estaba funcionando. No era poderoso y necesitaba que lo fuera. Y ya lo ha conseguido atando primero a una promesa por demostrar, como es Franco Acosta, y después a toda una realidad en quien hay muchas esperanzas depositadas, como es Borja Lázaro. A falta de lo que pue- da suceder en esta última semana de mercado, se puede decir que el Racing ha logrado su objetivo y que amenaza con ser un equipo diferente a partir de ahora y, sobre todo, con pólvora arriba, algo que le ha venido haciendo falta.

Sobre todo, ha quedado al descu- bierto su incapacidad para marcar goles de manera fluida en sus últimos partidos en casa. Al Tudelano y a la Real Sociedad B les debió golear y firmó dos empates y, aunque al Gernika por fin le ganó, lo hizo sufriendo y pidiendo la hora por su incapacidad para haber marcado al- guna de las clarísimas ocasiones de las que dispuso. Un equipo que quie- re mirar alto ha de infundir respeto en las dos áreas y, partiendo de que el comportamiento y los números defensivos están siendo buenos, la necesidad estaba arriba. Ahora sólo queda confirmar que se ha acertado con las incorporaciones.

Lo cierto es que, entre una cosa y otra, el aire que respira el equi- po parece ser otro bien diferente al que respiraba hace sólo quince días, después de haber vuelto de Getxo. El mismo Ángel Viadero vivió entonces horas delicadas en las que su nombre se puso encima de la mesa. Su puesto pendió de un hilo y no eran pocos los que pedían su cabeza, pero aguantó un partido más. Y ahí comenzó a dar la vuelta a la tortilla, maniobra que quedó confirmada con el buen partido de Anduva. Ahora queda disfrutar de ella si el conjunto cántabro es capaz de redondear la maniobra con una victoria el próximo domingo contra un equipo que está rindiendo a un enorme nivel.

Lo hecho en Miranda es un buen punto de partida. Tras más de año y medio con Viadero al frente del proyecto deportivo, todo aficiona- do verdiblanco sabe ya el tipo de entrenador que tiene su equipo. A nadie le sorprende su filosofía y su idea de entender el fútbol. Lo malo, por encima de discusiones de si es una buena o una mala apuesta o si visualmente es atractiva o no, era que esa teoría no se estaba plas- mando sobre el terreno de jugo. En Anduva sí. El Racing se reencontró consigo mismo y completó un parttido que confirmó que puede ser un equipo fiable.

Fue, sobre todo, un partido muy serio con un planteamiento sobrio que quiso explotar las mejores virtudes del equipo. El conjunto cántabro se colocó sobre el terreno de juego de manera inmejorable con- siguiendo que el Mirandés fuera in- capaz de trenzar jugadas con fluidez. De hecho, sólo logró meter el miedo en el cuerpo racinguista con su arreón final, en el último tramo del partido y gracias a balones di- rectos y en largo con los que por fin pudo aparecer Diego Cervero. Durante el resto del encuentro, los hombres de Pablo Alfaro manejaron la posesión pero no tuvieron el control del partido. Éste fue del equipo verdiblanco, que dio lo mejor de sí en la primera media hora de partido y en los primeros compases del segundo tiempo. Ahí tuvo ocasiones para haber matado el partido pero no lo consiguió.

Estar bien plantado atrás y, a partir de ahí, aprovechar la mínima ocasión que haya para enlazar una rápida transición ha sido siempre la mejor arma del equipo de Viadero, que desprecia la posibilidad de dar más pases de los necesarios para llegar al área rival. Si puede hacerlo con dos, mejor que hacerlo con cinco. Así funciona su pensamiento y el domingo así lo hizo. Sobre todo, fue capaz de poner en práctica de manera notable la primera parte del funcionamiento de la maquinaria mostrando esa solidez en su propio campo que consiguió que el Mirandés viviera una mala tarde en su propio campo.

El Racing ya había tenido buenos momentos a lo largo de la primera vuelta a los que no había sacado tanto fruto como en Anduva. Entonces, como siete días atrás ante el Gernika, sí aprovechó esos minutos de inspiración para marcar un gol que le valió los tres puntos. Y el autor de esos dos tantos que lo han cambiado todo ha sido el mismo jugador, un César que se ha conver- tido en la solución que venía buscando Ángel Viadero. El técnico se había pasado meses realizando un casting para encontrar un compañero válido a Dani Aquino y, finalmente, lo ha encontrado en un jugador que por fin parece recuperado de esa grave lesión que sufrió el curso pasado que le dejó en blanco prác- ticamente más de medio año. Fue un jugador importante antes de la misma y amenaza con volver a ser- lo a partir de ahora.

César ha aportado al equipo ver- diblanco la presencia en el área que le estaba faltando. Está en posición de remate y remata. De hecho, ante el Gernika no sólo marcó, sino que perdonó un gol impensable, estampó un balón a la madera y dispuso de un par de contragolpes con los que pudo haber aumentado su cuen- ta goleadora. Y eso era importante para él sabiendo que han llegado refuerzos al Racing para jugar en la delantera. Todos tienen claro que un futbolista como Borja Lázaro ha llegado a la plantilla verdiblanca para jugar y disponer de minutos pero se antoja difícil que, de partida, Viadero altere ante el Sporting B una delantera que le está funcionando. Más aún, sacrificar a un jugador que ha marcado tres goles en tres partidos, que está en racha y que ha sostenido a su equipo. Decidir estas cosas es, en el fondo, la parte negativa de que las cosas, de pronto, comiencen a ir bien y ya ni siquiera haya nadie en la enfermería. Obliga al entrenador a tener que elegir, lo que conlleva descartar. El primera damnificado fue Javi Cobo el día del Gernika y el segundo Pau, que no viajó a Miranda. De cara al fin de semana, con la vuelta de Granero y la segura entrada en convocatoria de Borja Lázaro, aún habrá más nombres llamativos saliendo de la convocatoria. Y éstos tendrán que salir de entre los atacantes porque en defensa sobran pocas cosas. La competencia es máxima y eso también ha de notarse.

 

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