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El Diario de Cantabria

RACING

Jon Ander: «No voy a pedir perdón»

  • Jon Ander vuelve el sábado a Amorebieta, el lugar donde se ganó fichar por el racing.
  • Asegura que será un partido especial pero que no tendrá problema en celebrar los goles.
  • Avisa de la importancia de las segundas jugadas en urritxe
Jon Ander volverá el sábado a Urritxe, el campo donde le marcó su primer gol al Racing cuando defendía los intereses del Amorebieta. / j. r.
Jon Ander volverá el sábado a Urritxe, el campo donde le marcó su primer gol al Racing cuando defendía los intereses del Amorebieta. / j. r.
Jon Ander: «No voy a pedir perdón»

Hace poco más de dos años, Jon Ander estaba en Preferente. A pesar de que había marcado 21 goles y de que se había convertido en el máximo goleador de Tercera División, su equipo había perdido la categoría y a él nadie le llamaba. Confiaba en que semejante registro goleador le diera para que alguien le ofreciera una oportunidad en Segunda B, pero el teléfono no sonaba. Parecía decidido entonces a dar un paso atrás y a quedarse en el equipo vitoriano. Sobre todo, por hacer algo de deporte y centrarse en su carrera como maestro o profesor de educación física de secundaria, ya que está titulado para ejercer ambas profesiones. Sin embargo, por fin le hicieron una propuesta que le motivó. El Beasain le invitó a sumarse a un proyecto que tenía buena pinta y el ariete alavés aceptó dando continuidad a lo hecho la campaña anterior. Con el bando guipuzcoano, marcó 22 goles y entonces por fin sí recibió la llamada de un Segunda B como el Amorebieta, donde no notó el salto de categoría, donde anotó quince tantos y donde llamó la atención de todo un Racing, que incluso pagó casi treinta mil euros por hacerse con sus servicios el pasado verano.

La vida se ha acelerado para Jon Ander, que está disfrutando de un nuevo tiempo al que se niega a poner techo a los 28 años. No le han regalado nada. Todo se lo ha tenido que ganar y por eso tiene bien claro que no debe nada a nadie. No es de firmar hipotecas, sino de pagar al contado. Y si el sábado Iván Ania le suma de nuevo a un once inicial del que ya lleva demasiado tiempo alejado y marca, lo celebrará con naturalidad y expresando la alegría que para todo delantero produce marcar. «No voy a pedir perdón», adelanta. Prefiere no contenerse y dejar salir la satisfacción por los deberes bien hechos aunque también admite que es muy posible que tampoco los celebre «con el entusiasmo de otros partidos». Y es que, en el fondo vuelve a la que fue su casa durante diez meses y donde dejó algunos buenos amigos con los que también mantiene contacto. Lo bueno es que tiene la certeza de que ellos mismos comprenderán que, «al final, un gol es un gol y a todo el mundo le gusta meterlo». 

A Jon Ander no le vendría mal. El hecho de jugar en un campo cuyos misterios conoce bien y que, además, amenaza con condicionar el partido y el juego que se practique durante el mismo, le puede dar una ligera ventaja para volver al once. El futbolista vasco se lesionó en El Molinón y, desde entonces, lleva prácticamente un mes en el dique seco. Primero recuperándose, después descansando y, por último, en el banquillo. Y es que, Iván Ania dio primero dos oportunidades de jugar de inicio con el nueve a la espalda a César Díaz y después ha sido Dani Segovia quien ha enlazado otro par de encuentros saltando de inicio. En el primero de ellos marcó y eso le dio legitimidad para tener continuidad contra la Gimnástica, ante quien, además, sus aptitudes podrían ser más valiosas que las de Jon Ander, que entró a falta de apenas diez minutos para el final. En Urritxe ya se abre un nuevo melón y Ania, que tampoco regala nada, podría optar por el alavés, que terminó sus últimos partidos como titular dando síntomas de agotamiento  en los tramos finales de los partidos pero que, tras parar durante prácticamente todo noviembre, le debería toca estrenar motor nuevo.

Admite el delantero vasco que, para él, sería «especial» jugar contra el Amorebieta por haber jugado allí el curso pasado, cuando, además, fueron capaces de completar «un año muy bonito allí». Asegura que mantiene «grandes amigos» de su corta etapa como jugador azulón y ya anuncia que hará «lo posible» para estar en el once inicial que salte a jugar en Urritxe. En ese sentido, tampoco cambia gran cosa su rutina de cada semana.

Conocer bien los secretos de Urritxe juega a su favor. Sobre todo, porque el campo es siempre una baza que juega a favor del Amorebieta. Y Ania cuenta en sus filas con un jugador que no comenzaría el partido en inferioridad en ese sentido. Jon Ander ya advierte de que se trata en terreno de juego que suele estar «muy húmedo» y que, «a poco que caiga agua, se encharca y se embarra». Y para finales de semana anuncian lluvia, por lo que toca jugar con los neumáticos de piso mojado. Aún así, también reconoce que, por lo que ha podido hablar con algunos de quienes fueron sus excompañeros y por los vídeos que ha podido ver, ha percibido que el césped está «mejor que el año pasado», cuando, como él mismo reconoce, estuvo «bastante mal». Sobre todo, en las fechas en las que le tocó acudir al Racing, a quien él se encargó de sentenciar con un solitario gol que dejó los tres puntos en casa después de que el equipo verdiblanco se mostrara incapaz de dar una buena imagen. «Dependerá mucho de cómo avance la semana porque es verdad que es un campo que coge mucha agua», resume el delantero.

Entre el previsiblemente pesado terreno de juego y el libro de estilo que acostumbra a usar el Amorebieta, todo apunta a que se viene un partido difícil con mucho juego aéreo o, cuanto menos, directo. Y al Racing se le ha atragantado en alguna ocasión un fútbol del que pretende huir pero al que ha de mirar a los ojos cuando sabe que está encuadrado en el grupo segundo. No es descartable que tenga que echar mano de un plan B, algo que, como también reconoce Jon Ander, es algo que «en otros partidos ha costado pero que hay que saber coger porque hay campos en los que no queda otra». Con todo, recuerda que el equipo verdiblanco ya ha demostrado en varios momentos que es capaz de adaptarse a diferentes escenarios y a distintas circunstancias y Amorebieta no debería ser una excepción. «Poco a poco, estamos cogiendo todos los registros y mejorando en todo», asegura el delantero alavés. Y no queda otra porque tienen claro en el vestuario que «no todos los partidos van a ser como los de El Sardinero, donde siempre intentamos jugar todos los balones. «Hay que adaptarse a cómo es el campo y a cómo juegue el rival intentando siempre ser nosotros mismos», insiste el atacante verdiblanco.

Recuerda Jon Ander que el Amorebieta siempre mantiene «una misma idea de juego» y que, por lo tanto, todas las temporadas «juega parecido» independientemente de quién esté al frente de la nave. Al final, recuerda que, aunque haya cambios en la plantilla, «los jugadores vienen a ser de un perfil similar, por lo que el estilo y la forma de jugar y de afrontar los partidos suele ser la misma». Ahora es Iñigo Vélez quien está al frente del equipo azulón y el delantero del Racing recuerda que, aunque a principios de curso intentó «jugar un poco más, luego se dio cuenta de que quizá con un fútbol directo podía rascar un poco más». Y en eso está. En este sentido, la biografía del conjunto vizcaíno en el presente curso podría asemejarse a la de la Gimnástica, que fue el rival del Racing el pasado domingo.

Los hombres de Iván Ania tienen claro que, como recuerda Jon Ander, han de ser «fuertes en las segundas jugadas» porque es en esa faceta del juego donde se suele desnivelar la balanza en partidos como el que, a priori, le espera al Racing el próximo sábado. El propio delantero vasco del conjunto cántabro recuerda que el Amorebieta, «gane o no gane la primera jugada, le gusta coger la segunda, llevar el balón a banda y poner desde ahí centros laterales». «Es lo que intentan hacer siempre», confirma. El equipo verdiblanco ya lo sabe y ha de estar preparado para ello.

Lo cierto es que Amorebieta y Racing comparten categoría pero viven en realidades distintas. Jon Ander, que ha estado en las dos plazas, así lo reconoce. «Son dos mundos completamente diferentes en todo», asegura. Remarca que el vizcaíno es «un club humilde y de pueblo, que también tiene sus cosas buenas». Mientras, el cántabro, en el que está ahora, «está en una división en la que no tenía que estar por repercusión, medios y todo lo que tiene detrás». Por eso admite que el pasado verano dio «un gran salto» al aceptar la propuesta racinguista y ahora sólo espera estar a la altura de la confianza que le mostraron quienes estuvieron dispuestos a pagar un traspaso por él para tenerle en su equipo.

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