14.12.2018 |
El tiempo
Viernes. 14.12.2018
El tiempo
El Diario de Cantabria

RACING - GIMÁNSTICA

Iván Ania: «Ha sido uno de nuestros peores partidos»

Iván Ania apareció en sala de prensa con la voz castigada, lo que ya daba pistas sobre lo que había tenido que gritar y, por tanto, sobre lo que había intentado corregir desde la banda.

Iván Ania y Pablo Lago, que son buenos amigos, intercambiando impresiones antes del partido. / J.R.
Iván Ania y Pablo Lago, que son buenos amigos, intercambiando impresiones antes del partido. / J.R.
Iván Ania: «Ha sido uno de nuestros peores partidos»

Y es que, no tuvo reparo en admitir que lo mejor del partido de ayer contra la Gimnástica «fue el resultado» porque significaba mantener la impoluta racha del equipo en su campo, reencontrarse con la victoria tras el empate en Tudela y aumentar incluso el colchón respecto al segundo. Sin embargo, reconoció que había sido «uno de los peores partidos» de los suyos hasta la fecha porque no habían estado «cómodos en ningún momento».

Sabían Iván Ania y sus hombres el tipo de partido que les iba a plantear la Gimnástica y lo habían preparado, pero, a la hora de la verdad, las cosas no salieron como en la pizarra. «No fuimos capaces de desordenar al rival y, al final, nos hemos ido con los tres puntos pero también con la sensación de que podíamos haber estado mucho mejor», resumió el entrenador asturiano.

El partido cambió tras el descanso e Iván Ania explicó lo sucedido así: «No nos metimos nosotros atrás, sino que nos metieron ellos». Puso, de este modo, en valor el partido completado por la Gimnástica, ya que dejó bien claro el entrenador verdiblanco que su intención fue la de ir «a por el segundo gol», pero no lo encontraron. «En la primera parte, ellos estuvieron muy replegados y a nosotros nos costó encontrar a Álvaro (Cejudo) y a Enzo», admitió. Todo ello, a pesar de tener claro que el Racing había sido «superior» en esos 45 minutos iniciales. Sobre todo, porque había tenido «más el balón, pero sin generar peligro suficiente».

El cambio llegó una vez que los jugadores pasaron por vestuarios. Recordó Ania que la Gimnástica retomó el partido con un par de jugadas «con secuencias de pases muy largas» en las que sus hombres no fueron «capaces de quitarles el balón». Eso fue cambiando la dinámica del encuentro y haciendo que, mientras unos tiraban hacia delante, otros lo hicieran hacia atrás. Con todo, ese mayor dominio gimnástico tampoco aportó demasiada productividad ofensiva porque el equipo de Pablo Lago «no tiró a puerta». Fue un dominio sin sustancia.

Ania cree que su equipo no respondió a lo que exigió el rival porque sus hombres jugaron «muy lentos». «Los medio centros no dieron rapidez al juego y condujeron mucho el balón. Queríamos superar las líneas en conducción cuando delante teníamos a un rival muy bien armado ante el que debíamos circular rápido el balón de lado a lado mientras que nosotros quisimos encontrar a los que jugaban entre líneas de primeras», subraya. Y eso, en su opinión, es un error porque considera que para derribar una muralla «hay que dar dos vueltas de un lado para otro». «Hoy (por ayer) no hemos hecho un buen partido», sentenció.

A la hora de buscar esa fluidez en la sala de máquinas, apostó por Rafa de Vicente porque es un jugador que «lleva muy bien el balón de una banda a otra con cambios de orientación y que, además, tiene un buen golpeo». Sin embargo, no terminó de darle lo que demandaba el partido. Quizá Quique Rivero hubiera sido más apropiado para un partido como el de ayer pero tampoco lo vio del todo así. Explicó que les está alternando y que el cabezonense venía de jugar dos partidos seguidos porque ante el Bilbao Athletic habría brillado a gran altura y creyó apropiado darle continuidad en Tudela.

No se mojó Iván Ania sobre si el gol había sido mano o no pero sí explicó esa trifulca que hubo en el primer tiempo generada por la orden que él mismo dio a Julen Castañeda de seguir jugando y no echar el balón fuera a pesar de que Fer estaba tirado en el suelo. El técnico explicó que los futbolistas tienen el mandato de «no tirar el balón». «Si quieren, que lo tiren ellos, nosotros no», añadió. Y precisó después un poco más: «Nosotros no tiramos el balón fuera a no ser que veamos que ha sido por algo de gravedad y el jugador puede estar lesionado».

Comentarios