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El Diario de Cantabria

ROBERTO GARCÍA

El tropiezo que no se ve

En el Racing tienen la certeza de que, ganando los cuatro partidos que quedan, terminarán campeones. Necesitan un fallo de un celta b que está pasando por encima de sus rivales.

Sergio Ruiz, durante el partido ante el Celta B en El Sardinero que puede resultar decisivo. / J.R.
Sergio Ruiz, durante el partido ante el Celta B en El Sardinero que puede resultar decisivo. / J.R.
El tropiezo que no se ve

El Racing no depende de sí mismo, sino de ganar todos los partidos que quedan hasta que se baje el telón y de esperar a que el Celta B se deje algo por el camino. No necesita demasiado. Sólo un empate o un pequeño traspié que abra la puerta del liderato al conjunto cántabro, que desde hace tiempo ya sabía que no le valía ningún doble o triple empate. A día de hoy tiene los mismos puntos que el conjunto gallego pero está en un segundo plano por culpa de los resultados obtenidos en los duelos directos. El empate a uno de Barreiro y, sobre todo, la derrota por la mínima en El Sardinero (0-1) han dejado lastrado a un equipo verdiblanco que ha de viajar con el transistor.

En el seno del vestuario racinguista hay plena confianza en que, ganando todos los partidos que quedan, serán campeones. Así lo expresó incluso José María Lana, mano derecha de Ángel Viadero, durante la comparecencia de prensa tras la contundente victoria ante la Arandina. Sin embargo, viendo la velocidad de crucero con la que está avanzando el equipo pilotado por Alejandro Menéndez, se antoja muy complicado pensar en que puedan dejarse puntos en algún lado. Están volando y no sólo llevan dos meses y medio sumando de tres en tres, sino incluso marcando goles con una tremenda facilidad.

Lo bueno es que el Racing está aguantando ese ritmo. Si el Celta B ha encadenado nueve victorias consecutivas, el conjunto cántabro ha ganado nueve de sus últimos once encuentros. Y en los dos en los que no ha conseguido llevarse todo el botín, ha firmado sendos empates. El primero de ellos fue en Valladolid y el segundo en el campo del líder. Ambos resultaron dolorosos por motivos diferentes. Especialmente el primero al consumarse en un partido que estaba ganado no sólo por haberse adelantado el equipo verdiblanco en el marcador gracias a un gol de Israel Puerto, sino porque el rival se había quedado con diez. Sin embargo, una serie de errores continuados permitieron a los pucelanos firmar las tablas y hacer perder al Racing dos puntos que ahora echa mucho de menos.

Parecía imposible que los dominadores del grupo repitieran una segunda vuelta como la primera, pero están consiguiendo mantener el ritmo. Si el conjunto cántabro había sumado 34 puntos a estas alturas de la primera mitad de la competición, ha sumado 36 en la segunda. Va todavía más rápido y todo apunta a que la diferencia aumentará en este último tramo de competición. En los cuatro partidos que quedan, el Racing sólo se dejó puntos en Mutilva y, de repetir esa historia, perdería sus opciones de ser primero porque el Celta B amenaza con no dejar nada por el camino. Quien quiera terminar en lo más alto no tiene derecho a dejarse nada en el plato.

Lo cierto es que los dos están llegando a la recta final del campeonato lanzados. El récord de los 82 puntos va a quedar hecho añicos. Cuentan con 77 cada uno y todavía quedan doce por disputarse. Y hay quien apuesta a que se los quedarán todos, lo que les llevaría a los 89. Una locura que puede hablar de la enorme calidad de los equipos (a los que habría que sumar a la Cultural) o bien de la baja calidad media del grupo. Que cada uno elija. Quizá sólo se pueda salir de dudas cuando toque medirse con contrincantes de otros grupos.

El Racing ha dejado atrás sus problemas para marcar goles con cierta alegría. El destape se produjo tras el descanso del partido ante Osasuna B. A ese momento llegó el conjunto cántabro perdiendo 0-1 y acabó ganando 4-1. Tras esa goleadora segunda mitad, el conjunto cántabro ha sumado 22 goles en ocho partidos, lo que da un promedio de 2,75 por jornada. Y a estos números hay que añadir que en medio de este trayecto ha estado la parada realizada en el Reino de León, donde los dos rivales firmaron tablas a cero. Desde ese día, el acierto se ha multiplicado marcando trece goles en cuatro partidos, lo que da un porcentaje superior a los tres tantos por encuentro.

Similar es la historia del Celta B, que también pasó recientemente por León pero marcando goles. Se fue con todo el botín (1-2) y, desde entonces, mira a los demás desde lo más alto. Y lo hace a lo grande. Ha marcado diez goles en sus dos últimos partidos (seis al Somozas y cuatro al Coruxo). La última vez que los gallegos se quedaron sin marcar fue en su última derrota, que fue en Burgos (2-0) el 19 de febrero. Desde entonces, los gallegos sólo saben ganar. Y lo hacen marcando siempre más de un gol. En estas nueve victorias consecutivas han marcado 24 tantos, lo que da un porcentaje de 2,6 por partido. Los celestes van en cohete y de ahí que sea tan difícil pensar en un posible pinchazo. Les queda jugar contra el Boiro, la Arandina, el Caudal y el Guijuelo. Se antoja incluso un calendario más complicado que el del Racing pero esto es fútbol. A eso se aferran los de Viadero.

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