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El Diario de Cantabria

RACING

El Racing se prepara para ‘La Jaula’

Así es como llaman a gobela, el escenario donde el conjunto cántabro retomará la competición. Tiene una única tribuna y el resto está rodeado de altas verjas. El campo es pequeño y de césped artificial y lo más habitual allí es empatar.

Borja Granero, entre las redes de la portería. / J.R.
Borja Granero, entre las redes de la portería. / J.R.
El Racing se prepara para ‘La Jaula’

Al campo del Arenas le llaman La Jaula. Es allí donde comenzará el Racing el 2018, donde retomará la competición tras casi tres semanas de parón y donde dará inicio a la segunda vuelta de la fase regular, que viene a ser lo mismo que activar la cuenta atrás. Una vez superado el ecuador de la temporada, todo cambia porque poco a poco comienza a acercarse ya lo bueno. Y cada partido es más importante que el anterior e incluso puede que más decisivo. Todo importa más porque lo normal es exigir que la maquinaria ya funcione de manera correcta sin que tengan valor las excusas. Ya todos han de estar en forma porque la situación lo demanda y porque es enero. El Racing tendrá que empezar a demostrarlo en uno de los campos más complejos del grupo.

La Jaula no suena a nada positivo. Invita a pensar en problemas, en que va a haber que remangarse y pelearse. Recuerda a la tercera de Mad Max, cuando había otra jaula de la que sólo podía salir uno con vida. Había que saber luchar pero también ser el más listo; adaptarse al entorno y sacar máximo partido del mismo. A Gobela le llaman así por varias circunstancias que saltan a la vista. No necesitan explicación porque basta una visita para saber por qué el campo del Arenas ha recibido semejante apodo. Es una verdadera jaula.

El escenario donde el Racing dará comienzo al 2018 es relativamente nuevo. Es cierto que va camino de cumplir cien años (en el 2025), pero también que sufrió una remodelación absoluta en el 2004 que, en el fondo, le convierte en un campo nacido en el siglo XXI. Lo que no hicieron es ampliarlo. Y es especialmente pequeño. Y no sólo el terreno de juego en sí, sino también su alrededor. Sólo tiene una grada y el resto del terreno que rodea al campo es una gran verja situado a apenas un par de metros de la línea que limita dónde se puede jugar y dónde no. Y claro, la situación es de una claustrofobia que no todos los equipos han conseguido asimilar.

Esas paredes hacen que el terreno de juego parezca aún más pequeño de lo que ya de por sí es. Mide cien metros de largo y sesenta de ancho mientras que Los Campos de Sport cuenta habitualmente con unas medidas de 105 metros de largo y 68 de ancho. Esto quiere decir que, sobre todo, el campo del Arenas es estrecho. Eso reduce los espacios y sin ellos siempre cuesta mucho más jugar a fútbol y encontrar las cosquillas y las espaldas a la defensa rival, algo que suele hacer bien el conjunto cántabro.

Más allá de tener que jugar entre paredes y en un rectángulo pequeño, también hay que hacerlo sobre césped artificial. Eso complica un poco más las cosas. Ni mucho menos será la primera vez que tenga que hacerlo el Racing en las últimas dos temporadas y media en las que lleva vagando sobre las arenas de la Segunda División B, pero en este caso suma un punto más en el nivel de complicación que entraña la cita. Ángel Viadero, que conoce bien dónde va a tocar jugar el próximo día siete, ya ha comenzado a preparar con sus hombres ese intento de asalto a la jaula getxotarra.

El equipo verdiblanco completó ayer el segundo y el tercer entrenamiento después de la vuelta de vacaciones. El vespertino fue bajo la protección del gimnasio y, por lo tanto, fue eminentemente físico, pero el de la tarde fue al aire libre. Y lo cierto es que fue especialmente incómoda esa sesión de trabajo con la que comenzó la larga jornada porque hubo que hacerla bajo el frío, el viento, la lluvia y, por momentos, el granizo. Suele ser la Navidad una época propicia para que los más jóvenes puedan acercarse a La Albericia para ver de cerca a los jugadores que ven cada domingo en El Sardinero, pero esta semana va a estar complicado verles por allí. Ayer apenas había media docena de aficionados siguiendo el trabajo de los hombres de Viadero. Y muchos eran teniendo en cuenta cómo estaba la jornada.

Ensayo sobre sintético. Pensando ya en hacer frente a la jaula y en acomodarse, en la medida de lo posible, a las condiciones que el Racing se encontrará allí, el entrenador verdiblanco trasladó la sesión de entrenamiento matinal al campo número tres, que es uno de los inaugurados a finales del curso pasado. Es de césped artificial y permite que los jugadores del conjunto cántabro puedan jugar con los condicionantes propios que tienen los campos sintéticos. No hay dos iguales y cada uno exige detalles diferentes, pero siempre se acercará más que haber entrenado sobre hierba natural. Eso sí que no tiene nada que ver.

Es posible que buena parte de los entrenamientos que complete el Racing hasta el próximo día siete se desplacen a ese campo tres. Además, trabajar sobre hierba natural cuando las lluvias son constantes también castiga ésta mucho más, algo que pretende evitar el cuerpo técnico. Todo invita a trasladarse pero, sobre todo, la necesidad de encontrar la manera de hacer frente no sólo al Arenas, sino a su entorno.

El Arenas no terminó bien la primera vuelta. De hecho, terminó en décimo cuarta posición con veinte puntos, los mismos que tiene el Vitoria y el último rival que tuvo el Racing antes de marcharse de vacaciones, que fue el Real Unión. Es el bando irundarra quien marca la plaza de playoff de descenso. Están las cosas apretadas por esa pelea y de ahí que el bando vizcaíno se vaya a jugar tanto en su duelo contra el bando racinguista. El equipo dirigido por Jon Pérez Bolo es el auténtico rey del empate y eso quiere decir que, aunque no pierde demasiados partidos, tampoco los gana.

A pesar de la clara diferencia que hay entre el Racing y el Arenas, éste sólo ha perdido un partido más que el conjunto cántabro. Es algo significativo. La diferencia es que sólo ha ganado tres mientras que los de Viadero han ganado once. Es este el número de encuentros que ha empatado el conjunto vizcaíno. Supone más de la mitad de los partidos que disputa y buena parte de ellos los cosecha en su propio campo, donde se hace especialmente difícil jugar a fútbol de manera fluida y mucho menos atractiva. De hecho, sólo dos equipos se han ido con todo el botín de ‘La Jaula’ hasta la fecha, que han sido el Sporting B (0-1) y el Tudelano (1-2). Mientras, de allí se han ido tras firmar tablas el Barakaldo (1-1), el Bilbao Athletic (2-2), el Burgos (0-0), el Gernika (0-0), el Leioa (1-1) y el Real Unión (0-0). Pierden poco los de Bolo ante su afición pero apenas ganan. Sólo lo han hecho ante el Lealtad (3-1) y la Peña Sport (1-0).

Los números con los que ha terminado el Arenas la primera vuelta anuncian dificultades, un partido duro, de ida y vuelta y mucho balón aéreo y directo. Si Viadero tuvo que preparar dos onces diferentes en función de cómo se fuera a encontrar el terreno de juego del Stadium Gal de Irún en la última jornada del 2018, para el 2017 ya sabe lo que va a tener delante. Y a buen seguro que se parecerá más al que terminó jugando aquel día ante el Real Unión, que fue el más físico a excepción de Héber. Esto quiere decir que hay muchas posibilidades de que Borja Granero vuelva a repetir en el medio campo y de que Juanjo sea el acompañante de Dani Aquino en punta de ataque. Falta por ver qué sucederá con Sergio Ruiz, que, cuanto menos, ayer estuvo ejercitándose de nuevo como lateral. Y es que, con la recuperación de Antonio Tomás, es segura su presencia en la sala de máquinas. Hay mucha y buena competencia en ese puesto, que deberá ponerse el casco y las pinturas de guerra para intentar salir con vida de la jaula. Porque, como suelen decir, sólo uno puede salir vivo de ella por mucho que la experiencia dicte que es el empate el resultado más habitual. El problema es que muchas veces ese reparto de puntos supone una derrota para ambos. Para el Racing lo sería.

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