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El Diario de Cantabria

RACING - GIMNÁSTICA

El gol de la discordia

Ayer aún se mantuvo el debate sobre si el único tanto del derbi fue con la mano o en propia puerta. El vídeo de ‘holastream’ dejaba claro que fue lo segundo pero una foto del ‘as’ hacía evidente todo lo contrario. 

Momento en el que el balón se aleja de la melé de jugadores que fueron a buscarlo al primer palo y se dirige a gol. / J.R.
Momento en el que el balón se aleja de la melé de jugadores que fueron a buscarlo al primer palo y se dirige a gol. / J.R.
El gol de la discordia

Un derbi no acaba en el minuto noventa, cuando el árbitro decreta que se terminó la historia y que se acabó lo que se daba. Siempre deja una larga resaca que para unos es más dulce que para otros. Porque lo habitual cuando, además, se producen marcadores apretados es que haya polémica y que ésta dé lugar a debates y discusiones futbolísticas que apetecen y que incluso gustan a los aficionados de toda la vida. Y en Los Campos de Sport el domingo se sembró mucho porque el duelo vecinal acabó con un puñado de jugadas para la Moviola de las que todavía se habló durante el día de ayer. En lo más alto, obviamente, estaba la acción del gol que, por ser el único que hubo, fue altamente decisiva.

Cada uno tenía su teoría. Había muchas grabaciones particulares moviéndose por las redes sociales que, según los ojos con los que se miraran, podían dirigir hacia una conclusión o hacia la contraria. Holastream, la empresa que se encarga de emitir los partidos como local del Racing, distribuyó su propio punto de vista y lo cierto es que este último vídeo parecía no dejar lugar a las dudas: había sido gol en propia puerta de Víctor Fernández.

Fue esta versión la que parece que comenzó a asentarse entre los aficionados en la mañana de ayer. No parecía ni discutible. En la imagen, se venía un tumulto de jugadores en el primer palo y parecía que el balón golpeaba en la cabeza del pelado medio centro gimnástico, que habría sido el responsable de que el cuero entrara directamente a la portería. Se ponía en cuestión, por lo tanto, el mensaje que se envió desde la Gimnástica nada más acabar el partido. El mismo Pablo Lago aseguró que la jugada no era ni discutible porque la mano era clarísima, algo que apoyaron después los jugadores que pasaron por zona mixta, como Rubén Palazuelos y Cagigas.

Al medio centro se le vio especialmente molesto. Al contrario que el entrenador, que no había querido centrar el análisis del encuentro por ahí y justificó el error del árbitro por la dificultad de adivinar la verdad entre tantos cuerpos, cabezas, piernas y manos, el experimentado jugador blanquiazul sí aseguró que el Racing había ganado «uno a cero gracias a una mano». «El fútbol no entiende de diferencias económicas y, cuando estás dentro del campo, al final somos once contra once y compites», resaltó. En ese sentido, cree que la Gimnástica había dado la cara y que incluso había «merecido más». Y no lo consiguió por esa mano que el domingo, gracias a la rotundidad con la que habían hablado los integrantes del equipo del Besaya, se daba por hecha pero que ayer por la mañana aún estaba en discusión. De hecho, la tendencia había cambiado y ya era a pensar que había sido gol en propia puerta y no mano de Óscar Gil.

Una afirmación que ayudó a subirse al carro de la corriente de opinión gimnástica fue la de Pablo Lago al asegurar que la mano había sido «reconocida por los mismos protagonistas». No aclaró si había sido el propio central de Peralta el que lo había confesado aunque poco después Cagigas sí dijo que Jordi Figueras se lo había reconocido sobre el terreno de juego. Es algo que poco después descartó el propio central catalán cuando le trasladaron dichas declaraciones. En Twitter, el defensor verdiblanco, que el domingo volvió a la titularidad tras varias semanas alejado de la misma por lesión, respondió a quien había sido el jugador de la Gimnástica más peligroso en El Sardinero: «O no sabe quién soy o se ha confundido».

En el Racing no se mojaban. Iván Ania aseguró que no lo había visto y todos se ceñían a la dificultad de hacerlo por los muchos jugadores que allí había metidos. Lo cierto es que la jugada fue perfecta para los intereses verdiblancos porque fue un córner botado al primer palo al que acudieron tres jugadores del Racing (Dani Segovia, Óscar Gil y Cejudo) y otros tantos de la Gimnástica. Al final, se formó una melé que, para empezar, ya anuló al portero porque le resulta imposible llegar al balón. Aún así, sale a por él dejando la portería desguarnecida y por eso a poco que alguien toque la pelota, ya sea un equipo o de otro y con la parte del cuerpo que sea, hay muchas posibilidades de que vaya para dentro. Y así fue.

El debate sobre esta cuestión, sobre si había sido gol legal o ilegal, si había sido con la mano o en propia puerta de Víctor Fernández, pareció zanjado gracias a una foto captada por el diario As en la que se ve claramente cómo Óscar Gil golpeaba la pelota con la mano. Aquello, como había dicho Pablo Lago en su momento, puso fin a la discusión. Verdaderamente, el gol nunca debió haber subido al marcador y, de esta manera, el partido habría sido otro porque ese 1-0 mató a una Gimnástica que había salido a jugar con la intención de no recibir gol y sin un plan B demasiado claro en caso de hacerlo. Es cierto que consiguió anular a quien se viene mostrando como el mejor equipo del grupo pero no supo demasiado bien qué hacer con eso.

Desde el Racing sólo quedaba ayer ceñirse a la obviedad porque la mencionada imagen ponía punto y final a cualquier discusión. Por otro lado, daba inicio a una reflexión sobre lo que puede engañar el ojo humano, ya que la televisión parecía dejar claro que había sido gol en propia puerta y la fotografía todo lo contrario. Cada uno se podía quedar con la fuente que quisiera. Con todo, desde el vestuario verdiblanco animaron ayer a no quedarse sólo en el gol, sino a advertir también las otras jugadas polémicas que había habido. De hecho, recuerdan que, en la propia acción del tanto, Óscar Gil es agarrado por Borja Camus, que éste debió haber sido expulsado por agredir a Cejudo o que se cometió un claro penalti sobre Dani Segovia. También hablaban de otro sobre Enzo tras una supuesta patada de Luis Alberto en el primer tiempo. Lo cierto es que el árbitro no acertó ni una. Quizá sí en la del galo, ya que no parece que hubiera nada ahí. Curiosamente, el árbitro fue el mismo que se tragó una falta sobre Iván Crespo en el gol que marcó el Mirandés al Racing en liga en los primeros compases de la temporada mientras que el domingo ayudó a que el derbi tuviera una larga resaca en forma de debates que poco a poco se irán enfriando.

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