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El Diario de Cantabria

RACING

El fantasma de Merkatondoa

El Izarra siempre ha tenido su mejor arma en su propio campo, donde muy pocos se van con los tres puntos. Aún así, en tres partidos de esta temporada ha perdido los mismos que en 18 la pasada.

Borja Granero, disputando un balón aéreo en Merkatondoa. / ALERTA
Borja Granero, disputando un balón aéreo en Merkatondoa. / ALERTA
El fantasma de Merkatondoa

El Racing sólo juega contra el Izarra cuando lo hace en El Sardinero. Cuando le toca ejercer de visitante, lo hace, sobre todo, contra Merkatondoa. Porque el gran secreto del conjunto navarro es su propio terreno de juego, de donde no es sencillo escaparse con todo el botín. Pocos lo hacen. La presente es la tercera temporada consecutiva en la que al equipo verdiblanco le va a tocar visitar uno de los escenarios más complicados de la categoría por mucho que el equipo propietario del terreno de juego apenas haya podido nunca asomarse entre los mejores. Todo lo que gana en su campo lo suele perder después fuera pero el sábado tendrá suerte: el partido será en Merkatondoa.

A ello se aferra  el equipo navarro para dotar de confianza a su tropa con vistas a la visita de uno de los grandes del grupo segundo. Porque no es fácil levantar el ánimo de unos jugadores a los que no les están saliendo bien las cosas. De hecho, si el Racing se midió el pasado fin de semana a un equipo que todavía no había sumado ni un solo punto en cinco partidos, el próximo fin de semana lo hará con otro, también navarro, que ha sumado uno. Tampoco es demasiado. Su máximo logro hasta la fecha es un empate a dos en Estella contra el Arenas en la tercera jornada. El resto, han sido todo derrotas. Y más abultadas que las encajadas por la Peña Sport.

Los números vuelven a hablar de un rival más que asequible para un Racing que aspira a enlazar una tercera victoria consecutiva. El mayor problema está en Merkatondoa pero la mejor noticia es que Merkatondoa no parece ser lo que era esta temporada. De hecho, el Izarra ya ha disputado tres partidos allí en el presente curso encajando dos derrotas y el mencionado empate ante el Arenas. De allí ya se ha ido con todo el botín la Real Sociedad B en la primera jornada liguera y el Mirandés con un gol, sobra decirlo, de Diego Cervero.  La victoria de los donostiarras fue clara (0-3) pero la de los burgaleses, como muchas de las que ha cosechado hasta la fecha, fue sufrida, ya que sólo amarró todo el botín en el minuto 88.

El pobre bagaje del Izarra en su propio terreno de juego en este arranque de curso ha provocado que ya haya encajado las dos derrotas como local con las que llegó el curso pasado a la  última jornada liguera. Entonces le visitó un Racing que necesitaba un milagro en el que, en verdad, pocos creían para quedar campeón de grupo mientras que el bando navarro no se jugaba absolutamente nada porque llevaba tres semanas salvado. Y lo que acostumbra a suceder en una situación así es que gana quien lo necesita. Ahí se pierden el resto de condicionantes. Dio igual jugar en Merkatondoa o haberlo hecho en cualquier otro lado. Fue así como el conjunto cántabro firmó su primera victoria en el campo estellés. 

Hasta la visita del Racing en la última jornada liguera, el Izarra había mantenido unos buenos números como local sobre los que cimentó su permanencia. En los 18 partidos que jugó en casa anteriores a aquella jornada, el bando blanquiazul ganó siete, empató nueve y perdió sólo dos. Esos dos equipos que se escaparon con todo el tesoro no habían sido grandes y ambiciosos equipos, sino el Valladolid B (0-2) y el Caudal (0-1). La característica común que tienen ambos es que sus campos son de hierba artificial. El de Merkatondoa también lo es.

En el campo del Izarra se igualan las condiciones. Quien es bueno parece menos bueno y quien es malo parece mejor. Se emparejan los niveles porque los equipos apenas pueden sacar a relucir su calidad, sino sumarse a un campo de batalla donde hay que echar mano de lo que habitualmente se llama el ‘otro fútbol’. Las dimensiones del terreno de juego son pequeñas y el césped es un sintético antiguo que no permite botar el balón en condiciones. La pelota apenas encuentra pausa con la que tomar aire y, de este modo, es fácil esperar a un Racing que se parezca al que jugó hace diez días en Leioa. Entonces no se lo pensó y pasó por encima de su medio campo apostando por continuos balones en largo para buscar la segunda jugada y la velocidad de los extremos a partir de diagonales. Quizá algo más de lo mismo se pueda esperar del conjunto cántabro para el sábado a las cinco.

El Racing ganó en Merkatondoa hace bien poco (en mayo de este mismo año) pero su anterior antecedente fue un 0-0 habitual en ese campo navarro. De nuevo va a tener que trabajar y tener paciencia para llevarse los tres puntos. Parece acreditado que allí gana más quien mejor se sabe adaptar al entorno que quien más calidad tiene, como demostraron el filial del Valladolid y el Caudal el curso pasado, y por eso el equipo de Viadero se va a ejercitar en la mañana de hoy en el nuevo campo de césped artificial de las instalaciones Nando Yosu.

Lo cierto es que la superficie  donde trabajará hoy el Racing y la de Merkatondoa tienen poco que ver. Casi como la noche y el día porque el del campo número 4 de La Albericia es de ultimísima generación y el de Estella es mucho más viejo. Sin embargo, se acerca más que el natural. Eso es obvio. Muchos futbolistas de la plantilla verdiblanca ya conocen el campo del Izarra y saben lo que les espera. Han de salir con las orejas pinadas porque no es ninguna locura decir que el curso pasado se escapó el primer puesto de la fase regular en campos de hierba artificial. Por ejemplo, en Valladolid, donde el conjunto cántabro encajó un empate a última hora que dejó escapar dos puntos. El más recordado, aún así, es el de Guijuelo, a donde llegó el equipo de Viadero tras hacer lo más difícil, que fue haberse colocado líder la jornada anterior tras pasar buena parte de la temporada a la sombra de la Cultural y, en las semanas previas al viaje a Salamanca, del Celta B. A los verdiblancos se les puso todo de cara pero lo echaron a perder. Ni siquiera ganar en Merkatondoa les acabó sirviendo para algo más allá de para retener el segundo puesto.

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