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El Diario de Cantabria

RACING

El entrenador, para hoy

El Racing quiere que pouso dirija ya el entrenamiento de mañana. El técnico vizcaíno confía en desvincularse del Logroñés en las próximas horas. En el caso de que no lo consiga, el club maneja también el nombre de David Movilla.

Carlos Pouso golpea un balón desde la zona técnica del banquillo de El Sardinero durante una visita con el Mirandés.  / J.R.
Carlos Pouso golpea un balón desde la zona técnica del banquillo de El Sardinero durante una visita con el Mirandés. / J.R.
El entrenador, para hoy

El Racing quiere que su nuevo entrenador, el sustituto de Ángel Viadero al frente del equipo verdiblanco, esté dirigiendo mañana su primer entrenamiento en La Albericia. Eso quiere decir que la operación ha de cerrarse hoy mismo. La intención del club era haberlo hecho ayer, pero la negociación para conseguir subir al barco a Carlos Pouso, que es el preferido por la directiva, no está resultando tan sencilla como parecía en un principio. Y no tanto por la falta de sintonía del entrenador vizcaíno con el Racing, sino porque hay un tercer interesado en discordia que ve con cierto recelo toda esta historia. Se trata del Logroñés, que, sin hacer demasiado ruido, ya casi se ha convertido en un rival directo del conjunto cántabro. Y no considera muy lógica la operación, lo que está haciendo que en las oficinas de El Sardinero hayan tenido que abrir otras alternativas. Y el nombre de David Movilla está en la recámara.

Carlos Pouso es actualmente el director deportivo del Logroñés. Una vez que fue cesado el curso pasado como entrenador del primer equipo, el club riojano, que tiene una confianza absoluta en él, le ofreció seguir vinculado al club. Y dicha vinculación concluye el próximo treinta de junio. Es cierto que su trabajo ya ha terminado porque el mercado está cerrado e incluso tendría más sentido comenzar a trabajar ya con el técnico que se encargue de elaborar el proyecto deportivo rojiblanco a partir del próximo verano para ir adelantando movimientos, pero no consideran oportuno dar facilidades a quien se ha convertido en un rival directo. Porque el Logroñés cotiza al alza, ya es el quinto clasificado y está a cuatro puntos del Racing. Los dirigentes riojanos, por lo tanto, ven fuera de lugar plantearse abrir la puerta al técnico vizcaíno. Quizá no sería fácil de explicar en Logroño.

Pouso ha visto con buenos ojos el interés del Racing porque, tras algo más de un año en los despachos, el techo se le viene abajo. No quiere alargar su etapa como director deportivo y quiere volver a los banquillos. En un principio, tenía programado salir al mercado el próximo verano, pero ahora le ha surgido esta oportunidad. Es un tren goloso para todo técnico surgido desde abajo que le gustaría coger, pero siempre sin acabar mal con el Logroñés, donde siempre ha sido muy bien tratado. Fue él quien dio el impulso de calidad al club rojiblanco, que desde su reciente fundación había nadado en la zona media baja de la tabla sin alcanzar a llamar la atención. Sin embargo, con el entrenador de Leioa, que tiene a sus espaldas dos ascensos a Segunda B con el Sestao River y uno a Segunda con el Mirandés, conoció la miel del triunfo. Se clasificó dos temporadas consecutivas para el playoff y en uno de ellos fue eliminado por lo que a todas luces fue un robo en el campo del Huracán de Valencia, club del que ya no se sabe nada.

El mismo Manuel Higuera confirmó ayer que ya estaban negociando con Pouso, ya que era una de las alternativas que estaba sobre la mesa. De hecho, es la preferida. Querían haberlo dejado todo resuelto en la tarde de ayer pero, al complicarse la negociación más de lo esperado en un principio, la historia se ha alargado. Y en el Racing confían en que no lo haga demasiado porque son conscientes de que no tienen tiempo que perder porque la situación del equipo urge. Y esta semana, además, es más corta de lo habitual porque el partido del próximo fin de semana se disputará el sábado. Y al conjunto cántabro, después de sumar uno de los últimos seis puntos puestos en juego, sólo le vale ganar, por lo que es importante que el sustituto de Viadero o quien se vaya a sentar en el banquillo de Tafalla sea quien dirija el entrenamiento para que los jugadores ya vayan interiorizando cómo van a salir en territorio navarro.

Para que Pouso venga al Racing, antes tiene que resolver sus asuntos con el Logroñés. El club cántabro le ha dado tiempo para que lo intente pero tampoco está dispuesto a esperarle demasiado. Por esa razón, si el exentrenador del Arenas, River, Guijuelo, Mirandés y Logroñés no consigue resolver su situación, la directiva ya tiene preparado su plan B, que conllevaría muchos menos problemas y la firma sería inmediata. En el fondo, la situación es similar a la que vivió el club cántabro con la contratación de Ángel Viadero, que acababa de renovar su contrato con el Burgos cuando le llamó el Racing. El técnico santanderino tuvo que resolver antes sus propios asuntos para, a partir de ahí, poder decir que sí a la ofrecimiento llegado desde Santander.

En el caso de que finalmente se tuerza la opción de Pouso, el otro nombre manejado por la directiva es el de David Movilla, otro entrenador vizcaíno. En su caso, su trayectoria es más corta porque sólo ha pasado por el Leioa y el Barakaldo. Fue él el encargado de ascender al conjunto azulgrana a Segunda B y seguidamente fue reclutado por el club gualdinegro, con quien hizo una primera temporada para enmarcar. En verdad, hizo algo más de dos tercios de campeonato sobresalientes pero, finalmente, fue perdiendo fuelle. Se le hizo larga la competición e incluso acabó perdiendo un liderato que había sido suyo durante toda la campaña. De hecho, su trayectoria (porque sucedió aquel año) fue un tanto paralela a la del Racing de Ferrol. Y ambos terminaron cayendo en la primera eliminatoria del playoff.

Movilla continuó en el Barakaldo la campaña siguiente pero durante la misma las cosas ya fueron bien diferentes. Se rompió su relación con el director deportivo gualdinegro, Iñaki Zurimendi, y abrió un conflicto con el club que terminó con un despido y con una denuncia del propio entrenador por el mismo. Se trata, en definitiva, de un perfil de técnico con una enorme personalidad que no se arruga ante nadie (protagonizó un sonado conflicto con Fernando Morientes, entonces entrenador del Fuenlabrada), lo que también supone un riesgo, ya que puede salir muy bien o muy mal.

Perfil definido. Lo que dejan claras las dos principales opciones que manejan los dirigentes verdiblancos es el perfil de entrenador que están buscando. No han salido al mercado para lanzar una apuesta por un fútbol opuesto al que gustaba poner en práctica a Ángel Viadero ni a dar un giro de 180 grados a lo visto hasta la fecha. Entienden que no hay tiempo para eso porque hay mucho por remontar y, además, por atrás vienen apretando. Es febrero y comenzar desde cero con un estilo nuevo conllevaría un tiempo que el Racing no tiene. Por eso están echando el anzuelo a un tipo de entrenador con las ideas muy claras, que tenga un amplio conocimiento de los equipos y de los campos del grupo segundo y que esté en disposición de reactivar al equipo desde el primer día.

Lo que han descartado desde un primer momento es apostar por un técnico de la casa. La idea que siempre ha tenido en mente Manuel Higuera es echar mano del entrenador del filial cuando el del primer equipo termine su ciclo, pero ahora entiende que no es el momento. «Con la situación tan enrarecida que hay ahora, no creo que fuera bueno para la plantilla, para el equipo y, sobre todo, para él mismo», explicó ayer el presidente del club cántabro. Éste siguió con su argumento afirmando que si alguno de los entrenadores que hay hoy en día trabajando en La Albericia «no consigue que las cosas vayan bien en los primeros partidos, le puedes fastidiar la carrera». Y la intención del club es que, «al mismo tiempo que se forman jugadores, formar también entrenadores». Y los momentos hay que elegirlos bien y a día de hoy, con el clima formado alrededor del equipo, entienden que puede ser más propicio apostar por alguien de fuera.

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