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El Diario de Cantabria

El dueño del balón

A pesar de que reconoce que aún no está «con chispa» ni «al cien por cien», Borja Lázaro firmó el domingo una actuación que ha podido revivir a su equipo. Es primordial que la gente se sienta segura con nosotros», asegura. 

Borja Lázaro, con el balón en su poder para que después se lo firmaran sus compañeros, tras el ‘hat trick’. / J.R.
Borja Lázaro, con el balón en su poder para que después se lo firmaran sus compañeros, tras el ‘hat trick’. / J.R.
El dueño del balón

Cuando terminó el partido, él estaba en el banquillo, pero salió como un resorte en busca del balón. Era suyo y se lo tenía que llevar a casa. Lo buscó como quien se está jugando un castigo si se presenta ante sus padres sin él, pero la búsqueda no duró mucho. Tiene buenos compañeros que en seguida se lo reservaron. Incluso el árbitro estuvo pendiente. Todos entendían que era un día especial para él porque hacía, de hecho, cuatro años que no marcaba tres goles en un solo partido. La última vez que lo hizo fue con el Leganés, pero en verdad eso era lo de menos. Lo importante era que el Racing llevaba esperando a Borja Lázaro desde agosto. Si algo le ha faltado esta temporada es remate, gol y presencia en el área. Y el madrileño, como demostró ante el Vitoria, puede ser el tipo que andaban buscando.

El atacante madrileño se fue «muy contento a casa» y con «mucha felicidad encima». No era para menos. Ayer aún le duraba el subidón del que disfrutó al haber firmado un ‘hat trick’ y, además, haber provocado el segundo penalti en quince días. Nunca ha escondido que ha fichado por el Racing para disfrutar de la experiencia de un campo lleno y, por supuesto, para sumar un nuevo ascenso a su historial. Y para ambas cosas era fundamental que el equipo saliera del agujero, algo a lo que sabe que está ayudando con partidos como el del domingo pasado.

Borja Lázaro era de los que confiaba en que el equipo iba a romper a jugar en cualquier momento porque es de los que pensó, «pese al resultado de Lezama», que aquel día el Racing había «jugado muy bien en muchas fases del partido». Por eso tampoco le cogió por sorpresa que el equipo volviera a El Sardinero y ganara «con contundencia». «Es primordial hacerse fuerte aquí para que la gente se sienta segura con nosotros», añade. El proyecto ha estado rodeado de dudas desde que echó a andar y es lo primero que hay que borrar para afrontar con ciertas garantías la fase final y decisiva del campeonato que ya ha comenzado.

Reconoce el madrileño que, «para todo delantero y, en definitiva, para todo futbolista que vuelve a jugar después de mucho tiempo sin hacerlo y lo hace, además, con goles, es muy positivo a nivel psicológico» conseguir lo que él consiguió el domingo. Por eso, esos tres tantos que le permiten sumar ya cuatro en su cuenta personal le han sentado como alimento del bueno. Y eso que confiesa que todavía no está «físicamente al cien por cien». Es perfectamente consciente de cuál es su nivel y qué puede aportar y por eso sabe que todavía le queda. Por eso está mentalizado en la necesidad de «trabajar duro» para ver si logra llegar a donde quiere llegar y recupera la «chispa» que admite que aún no tiene.

En ese sentido, reconoce Borja Lázaro que todavía le cuesta «aguantar los noventa minutos», algo que está analizando y trabajando con los preparadores físicos para adquirir cuanto antes ese fondo que el domingo pasado no fue necesario pero que a buen seguro que lo terminaría siendo cuando lleguen exámenes más complicados. Si ante el Vitoria su entrenador pudo prescindir de él durante casi una cuarta parte de partido, fue porque ya había hecho los deberes con tres goles de auténtico especialista. Particularmente brillante fue el primero de ellos. Él mismo relata cómo fue: «Antes ya le había comentado a los compañeros que el portero siempre estaba adelantado, así que yo mismo, cuando tuve la oportunidad, la he dado sin pensar. La verdad es que la enganché bien porque lo mismo que fue gol podría haber enviado la pelota fuera del estadio, pero tuve esa suerte».

A parte de un gol para enmarcar, fue un gol importante. Porque el partido estaba en un momento clave en el que el Racing no había conseguido ponerse por delante a pesar de haber tenido tres o cuatro ocasiones claras. Eso es algo que le ha pesado en otros momentos de la temporada pasando de firmar un ilusionante arranque a un pobre desarrollo y, en ocasiones, un fatal final. Por eso sabe Borja Lázaro que ese 1-0 sirvió «para oxigenar al equipo, ya que después del gol se vino arriba y se generaron más espacios».

Los otros dos goles que marcó ya no se los tuvo que trabajar él al cien por cien, sino que fueron otras tantas asistencias de Dani Aquino. Asegura el jugador llegado del Alcorcón durante el pasado mercado de invierno que con el madrileño no sólo ha empezado a tener una buena sintonía sobre el terreno de juego, sino que incluso mantiene una «muy buena relación» fuera de él. «Le tengo mucho cariño y espero y deseo que vuelva a ser él mismo porque todos le necesitamos, tanto el club, como los compañeros», subraya. De hecho, insiste en que «hay que darle confianza» y, por su parte, tiene claro que le ayudará «en todo lo que pueda».

En el poco tiempo que lleva en Santander, el madrileño ya se ha percatado de que Aquino es un jugador «clave para el Racing» y, de hecho, lo hizo patente el pasado domingo. Sin haber alcanzado todavía su punto óptimo, marcó un gol y firmó dos asistencias. También falló un penalti. Tanto Borja Granero primero como el propio delantero murciano después le ofrecieron a Lázaro ejecutar la pena máxima porque en ese momento estaba a un gol del ‘hat trick’, pero no quiso hacerlo porque vio al máximo goleador verdiblanco «con confianza». También él necesitaba volver a sumar goles a su cuenta anotadora y no lo dudó.

Cerca de Granero. En su anterior partido en El Sardinero, Borja Lázaro había formado pareja con Juanjo, un delantero muy parecido a él. El madrileño se sinceró días después y confesó que él se sentía más a gusto estando él solo arriba o con un media punta siempre a su espalda. El domingo lo que tuvo fue a un verso libre como Aquino, que arrancó desde la derecha pero con la posibilidad de adentrarse hacia las profundidades del terreno de juego. De hecho, el madrileño reconoce que se siente a gusto con el dibujo planteado en los dos últimos partidos porque contar con tres hombres en el medio campo le «ayuda». «Se nota muchísimo. Y, particularmente, me gusta también que Borja (Granero) esté ahí cerca porque tiene llegada y me ayuda en el juego aéreo», añade. No duda en afirmar que se encuentra «cómodo» jugando como ante el Vitoria pero también destaca que lo hará «como mande el míster».

Borja Lázaro está dejando acreditado desde que ha llegado al Racing que no le importa demasiado pasarse media hora sin tocar un balón porque, en cuanto le llega, está activado y es capaz de enchufarla. No necesita demasiado para producir. «Siempre estoy rondando por ahí por si alguna cae», asegura. Y tres cayeron el domingo, que, sumado al de Aquino, llegaron a cuatro los goles marcados. El fornido ariete madrileño sabe que una goleada así es todo un respiro y un paso necesario «a nivel colectivo tanto para el equipo como también para la afición». «También para el entrenador -precisa, ya que también necesitaba que la gente viera que el equipo estaba mejorando». Ese 4-1 ha sido, en definitiva, todo un balón de oxígeno que ahora no hay que permitir que se desinfle.

Y, para ello, hay que estar a la altura el domingo. El calendario ha querido que, tras una goleada liberadora, el Racing tenga la oportunidad de disfrutar de una buena vara de medir jugando en un campo donde todavía no ha ganado nadie. Vaticina Borja Lázaro un «partido difícil» que, en el fondo, será «un buen partido para medirnos a nosotros mismos y ver qué queremos hacer realmente». «Sé que este equipo va a dar el máximo para conseguir los tres puntos», recalca. Tiene el conjunto cántabro mucho trabajo atrasado por hacer y, si lo del domingo pasado fue de verdad, el gran objetivo ha de ser «ir ganando un partido y luego otro y luego otro para tener cada vez más confianza con vistas al playoff». Porque la clave, en definitiva, es conseguir llegar en el mejor momento al momento más importante. No hay más.

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