24.04.2018 |
El tiempo
Martes. 24.04.2018
El tiempo
El Diario de Cantabria

RACING DE SANTANDER

El adiós más elegante

Viadero se despidió del Racing con una rueda de prensa en la que pidió «disculpas por no haber conseguido el ascenso el año pasado y no haber encontrado la tecla esta temporada».

Ángel Viadero, durante su comparecencia de ayer. / J.R.
Ángel Viadero, durante su comparecencia de ayer. / J.R.
El adiós más elegante

Captura de pantalla 2018-02-06 a las 16.11.39Hay dos maneras de irse de los sitios: hacerlo bien o hacerlo mal; dejando un buen rastro o dando un mal portazo que marque un antes y un después en la relación entre quienes se han visto forzados a despedirse antes de tiempo después de que las cosas no hayan ido como todos esperaban. Viadero eligió la manera elegante y se marchó como un caballero. A nadie se le pasó por la cabeza que hubiera podido ser de otra manera.

Tras el revés del pasado domingo y después de haber comprobado en primera persona cómo sus propios jugadores no estaban a la altura del momento, cualquier otro quizá se habría marchado por el garaje y sin mostrarse demasiado en unos momentos tan desagradables. Incluso podría haber solventado el compromiso de la despedida con un escrito que alguien se encargara de distribuir en redes sociales, que es la apuesta que parece haberse puesto de moda entre los futbolistas. Sin embargo, eso suena impersonal, nadie sabe a ciencia cierta quién lo ha escrito y, en verdad, son textos que suelen estar repletos de tópicos. Viadero no quiso caer en eso y por eso pidió al Racing que le dejara despedirse con la cabeza bien alta y, sobre todo, dando la cara.

Desde el club que preside Manuel Higuera le dieron todas las facilidades posibles. Le dieron plena libertad para elegir el canal que estimara oportuno y él técnico apostó por una rueda de prensa en las instalaciones Nando Yosu. Fue a las once de la mañana, a la misma hora a la que quienes habían sido sus futbolistas hasta el día anterior completaban el primer entrenamiento de la semana. Antes de que éste comenzara, Viadero entró por última vez al vestuario para despedirse de los futbolistas y del resto del cuerpo técnico que ha venido trabajando con él y que ayer se hizo cargo del equipo hasta que llegue un sustituto. A continuación, subió a la sala de prensa. Lo hizo solo. Quizá no habría estado de más que le hubiera acompañado algún alto dirigente del club.

El entrenador cántabro dejó claro desde un primer momento que el gran objetivo de su última comparecencia pública era «pedir disculpas a todo el racinguismo por no haber sido capaz el pasado año de conseguir el ansiado ascenso que todos los racinguistas tenemos en mente y por no haber sido capaz este año de dar con la tecla». «Es algo -insistió- que me duele profundamente».

Viadero hizo mención de forma constante a la pasada temporada. Mucho más que a la presente. Sabe bien que fue en ese momento cuando pasó el tren. Éste descarriló durante un puñado de minutos para olvidar ante el Barcelona B que tiraron toda una temporada por la borda. Lo del presente curso ha sido diferente. Las cosas no han ido bien desde el principio. Era consciente de que las cosas ya no eran igual porque el proyecto, o incluso él mismo, partían con un lastre que parecían no tener el curso pasado.

«Me he entregado en cuerpo y alma a este club durante este año y medio en el que he estado dirigiendo al equipo», subrayó el ya exentrenador racinguista. Tras su adiós, trasladó su agradecimiento a toda la gente que ha tenido a su alrededor, como sus compañeros en el cuerpo técnico, la plantilla, los medios de comunicación y, por supuesto, a la afición: «A los seguidores les reitero mis disculpas por no haber podido conseguir el ansiado ascenso el pasado año».

Como racinguista que es, Viadero mostró su deseo de que, durante los meses que quedan de temporada, «el equipo y el nuevo entrenador» sean capaces de lograr el ascenso «y sacar a este club de esta categoría», ya que considera que «la ciudad y el racinguismo se merecen lo mejor». A él le toca darse un poco de tiempo y, después, «analizar e intentar adivinar en qué se ha podido fallar». «Tendré tiempo suficiente para curar mis heridas y ver en qué cosas he podido errar porque sin duda que habré cometido algunos errores», confesó.

Al técnico santanderino ya le habían cesado antes en el Pontevedra, la Ponferradina y el Eibar, pero nunca antes se había sentido tan dolido por un cese. Y es normal porque siente el Racing como algo propio. Con todo, sabe bien cómo funciona esto y que cuando un entrenador «firma un contrato, siempre llega un momento en el que acaba tu vinculación». «Sí me habría gustado que hubiera pasado tras haber conseguido el ascenso el año pasado», volvió a lamentar el entrenador santanderino, que quizá es consciente que desperdició una buena oportunidad para haber pasado a la historia del club cántabro.

Se va Viadero después un total de 72 partidos oficiales con el primer equipo. Ha vivido de todo: enormes rachas en las que pasaba por encima de sus rivales, sobre todo en la parte inicial y final del curso pasado, momentos intensos como la clasificación copera para jugar ante un rival de competición europea o la remontada en plena fase de ascenso ante el Villanovense. Quizá lo más fácil sea señalar a la debacle ante el Barcelona B para encontrar el momento en el que el sueño se hizo trizas, pero quizá habría que ir un poco más atrás y remontarse al partido ante el Guijuelo, la primera vez en muchos meses en la que el equipo cántabro defendió liderazgo tras remontar una buena colección de puntos a la Cultural. Se podía permitir un empate en tres jornadas y perdió a las primeras de cambio dando pistas, en el fondo, de lo que podría suceder en otros momentos clave.

Ahora todo eso ya quedó atrás convertido en una vieja batalla. El técnico santanderino es consciente de que su tiempo ya ha pasado y le toca pasar página. Antes de hacerlo, recordó que no podía dejar atrás esta importante etapa profesional marchándose de cualquier manera.

«Yo soy de aquí, soy racinguista desde que nací y tenía que estar aquí disculpándome y agradeciendo a todo el racinguismo lo vivido durante este tiempo. Tenía que dar la cara porque el club merecía mi presencia aquí y no un escrito», zanjó. Es difícil marcharse con tanta clase y lo cierto es que Viadero lo consiguió.

Comentarios