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El Diario de Cantabria

RACING

Donde los goles valen más

El grupo segundo es, de largo, el menos goleador de la categoría. Salvo el Sporting B, los seis primeros basan su buena dinámica en la defensa. El racing tardó en cerrar bien su portería.

Iván Crespo, atajando un balón durante un entrenamiento. / J.R.
Iván Crespo, atajando un balón durante un entrenamiento. / J.R.
Donde los goles valen más

El secreto del Racing de la temporada pasada y de los 86 puntos que consiguió en liga regular estuvo en su propia portería. Apenas encajó goles y fue así como pudo mantener un alto ritmo de puntuación durante la primera vuelta, cuando le costó hacer goles. Eso cambió en la segunda, cuando todo fue mucho más rodado y a la seguridad atrás se sumó un mayor acierto en el área rival. Recibió sólo una veintena de tantos en toda la fase regular y, de hecho, el proyecto sólo se vino abajo a última hora, cuando un solo equipo durante noventa minutos le marcó el veinte por ciento de los goles que había recibido en 38 jornadas de liga regular. La muralla fue echada abajo y el cántaro de leche se rompió. Aquello sucedió en el primer partido de la eliminatoria decisiva por el ascenso transformando así un buen sueño en una feroz pesadilla.

La del conjunto cántabro fue, de largo, la mejor defensa del grupo, de la categoría e incluso de todo el fútbol nacional el curso pasado. Iván Crespo volvió a ser el portero menos goleado por segunda temporada consecutiva. Sin discusión. Sin embargo, da la sensación de que su trono va a estar mucho más discutido en el presente curso. Y es que, aquellos equipos que pretenden pelear con el Racing por estar en lo más alto, por disputar el playoff e incluso terminar primeros de grupo, tienen tan claro como él que la casa se comienza a construir por los cimientos. Por eso todos están caracterizados, por encima de todo, por su solvencia goleadora y por administrar al máximo los goles que marcan, que tampoco son demasiados. 

El grupo segundo de esta Segunda B del curso 2017 - 18 es, de largo, el menos goleador de los cuatro. Rompe la media. Tras las ocho jornadas ya disputadas, los otros tres caminan más o menos de la mano con un promedio de goles por partido muy similar. En el grupo uno se han marcado 180, en el tres 176 y en el cuatro 178. El dos, en cambio, se ha quedado en 160. Se celebra poco y de ahí que sea tan importante mantener la portería tan cerrada como la ha mantenido el equipo verdiblanco en las cuatro últimas jornadas.

El único equipo que rompe esta dinámica es el Sporting B, que, por ahora, está siendo una de las grandes revelaciones de la categoría. Ha marcado ya 17 goles, cifra sólo superada en toda la Segunda División B por el Elche (19). El problema es que a ninguno de los dos les basta ese enorme guarismo goleador para liderar sus grupos. Ambos son segundos porque, aunque los jugadores de los equipos que ocupan el liderato de sus grupos se abrazan menos veces por partido, sacan mucho más provecho de ello. Y es que, este deporte no sólo consiste en marcar goles, sino también en que no te los marquen.

De los seis primeros clasificados en el grupo segundo, sólo los dos primeros, el Mirandés con diez y el Sporting B con 17, alcanzan los dobles dígitos goleadores. El Racing y el Real Unión (empatados a puntos) apenas promedian un gol por partido mientras que el Tudelano y, sobre todo, el Burgos (invictos ambos), no llegan ni a eso. El equipo burgalés es el paradigma de lo que sucede en este grupo porque, después de ocho partidos, sólo ha marcado cinco goles que le han bastado para ser tercero. Está claro que el equipo entrenado por Patxi Salinas tiene un problema en el área rival pero anda tan sobrado en la propia que está a sólo dos puntos del liderato. El secreto está en que no sólo se mantiene invicto hasta la fecha, sino incluso imbatido. Nadie ha sido capaz de marcarle un gol en ocho partidos y eso está cubriendo sus carencias goleadoras.

Si el Racing era el único equipo  de su grupo el curso pasado que presumía de una férrea defensa, este año la cosa ha cambiado. También el Celta B y la Cultural tenían una retaguardia efectiva la temporada pasada porque sin ella no habrían firmado semejantes números, pero, ante todo, destacaban en la parcela ofensiva. Ahora el equipo cántabro tiene más competencia. Ha llegado tarde porque alcanzó la jornada cuatro habiendo recibido cinco goles. Fue por culpa de los tres que encajó en El Molinón, pero mostraba una señal de alarma que ha sido capaz de apagar, ya que el casillero de goles en contra no se ha movido desde entonces. El conjunto cántabro sigue en los mismos cinco tras jugar contra Leioa, Peña Sport, Izarra y Bilbao Athletic. Es consciente de que es el camino a seguir mientras espera que se encienda la electricidad arriba.

Paréntesis. Que el Racing no haya recibido goles en el último mes y tampoco haya concedido demasiadas ocasiones no quiere decir que haya sido un cerrojo atrás. De hecho, quien revise los dos últimos partidos en El Sardinero considerará milagroso que el conjunto cántabro no haya encajado un gol en cada uno de los partidos. En ambos ha atravesado el equipo de Viadero una fase no demasiado larga, de entre cinco y diez minutos, que resulta preocupante y que habría sido definitiva si delante hubiera habido equipos de gran calidad, como los que a buen seguro se encontrará cuando se esté jugando las alubias de verdad. Sucedió contra la Peña Sport y sucedió ante el Bilbao Athletic. Y quien salvó los muebles fue Iván Crespo.

Todo futbolero que se precie sabe bien que todo equipo con aspiraciones tiene que tener un gran portero. Y el Racing lo tiene. En verdad, tiene dos, pero sólo uno tiene la posibilidad de jugar. Y le está salvando los muebles al equipo con intervenciones que están dando puntos a los suyos. Iván Crespo está en un gran momento de forma y está consiguiendo que el Racing sume victorias mientras gana el tiempo que demanda su entrenador para que la maquinaria comience de verdad a carburar.

Lo que hay que analizar es por qué suceden esos minutos de desorientación absoluta, de errores en su propio campo impropios de la talla de los jugadores del Racing y que regalan ocasiones claras de gol. Las tres derrotas consecutivas hicieron un importante daño moral en el seno del grupo y de ahí que necesiten reforzar su nivel de confianza para no venirse abajo al mínimo traspié. Son paréntesis que un equipo del grupo segundo, donde hay menos goles de lo habitual, no se puede permitir si quiere mirar alto.

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