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El Diario de Cantabria

Derrumbe o campeonato

El Racing tendría que perder los mismos partidos que ha perdido hasta la fecha en los diez partidos que quedan 

Los jugadores del Racing, celebrando un gol. / J.R.
Los jugadores del Racing, celebrando un gol. / J.R.
Derrumbe o campeonato

Como es lógico, ni desde el club ni desde el seno del equipo se han puesto a cantar el alirón. Aseguran que reina la prudencia y que ni siquiera están empezando a mirar lo que sucede en otros grupos porque no se fían de la enorme distancia que mantienen respecto al segundo clasificado. Quieren certificar el primer puesto de manera matemática para, después, buscar un nuevo aliciente o, mejor aún, un nuevo objetivo que impida al equipo caer en la relajación para no perder la tensión competitiva justo antes de jugarse toda la temporada y el gran, único e innegociable objetivo, que es el ascenso. Y no será sencillo encontrar la manera de conseguirlo porque lo cierto es que el Racing lo tiene todo a favor. Sólo un desfallecimiento le apearía del primer puesto y eso es algo que no se contempla. Es improbable teniendo en cuenta el tipo de equipo que es el cántabro.

El Racing va a atacar los diez últimos partidos de la liga regular con diez puntos de ventaja más el golaverage respecto al segundo clasificado, que es el Mirandés. Esto quiere decir que el equipo verdiblanco no sólo tendría que perder tres partidos y empatar dos (o perder cuatro) para que el conjunto burgalés le arrebatara el liderato, sino que éste último lo tendría que ganar también todo. Y eso es hartamente complicado. El mismo conjunto cántabro lo ha confirmado hace bien poco al haberse mostrado incapaz de superar las siete victorias consecutivas, un techo que tenía en la categoría y que no ha sido capaz de romper.

Para que el Mirandés tuviera alguna oportunidad y viera partido, el Racing tendría que hacer en diez partidos lo que no ha hecho en los 27 anteriores: perder más de tres partidos. Son los que ha perdido hasta la fecha. El promedio es quedarse de vacío una vez cada diez jornadas (más o menos) y eso significa que el equipo tendría que venirse abajo justo en el momento más importante del curso. Es, en definitiva, algo poco probable. Menos aún, viendo el calendario que tienen uno y otro, ya que se antoja más duro y complicado el que tendrán que afrontar los entrenados por Borja Jiménez.

El Racing podrá jugar mejor o peor, pero es un equipo sólido y fiable. Compite siempre. En el banquillo tiene, además, a alguien que no va a permitir atisbo alguno de relajación y tiene armas para manejarse, ya que dispone de una amplia plantilla que le permite echar mano de uno o de otro sin que el rendimiento del colectivo se vea damnificado. Además, la propia competencia que se genera dentro con la intención de ganarse un puesto a la hora de la verdad también es otro punto a favor de pensar que es altamente improbable que el edificio se derrumba en sólo diez semanas. Y sólo esta opción daría opciones al Mirandés de meterse en la pelea por el liderato. 

Lo cierto es que el equipo burgalés tiene datos para mantener una luz de esperanza. De hecho, hace tres temporadas, en la campaña en la que Pedro Munitis era el entrenador del conjunto cántabro, el Racing de Ferrol le llevaba nueve puntos a esta misma altura del calendario. Y todos los que están leyendo este texto saben que el equipo verdiblanco terminó quedando campeón de grupo en la última jornada. Hubo remontada aunque también la situación era muy diferente. En primer lugar, el equipo entonces dirigido por Miguel Ángel Tena venía dando señales de agotamiento desde el inicio de la segunda vuelta. Ya no caminaba con la misma autoridad con que lo hizo hasta diciembre y se dejaba puntos en muchas plazas, algo que no le está sucediendo al grupo pilotado por Iván Ania, que, de hecho, suma ocho victorias en los nueve partidos de la segunda vuelta. Además, entonces todos tenían en mente el enfrentamiento directo que quedaba por disputarse entre los dos Racing, que era, además, en la penúltima jornada. 

Lo malo para el Mirandés es que, además de tener que esperar a que el Racing tropiece en diez partidos todo lo que no ha tropezado en 27, tiene un calendario que se antoja más complicado. A los burgaleses les queda por cumplir con las sali- das a Tudela, Amorebieta, Gernika, Logroñés y Arenas. Todos ellos son desplazamientos complejos y co- rreosos en los que ha sufrido el pro- pio líder. Además, en casa tiene que jugar ante Gimnástica, Leioa, Ovie- do B, Real Sociedad B y Vitoria. A esto hay que sumar que, en medio, mantiene la final de la Copa Fede- ración, una cita que, ya que han lle- gado tan lejos, que querrán ganar. Y el rival será el Cornellá, actual tercer clasificado del grupo tres. Un equipo, en definitiva, que le exigirá al máximo.

El Racing, por contra, sólo tie- ne que pensar en los compromi- sos ligueros. Y éstos se antojan, al menos a priori, mucho más lle- vaderos. A los cántabros les queda visitar los campos del Calahorra, el Bilbao Athletic, la Gimnásti- ca, el Leioa y el Oviedo Vetusta. Mientras, en casa recibirán al Real Unión, al Tudelano, al Amorebieta, al Gernika y a la UD Logroñés. Es cierto que esto es fútbol y que todo puede pasar. También es cierto que el Mirandés llegó a recortarle sie- te puntos al conjunto cántabro en sólo tres semanas hace sólo un par de meses, pero también lo es que, en verdad, el conjunto cántabro sabe que, sin tener por qué des- cuidarse, puede comenzar a mirar a los otros grupos y a los que tie- nen opciones de quedar primeros para comenzar a estudiarlos o a debatir entre ellos qué quieren y qué no quieren.

En este sentido, en el grupo pri- mero está todo muy abierto y ha- bría que empezar a estudiar a cuatro equipos, ya que, aunque el Atlético de Madrid B es el líder, el Fuenla- brada está a un solo punto y el Casti- lla y la Cultural Leonesa a sólo tres. Aún pueden suceder muchas cosas. Mientras, en el grupo tres son el At- lético Baleares y el Villarreal B quie- nes están pugnando por el primer puesto con un solo punto de renta por parte de los primeros. El Corne- llá, tercero, está a cuatro puntos del primer puesto. Mucho más claras están las cosas en el grupo cuarto, donde el Cartagena domina con seis puntos de renta. Es un equipo al que se le puede empezar a vigilar de cer- ca porque será difícil descabezarle. Futbolísticamente, puede ser el rival más peligroso, pero es posible que quien más miedo dé sea el equipo balear entrenado por Manix Man- diola. Sobre todo, porque juega en un campo de césped artificial que, además, es pequeño.

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