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El Diario de Cantabria

LA LIGA SANTANDER

Cristiano afina para el PSG

El Real Madrid ganó de forma clara al Getafe en un partido sin complicaciones para los blancos. El delantero portugués marcó dos de los tantos de los de Zidane.

Cristiano Ronaldo agradece a la afición su apoyo tras ser sustituido. / EFE
Cristiano Ronaldo agradece a la afición su apoyo tras ser sustituido. / EFE
Cristiano afina para el PSG

El Real Madrid ganó 3-1 al Getafe y resolvió un trámite incómodo antes de enfrentarse el próximo martes al París Saint Germain en el estadio Parque de los Príncipes, donde Cristiano Ronaldo estará en perfecto estado de revista tras marcar dos goles al conjunto de José Bordalás. El jugador portugués, sin duda, es uno de los grandes valores que tiene el Real Madrid para seguir adelante en la Liga de Campeones. Es su competición fetiche, en la que nunca falla, en la que siempre está presente. Hace unos días descansó para enfrentarse al Espanyol y volvió ante el Getafe para no perder forma. Y cumplió. Se encontró con su hábitat natural, el gol, acabó con una sonrisa, salió ovacionado del campo en el minuto 78 y todo fue perfecto para un hombre clave para su equipo el próximo martes.

Como era de esperar, el Getafe se lo puso complicado. Pero, en esta ocasión, aguantó 24 minutos. Se desinfló en cuanto Gareth Bale marcó el primer gol en una ocasión aislada y producto de un córner que se alargó hasta el remate del jugador galés. Hasta entonces, no hubo ninguna noticia del Real Madrid. Esa falta de creatividad, unida al apagón que sufre Isco Alarcón y a la falta de movimientos de Cristiano, Bale y Benzema, provocó un conato de incendio influido por el buen sistema defensivo que montó Bordalás. Sin embargo, en ese minuto 24, con la aparición de Bale, todo acabó.

Hasta ese instante, sólo había disparado a portería Ángel Rodríguez con un tímido intento para finalizar un contragolpe. Ese era todo el bagaje de ambos equipos. El Real Madrid no encontraba ningún agujero, la muralla de Bordalás parecía imposible de tirar hasta la jugada aislada de Bale. Entonces, el Real Madrid ofreció un poco más a su público. Los últimos veinte minutos del primer tiempo fueron más vistosos, pero sin alardes. Hasta Theo Hernández (Marcelo se quedó en el banquillo después de salir de una lesión), se animó con alguna subida, mientras que por el otro lado lo intentó Dani Carvajal con un disparo lejano. El premio lo obtuvo Cristiano, justo antes del descanso. El portugués, casi desaparecido hasta ese instante, tuvo un momento de inspiración para dejar prácticamente sentenciado el partido con un buen movimiento dentro del área pequeña que acabó en la red de Emi tras un buen zurdazo.

Su diana casi cerró el choque. El francés Löic Rémy se encargó de concluirlo del todo. Justo en la reanudación, cuando el Getafe adelantó sus líneas y disfrutó de dos disparos de Damián Suárez y del mismo Rémy, dio un manotazo absurdo a Nacho que le costó la segunda tarjeta amarilla. Con un jugador menos, con las líneas adelantadas y por detrás en el marcador, el Getafe estaba destinado a pagar los platos rotos del Espanyol. Pero este año, el Bernabéu rara vez vive un día plácido y el Real Madrid, con uno más, se dejó llevar.

El equipo de Bordalás dio más sensación de peligro con diez jugadores que con once y, con la salida al campo de Jorge Molina y del japonés Gaku Shibashaki, consiguió más verticalidad y efectividad en los contragolpes. En uno de ellos, Jorge Molina, incombustible pese a su veteranía, se marchó de Nacho de manera magistral y fue derribado por el central blanco dentro del área. Aparentemente tocó la pelota antes que la pierna del delantero del Getafe, pero el árbitro Mario Melero López vio un penalti que transformó Francisco Portillo.

El 2-1 rompió la calma y el aburrimiento que había sobre el césped. Despertó a Cristiano y a Bale, no a Isco, que seguía fuera de juego. Y entró Marcelo al campo, para tener minutos antes del París Saint Germain. Con el brasileño, el Real Madrid fue más eléctrico y pudo resolver con un gol anulado a Cristiano y un remate a bocajarro del portugués que salvó Emi Martínez.

Al final, el Getafe se fue diluyendo como un azucarillo. Pese a su valentía, acusó jugar con un hombre menos. Y Cristiano, insaciable, hizo de cabeza el 3-1 tras un centro de Marcelo. El partido del Real Madrid no fue bueno, pero sí suficiente para jugar en París con ciertas garantías morales. El trámite del Getafe acabó y llega la obligación del París Saint Germain.

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