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El Diario de Cantabria

BANDERAS NEGRAS

El puerto deportivo de San Vicente, los espigones de Santander y la ría de San Martín calificades con 'Banderas Negras'

La organización Ecologistas en Acción (EA) ha vuelto a conceder este 2018 dos 'Banderas Negras' del litoral cántabro a la "mala gestión" de los espigones de la bahía de Santander y a la Ría de San Martín, "una de las más contaminadas de todo el litoral cantábrico", que repiten esta distinción por segundo año consecutivo, si bien en esta ocasión se incorpora a la lista el Puerto Deportivo de San Vicente de La Barquera.

Diques de La Magdalena. /ALERTA/Archivo
Diques de La Magdalena. /ALERTA/Archivo
El puerto deportivo de San Vicente, los espigones de Santander y la ría de San Martín calificades con 'Banderas Negras'

Por lo que se refiere a éste último, el informe de EA consultado por Europa Press dice que esta propuesta de la Consejería de Obras Públicas "no responde a ninguna necesidad social ni inversión con futuro y carece de un estudio económico-financiero sobre gestión y explotación, amortización del gasto público, previsión y adecuación entre oferta y demanda o un balance riguroso de costes-beneficios".

Según los ecologistas, "incide en el mismo modelo desarrollista que tuvo su punto álgido con la construcción del puerto deportivo de Laredo, que se hace de espaldas a un modelo de turismo sostenible".

Apuntan que las zonas de mayor valor ambiental, como las rías de espacios protegidos o de los más cercanos a playas, se constituyen en zonas excluidas donde se "desaconseja" la implantación de nuevos puertos.

La bahía de San Vicente cuenta con la mejor calidad de los estuarios de Cantabria y mantiene un alto grado de naturalidad con varias figuras de protección ambiental y "nunca se puede considerar como una excepción al disponer de instalaciones portuarias al ser de escaso impacto y no haber degradado todavía el territorio", sostiene EA en su informe.

Además, argumenta que no hay estudios (tráfico marítimo, número, frecuencia, rutas, intensidad, impacto económico, estacionalidad....) sobre el futuro del sector náutico que justifique nuevos puertos deportivos, "y mucho menos de la magnitud como el que se plantea", "con casi 3.000 nuevos atraques en Cantabria, con 300 millones" de inversión.

Para los ecologistas, la actuación está diseñada "con criterios ajenos al valor añadido y la proyección a largo plazo" y afirman que vulnera la Ley de Costas en relación a la utilización del dominio público marítimoterrestre y del mar y su ribera. "El Puerto Deportivo sustrae del uso público parte del dominio marítimo-terrestre, privatizando su explotación", afirman.

También dicen que no cumple la estrategia del IPCC y el Acuerdo de París sobre adaptación al Cambio Climático para áreas vulnerables por el ascenso del nivel del mar, porque la construcción de nuevas estructuras costeras y portuarias supondrá un "aumento de los impactos de los temporales" y una disminución de la superficie de las playas, "siendo contrario a las directrices elementales de planificación costera para prevenir los riesgos debidos a un ascenso del nivel del mar como efecto del cambio climático".

Finalmente, el informe asegura que el proyecto va contra el PORN del Parque Natural de Oyambre, la Zona de Especial Conservación de las Rías Occidentales, y la Directiva de Hábitats porque "provocará irreversibles impactos ecológicos y sobre el paisaje, devaluará el uso público y el activo turístico con la privatización de sus accesos, significa un intolerable despilfarro económico", entre otros argumentos.

ESPIGONES Y RÍA

El documento repite casi los mismos argumentos y motivaciones que llevaron a incorporar al listado a los espigones de la Magdalena y la ría de San Martín.

Por lo que se refiere a los primeros, según EA, el Ministerio de Medio Ambiente, al aprobar este proyecto, no ha tenido en cuenta las posibles consecuencias para las dunas de El Puntal y el estuario del Miera, una zona declarada Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) ni tampoco los cambios en las mareas o los efectos sobre el tráfico marítimo, entre otras cuestiones que se recogían en las alegaciones a un proyecto que supondrá una inversión de 2,2 millones de euros.

Los ecologistas se remiten en su informe al Centro Oceanográfico de Santander, que ha señalado que "la construcción de diques es posiblemente la opción con mayor efecto negativo en el medio ambiente, por lo que se deberían incluir otras alternativas menos impactantes y que también ayudan a estabilizar la playa de forma menos agresiva, como es la no eliminación de algas y plantas en la limpieza de las playas".

Además, esta institución dependiente del Gobierno de España ha mostrado su desacuerdo con que la actuación propuesta no tiene efectos más allá de las playas sobre las que se pretende actuar, recordando que "son conocidos los efectos que en muchas ocasiones pueden ocasionar estas estructuras, alterando el sistema natural de olas y corrientes, afectando al transporte de sedimentos y como consecuencia la dinámica de erosión".

Por todo ello, recomendó estudiar con "mayor profundidad" el medio para poder evaluar los posibles cambios, una petición que fue rechazada.

Por otro lado, la Autoridad Portuaria de Santander expuso que "no se mencionan medidas preventivas de ejecución para evitar otros vertidos accidentales", durante las obras de construcción de los espigones y que "no se concreta ningún tipo de control para la protección de la calidad de las aguas". También alertó sobre los efectos en el canal de navegación del Puerto de Santander y la hidrodinámica en el resto de la Bahía.

CONTAMINACIÓN

Por contaminación, EA distingue nuevamente con una bandera negra a la Ría de San Martín de la Arena, en la que desembocan los ríos Saja y Besaya, y que es "una de las más contaminadas de todo el litoral cantábrico".

Según el informe, aunque la mina de Reocín y la cantera de Cuchía han cerrado, la contaminación que ha provocado su actividad centenaria permanece en los lodos de la ría. Los vertidos industriales y mineros han provocado la presencia de altas concentraciones de metales pesados altamente tóxicos, principalmente mercurio, zinc y cobre.

Y en la desembocadura de la ría ha funcionado un campo de tiro durante muchos años que ha llenado de plomo el fondo de la misma.

Además, la reapertura de algunas de las instalaciones del grupo SNIACE ha devuelto unos niveles altos de contaminación al agua de la Ría, a pesar de la existencia de tecnología para lograr el vertido 0, que no se aplica por su coste.

Los ecologistas reclaman un análisis del agua del estuario donde los numerosos colectores autorizados de forma individual (AAI) confluyen, provocando un "deficiente estado ecológico", según constatan diferentes informes de la Universidad de Cantabria, de la Demarcación Hidrográfica y de algunas consejerías del Gobierno.

Los residuos se tratan en la EDAR de Vuelta Ostrera, "envuelta en la polémica" por la ubicación de la nueva estación. EAC ha entregado un amplio y documentado informe de alegaciones sobre el estudio de impacto ambiental que el MAPAMA sacó a información pública sobre las posibles ubicaciones para la nueva EDAR, reclamando criterios de sostenibilidad tanto en la fase de construcción como de explotación.

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