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El Diario de Cantabria

TRIBUNALES

«Yo lo hacía porque ella me lo decía», afirma la acusada de desvalijar a su tía abuela

«Yo lo hacía porque ella me lo decía», afirma la acusada de desvalijar a su tía abuela

MP.H.M, la acusada de desvalijar a su tía abuela de 100 años interna en una residencia de mayores de Cabezón de la Sal, ha negado en el juicio los hechos que se le imputan y ha mantenido que «todo» lo que hizo con el patrimonio de la anciana fue porque ésta se lo dijo. «Yo todo lo hacía porque ella me lo decía. Yo era una intermediaria. No era cosa mía», ha defendido la acusada en el juicio, que se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Cantabria después de que no haberse podido celebrar en las dos ocasiones anteriores en que se había fijado, una por enfermedad de MP.H.M. y otra porque renunció a la abogada.

La acusada, a la que la Fiscalía le pide cuatro años de prisión, ha asegurado que su tía abuela «era una mujer inteligente» y ha negado haberla estafado para apropiarse de sus bienes hasta dejarla sin dinero para pagar ni su plaza privada en la residencia y ni siquiera sus gastos básicos, que es lo que sostiene el Ministerio Fiscal.

Según la versión de MP.H.M., que residía habitualmente en Málaga, en septiembre de 2011 se trasladó a Cantabria para «ayudar» a su tía abuela, con la que aseguró haber mantenido «siempre», «desde niña», contacto, porque la mujer estaba «sola», no tenía, por su edad, «capacidad de movimiento», y «necesitaba solucionar unos temas».

Explicó que como ella «tenía tiempo» se ofreció a ayudar y se encargaba, por ejemplo, de llevarla en coche al banco. Sin embargo, ha insistido en que era su tía abuela «la que hacía las gestiones» una vez en la oficina bancaria. También ha reconocido que hizo de «intermediaria» en la venta del piso y unos terrenos que la anciana y su hijastro tenían, pero, de nuevo subrayó que la idea de desprenderse de estas propiedades fue de su tía abuela, no suya. La acusada ha explicado que durante el proceso de venta de estas propiedades su tía abuela le otorgó un poder para que la anciana «no tuviera que volver» al notario a firmar y a hacer más trámites. 

También ha reconocido que durante su estancia en Cantabria llegó a figurar como disponente de alguna cuenta de la que era titular la anciana pero mantuvo que todas las disposiciones de dinero que realizó las hizo «por encargo» de su tía. Ademas, explicó que también había otros familiares de la mujer mayor que figuraban como titulares. Además, indicó que en 2012 decidió regresar a Málaga porque ya había concluido todo el encargo y las gestiones que tenía que hacer a su tía abuela. 

Esta versión de la acusada no es coincidente con la del Ministerio Fiscal que mantiene que sí hubo estafa por parte de MP.H.M. Sostiene la fiscal que desde la primavera de 2011 la procesada llevó a cabo una «maquinación» para, con una actuación «absolutamente forzada, extemporánea y artificiosa», conseguir «mover la voluntad» de la anciana, que falleció a principios de 2015 con 105 años, para poder gestionar el patrimonio de ésta en su «único y exclusivo interés propio» y apropiarse de él.

La anciana llevaba desde 2007 interna en la residencia de mayores y, según el Ministerio Fiscal, tenía una «situación económica desahogada» pues disfrutaba de propiedades, ahorros y de una pensión de viudedad de más de 500 euros mensuales que le permitía pagar la plaza privada que tenía en el geriátrico, que costaba 1.240 euros al mes.

Según el relato de la fiscal, la acusada empezó en la primavera de 2011 a «desplegar su maquinación» y llegó a Cantabria en septiembre de ese año como «caída de la nada» y contactó con su tía abuela. Señala que con «halagos, zalamas y falsas promesas y cuidados excelentes» la acusada «sedujo» a la anciana y aprovechó su «senectud» para ganarse su confianza, convertirse en su «única gestora económica», en detrimento de otra sobrina que hasta ese momento era la encargada de disponer de sus cuentas, y figurar como familiar responsable ante la residencia de mayores.

Cuentas, piso y una finca. Afirma que, con su actuación, la acusada consiguió autorización para disponer de cuentas de la anciana y también para lograr vender su piso y una finca. Según la fiscal, MP.H.M fue disponiendo del dinero obtenido y «desvalijó» todo el patrimonio de la anciana.

Señala que cuando ya no hubo más dinero, la acusada volvió a Málaga y «abandonó a su suerte» a la anciana, que desde entonces no pudo sufragar la residencia -donde la siguieron atendiendo «por misericordia»- ni disponer de metálico alguno para sus pequeños gastos individuales.

El Ministerio Fiscal considera los hechos un delito de estafa, por lo que reclama los cuatro años de cárcel, además de una multa de 1.350 euros y una indemnización para los herederos de la anciana de un total de 54.900 euros.

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